¿Y yo qué hago aquí?

La weá weón.

28 octubre 2012

Sueño


Prólogo.

 Estaba durmiendo de lo mejor –a todo ritmo- cuando de pronto desperté. Sapié el reloj y eran como las seis y algo. Las tripas me sonaban. “Quizá le puse mucho ají al arroz que me comí antes de acostarme”, pensé. El asunto es que fui al wáter, regresé a la cama y no pude volver a dormir. Tenía el despertador puesto a las 8. Me quedaba aun una hora y algo para seguir echando humo, pero no hubo caso. Me acosté y me hice el dormido para dormirme de verdad en algún momento, pero mi cabeza era un hervidero de pensamientos que yo no podía controlar. No podía relajarla y dejarla media vacía o por último haber controlado las imágenes o las ideas. Nada. Así que me resigné y me dediqué como a observar-escuchar lo que se exhibía en mi mente (porque el pensamiento es una weá extraña… es como una cazuela de imágenes-sonidos) con la esperanza de aburrirme de mis propios pensamientos y al fin dormirme, pero de repente apareció esta idea. Es media fantástica la weá, pero es cierto: la idea apareció así tal y cual: coherente y sólida, a diferencia de todos mis pensamientos usuales que suelen ser un collage imposible de weás que al acto se me olvidan por el resto de la eternidad. Esta no, fue tan precisa que no la olvidé incluso cuando al fin me levanté y me integré a la realidad. Intentaré reproducir algo, en mi afán por ayudar a construir un mundo mejor. 

I

 De pronto me llegó a la cabeza la película “Contacto”. No sé si la vieron, pero para los que no la hayan sapeado la weá cuenta la historia de una washita carnuda matea (Jodie Foster) que se dedica a sapear los sonidos del cosmos en una estación llena de satélites que escuchan el universo. Un día cualquiera captan una señal, le ponen el ojo (oreja) y descubren que venía desde muy lejos. El asunto es que se trataba de una de las primeras transmisiones satelitales de televisión que, según especulaban en la peli, había viajado por el espacio hasta llegar a un lugar muy lejano donde alguna civilización lejana la pudo captar y ahora la enviaba de vuelta, pero esta vez con un mensaje adjunto en la misma el cual la matea y su equipo eran incapaces de poder codificar. En la peli decían que la weá de mensaje venía sí o sí desde un sistema solar muy parecido a este donde el sol se llama Vega (que es el más cercano). El asunto es que un día la mina recibe un llamado de un viejo más mateo y zorrón que ella. El viejo había hecho un seguimiento de todo el asunto y le dijo a la minita que había cachado cómo codificar el mensajito adjunto. La mina partió rajada, se juntó con el viejo y recuerdo clarito esa escena en que el viejo le dice: “mi washa, si quiere codificar un mensaje enviado por un vegano (refiriéndose a un supuesto habitante del sistema aquél, y no estos cabros vegetarianos que venden hamburguesas de soya a la salida del metro), entonces debe intentar pensar como un vegano”. Y claro po… uno como humanoide miraba todo desde una pura dimensión. El viejo simplemente pescó el cuadrado, cambió el enfoque y lo observó como un cubo. Corta. Eso era todo. Weno, tomemos en cuenta que la weá era la mejor explicación para un espectador común, corriente y charchita como uno. Yo quedé loco igual. Y ahora recordaba eso mismo: el cuadradito que se convertía en cubo. Y al convertir todo lo plano en algo tridimensional aparecían montones de weás nuevas. En el caso de la peli apareció el tremendo dibujo, con un plano para construir una weá que nadie sabía para qué chucha pudiera servir, pero que en el centro traía dibujada una figura antropomorfa saludando con una manito en alto. Tierno. El resto no lo cuento para no cagarles la película. Y weno. Me quedé pensando que al final no era tan de vegano pensar de ese modo porque la realidad al fin y al cabo es más o menos así: tiene varias dimensiones. Pero existen tres dimensiones oficiales: anchura, longitud y profundidad. Con esas ya se puede dibujar un cubo de esos que uno solía dibujar en los cuadritos de los cuadernos de matemáticas durante alguna clase fome y con los que se puede dibujar, también, el cubito vegano que resolvía el problema de la película. Después de recordar la película, la mijita rica que la protagonizaba y los veganos que piensan las cosas de otra forma me puse a pensar en eso mismo: sobre los enfoques. Qué interesante la weá. Tanto que se ha teorizado en la historia de la humanidad. Me puse como a imaginar en cómo hemos hecho cultura desde que estamos en el planeta, y caché que casi todos los relatos están narrados como un cuadrado. O sea, todas las teorías son un cuadrado, y las leemos como un cuadrado. Casi toda la realidad se ha interpretado desde siempre como un cuadrado cuando en verdad la weá tiene varias dimensiones. Los locos que trabajan estudiando dimensiones (los washos que trabajan con el acelerador de partículas en Suiza (la CERN) y uno que otro chato weno para la física cuántica, las matemáticas y qué se yo qué otras cosas) saben cosas como estas, pero esto es un conocimiento que no es popular. Ellos estudian la realidad al cayo. Hablan, incluso, de 9 ó 10 dimensiones más, y uno va al cine, se pone unos lentes ordinarios, ve que las weás se salen de la pantalla mientras come cabritas y ya se jura un supersónico viviendo en la meca de la modernidad y la tecnología. Pero no pasa nada. Estamos condenados a filtrar la existencia a través de un enfoque charcha por culpa de una preparación escolar y académica primitiva y más encima miope. 

