¿Y yo qué hago aquí?

La weá weón.

11 enero 2016

Bitácora Charcha (III)

Estaba de lo mejor buscando esposa por tinder (en vez de andar charcheando) y me entero que David Bowie se fue al cielo. Todos mueren, es un hecho perpetuo. A veces preferiríamos con el alma que fueran otros los que partieran antes. La lista es larga JAja. Pero si llega la hora no hay nada que hacer. Así es la muerte. Lo único que me gusta de la weá es que no perdona a nadie: se lleva a los músicos que hicieron canciones bacanes como Bowie, al viejo culiao que toma vino en caja bajo el puente, al cuico culiao poderoso, a los niños pequeños y la gente vieja. Eso si que es ser demócrata. En fin. Entonces empecé a recordar las primeras canciones de Bowie que escuché. Fue en el colegio, por supuesto, El Zúñiga (o "Suéñiga" por su cara de sueño infinito), personaje al que le perdí el rastro para siempre, incluso hoy en la era de las redes sociales donde nadie queda afuera. Fuimos compañeros en tercero medio y el loco empezó a hablarme de Bowie. Como yo no sabía de qué mierda me hablaba, el Zúñiga comprendió que primero tenía que introducirme en el asunto. Así fue como llegué un día a clases con un caset virgen de 60 y cinta de cromo (los mejores según los escolares melómanos de los noventa) para que me grabara el Space Oddity. Partí para mi hogar, me metí a la pieza y le puse play a la "roller" amarilla que me regalaron cuando pequeñito. El primer tema era más o menos conocido. De ahí para adelante todo era nuevo. En ese tiempo yo andaba cautivado por Nirvana y Los Tres, que eran el binomio favorito de varios escolares de aquel entonces, pero sobre todo escuchaba a Los Beatles con un fervor religioso de vieja culiá que va a la iglesia. Como yo estaba hechizado por la dulzura melodiosa y melosa del cuarteto de Liverpool Bowie fue para mi como comer harina tostada a cucharadas, así que digerir el disco me costó. Lo escuché una, dos, tres... quizás cuántas veces. El Zúñiga me pillaba en la sala de clases y se me acercaba ansioso a preguntarme qué me había parecido la weá. Mi lenguaje, mucho más empobrecido que el que uso hoy, no me permitía darle una descripción decente de mis impresiones. Pero le dije que la weá era densa, y que necesitaba seguir escuchándolo, aunque habían cosas que me habían llamado mucho la atención como "Letter to Hermione", que luego el Ariel me enseñó que se pronunciaba "ermáoni", y no "ermióni", como yo rascamente lo pronunciaba varios años antes de la "pottermanía" y que ese nombre se convirtiera parte del conocimiento popular. También me había gustado "God knows I'm good". Me encantaba el coro, y sonaba seguido en mi cabeza. Me gustaba lo que significaba en español, y para mi se terminó convirtiendo como en una oración corta, pero intensa, que yo cantaba y recitaba casi como un mantra brit flaitongo. "Dios sabe que soy bueno... Dios sabe que soy bueno". divino. Es de esas canciones que me hubiera gustado escribir a mi.
Así fue como un día iba caminando para el colegio y me daban ganas de escuchar el disco. De la canción "Space Oddity" ni siquiera opino: a todos nos encanta la weá. Ahí recién pude decir con cierta propiedad que la música del loco era interesante para mi. El Zúñiga estaba contento porque iba a tener con quien hablar sobre el asunto, aunque Zúñiga fue un personaje de mi vida con el que tuve conversaciones importantes. No puedo dejar de recordar aquella vez que lo pillé leyendo en la biblioteca y yo andaba leyendo una antología de Juan Emar que le comentaba y nos recagábamos de la risa. Ñoños nivel sideral. Qué hermoso. 
Después escribir la letra de "Letter to Hermione", traducirla y sacar los acordes con mi guitarrita de palo imaginando que algún día se la cantaría a alguna weona mala que me diera la patá en la raja para irse con otro. Lindo lindo. 
Así es la vida, y el tiempo sigue avanzando implacable. Así es como nos terminamos encontrando en algún momento con la poderosa muerte. Es parte del todo. Así que nada más que decir al respecto. 
Lo que sí es cierto en lo absoluto es que sin David Bowie y sin Pierre Boulez en este planeta mi música es menos charcha que ayer. Es como subir un peldaño de modo forzado. Pero así es la weá, más vale perro flaco vivo (y charcha) que leones muertos. 
Un beso para todos mis amigos músicos que se lo comen atravesado.