II

 ¿Cuánto cachamos de política? 
En Chile, y para poder explicarle a los niños, se podría resumir de la siguiente manera: Dibujas una línea: 

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 En el extremo izquierdo: la izquierda. En el extremo derecho: la derecha. Al medio: el centro. 

Quedaría algo como esto: 

 Izquierda----centro----derecha 

Hermoso. 
En la izquierda está la Camila Vallejo. Al centro decimos que estamos nosotros, y en la derecha está Sebastián Piñera. 
Más papa dónde. 

 Pero si la realidad es multidimensional, entonces no podemos hablar de política de ese modo. Deberíamos observarla como un vegano jaja. Pero en realidad como la realidad misma es. Entonces si pescamos mi gráfico de la política chilena para niños y lo vemos como un cubo, o la weá que sea, entonces aparece una serie de aristas nuevas, vértices, intersecciones. Y a todo esto sumemos que una línea se compone de infinitos puntos, entonces nos queda la mansa cagada. Y weno, en la mañana pensaba que la realidad es la mansa cagada. Siempre lo ha sido. Y al parecer el modo en que intentamos interpretarla es el que siempre termina provocando que queden las tremendas cagadas. Porque siempre hemos intentado meter el cuadrado dentro del cubo. Y claro que cabe re bien, pasa por la entrada, pero queda todo un espacio oscuro por rellenar. Entonces el hecho que no exista aun un modo de organizar a la sociedad de manera justa, que contaminemos, que consumamos más energía de la que somos capaces de renovar entre tantas otras paradojas de la historia del desarrollo de la humanidad que han sido y son aun el problema eterno que luchamos por solucionar se debe a este enfoque plano que insistimos en seguir aplicando. Recordé, de pronto, cuando la profe de historia habló de la muerte de los metarelatos. Es eso mismo, porque si pensamos ¿Qué cosas son las que mueren?, al parecer los organismos que ya cumplieron un ciclo vital, a los que se les invalidan órganos esenciales para sustentar su vida etc. Un relato muere por miope. Muere por ser bizco, qué se yo. Porque un ideal se desprende de un relato, y luego lo trasladamos a la realidad. Un ideal miope en una realidad multidimensional es como Cristóbal Colón en la Guerra de las Galaxias. O Justin Bieber cantando “beibi, beibi” en la Catedral del Sagrado Corazón en plena Edad Media. A Colón lo desintegrarían los cazas imperiales, y a Justin el Santo Oficio de la Inquisición le habría sacado las uñas una por una por hereje. El resultado es muerte. Algo que es incapaz de sustentarse. Yo sabía desde niñito que la clase política iba a cagar por esta misma razón. Hoy observo dichoso cómo todos estos weones están en plena crisis. Todo el conjunto político ya no está cuestionado, sino que simplemente se observa como una cosa absurda, sin sentido: una máquina que no funcionó nunca; un medio para asegurar el bienestar material particular, un medio de alcanzar algo cercano al poder… una pequeña sensación de control quizá. No sé… El asunto es que ya es imposible que llegue un cuico culiado a convencerte con un relato unidimensional para que votes por él y así luche por el bienestar común. Ni los perros le creerían. Creo que si estoy soñando con weás como estas es porque quizá nuestra mentalidad se está volviendo un poco más “vegana” (insisto, como los weones que habitan cerca de Vega y no de esos cabritos que venden pan integral en sus bicicletas ahí en la plaza Brasil ja) y sin darnos cuenta, quizá, nuestros enfoques están empezando a alterarse dramáticamente. Ojala una weá así pase, para que la realidad al fin se ponga interesante y nos den ganas de vivir y disfrutar la existencia. Pero por mientras debemos seguir votando, estamos cagados. 

III

 Creo que me perdí. Pero la idea que me apareció en el sueño era más o menos esa: el cuadrado que se convierte en cubo y las infinitas aristas y espacios que quedan vacíos y que ni cagando seríamos capaces de rellenar con especulaciones o lo que sea porque simplemente no se puede. Es como nuestro afán natural por el control de la materia. Pero al final es como que nuestra consciencia culiada supiera que la weá es imposible, pero aún así la parte izquierda con la derecha del cerebro pelean, discuten etc. Al final en la noche tengo estas revelaciones de cosas que parecieran tan recalcitrantemente obvias pero que al final no lo son porque lo obvio fluye en su lógica obvia en un caudal raudo directo hacia el mar de la obviedad. Estas weás, en cambio, no fluyen hacia ninguna parte, porque cuando me levanté, después de soñar esto, me puse a hacer planes y a pensar en cómo podría seguir controlando mi realidad utilizando las mismas lógicas unidimensionales con las que masturbo mis pensamientos día a día. 

Epílogo

 Creo que todas las personas sueñan. Al parecer los sueños son como un error de Dios. Es como cuando se le pone la pantalla azul al computador (si usas Windows). Siempre he creído que el sueño es como el momento en que nuestra mente se calibra, después del uso diario. Entonces en esa calibración, que se puede asemejar –según yo- a una desfragmentación de disco, sucede que se mezcla una serie de información que provoca que en nuestro interior se desarrollen unas películas con combinaciones y características imposibles. A veces no son tan incoherentes, y vemos que ocurren cosas normales. Cuando eso pasa y somos capaces de recordar esos sueños a veces les robamos alguna idea. Eso me pasó esta vez. Era como algo absurdo, pero me gustó cómo se manifestó, y creo que es una de las primeras veces que soñaba algo tan coherente. Me di la paja de sentarme a tipearlo para poder compartirlo.

 Los quiero mucho. 

Adiós. 

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"Nuevo Dios"
  Gonzalo Aloras - Nuevo dios by Gonzalo Aloras

26 octubre 2012

Paola Requena

08 octubre 2012

bello