¿Y yo qué hago aquí?

La weá weón.

30 junio 2012

Energía


Todas estas ideas me las empezaron a infectar hace poco tiempo. 

Resulta que anoche me eché en la cama a ver tele y estaba este científico nipón el cable hablando sobre el inminente final de los combustibles fósiles y sobre cómo se trabaja ideando nuevos modos de crear fuentes de energía renovables.  El socio explicaba que la sociedad contemporánea gasta demasiada energía para todo y que esta forma de ser, que heredamos del mundo moderno post industrializado, tuvo la mala idea de sustentarse en el petróleo, que es lo que hasta nuestros días mueve casi todo. La mala idea es que basar todo el desarrollo humano en esa grasa negra que extraemos desde el subsuelo y que una vez incinerada ya no se recupera nunca más traía consigo la inminencia de un devenir con final cercano. Porque aunque nos vivan engrupiendo que aun quedan reservas para sustentar la demanda mundial para cien años más da la misma weá ¿Qué son cien años versus millones de años que se necesitan para que esta pasta se forme?. Es por esta misma weá que se trabaja en idear nuevas maneras de crear fuentes que generen energía para que podamos seguir sustentando este modelo de existencia que pretende el concepto de “país desarrollado”. Así, entonces, fue como el nipón empezó a explicar toda la energía que se pitea cada uno de nosotros (habitantes de países capitalistas desarrollados) en un día común y corriente: te levantas, te lavas la raja, los dientes, te alimentas, vas a los estudios (pre-laburos) o al trabajo (laburo en sí, porque toda la formación conocida como educación va dirigida en ese sentido) haces lo que te corresponde etc, etc, etc. Cada una de esas actividades prescinde de cantidades de energía que somos incapaces de poder calcular. Sumadas, cada una de ellas, dan un resultado impensado. Yo dije: ni cagando gasto tanto, si no soy nada y además soy un buen chato, cuido al medio. Pero no, el gasto energético va incluido igual, nadie se escaparía a los resultados: desde que suena la alarma del reloj (que usa la batería doble A que compraste en el bazar (1.5W)) empezaste a prender las luces de la casa (cuyo gasto energético se mide en Kwh (kilowatts por hora).
Porsiaca, el gasto lo puedes calcular así:

Por ejemplo, la ampollletita de 60 watts que está prendida 4 horas al día consume, al mes, 7,2 Kwh (kilowatts hora).
La fórmula es:
Consumo = potencia x horas de uso diario x mes/1000*
)
*Gentileza Yahoo respuestas.

Me fui en volada.

Continúo:

Después te metes al baño, prendes otra luz más, abres la canilla y te metes en la ducha. Pero para que tengas la presión suficiente hay un gasto energético incluido. No es puro abrir la llave y que la weá salga. No. Es más cuático de lo que supones, y mucho más cuático si vives en un edificio, porque para que la presión del weón que habita el piso más alto sea equivalente a la presión del que habita el piso más bajo se debe regular con aparatos que consumen energía eléctrica. La presión podríamos medirla en kilógramos por centímetro cúbico, entonces, para obtener una presión de kilos por centímetro cúbico necesarios para que te salga un chorrito de agua decente por la llave debemos asociar un gasto energético que también podríamos medir en kilowatts hora. Te bañaste, usaste champú, jabón y un calcetín viejo para sacarte el piñén del cuello. Detrás de cada uno de esos productos existe un gasto energético de producción. También se puede traducir en kilowatts hora. Ahora consideremos que ese “gasto de producción” incluye todos los procesos: desde la extracción de materias primas, elaboración, distribución y comercialización. En esa ronda ya existe un gasto energético abominable. Te secaste, usaste una toalla, te vistes. Todo el vestuario también entra en el círculo productivo antes mencionado. Ahora a meterse energía: desayunar. Todo el alimento también entra en la misma categoría, pues no existe en nuestro desayuno ningún alimento que produzcamos nosotros mismos. No olvidemos, también, sumar la energía en calentar o hacer hervir todo. Estás listo, sales a la calle: usas tu auto, o la locomoción colectiva. Ni hablar del gasto de combustibles fósiles no renovables. El resto me da paja seguir detallándolo, pero con toda la weá que explicaba el japonés quedé pal pico. Sumando y sumando cada uno de nosotros se pitea alrededor de un relámpago diario JAJA. Lo que es mucha energía. El gran rollo de todo esto es que la energía que consumes te la piteas a perpetuidad. Nada se recupera.
Quedé pensativo con la weá, y me bajó la paranoia energética a todo ritmo, porque si lo pensamos no nos podemos pasar cada uno de nuestros días pensando de este modo sobre estos asuntos o nos terminaríamos volviendo locos. Y claro que si, porque nuestro quehacer diario siempre incluirá un gasto energético imposible de evitar en este mundo contemporáneo: escribir en el blog, chatear, ver televisión, salir, carretear… todo.  Pero es así de verídico. Y tan verídico como que puedo calcular todo mi gasto energético del modo más objetivo posible porque para todo existen unidades de medida.
El resto del programa del japonés se trató en su totalidad de mostrar las alternativas que ya existen en cuanto a la generación de energías, y también mostró nuevas ideas sobre las que se estudia y barajan posibilidades para llegar a implementarlas en un futuro cercano. Pero el asunto es que a pesar de todo ninguna de todas ellas podía equipararse al nivel de generación energética que tienen los combustibles fósiles. Esto generaba otro gran rollo que era el asunto físico. Generar energía de modo alternativo, en la mayoría de los casos, prescindía del uso de espacios amplios: instalar campos eólicos o monocultivos de gran envergadura para la generación de combustibles de origen vegetal sólo con la pretensión de alcanzar los niveles que exige la demanda energética contemporánea. Porque un litro de gasolina es equivalente a 32 MJ (Megajulios), y un Megajulio es equivalente 106 J (Julios), y un “chico Julio” (unidad derivada del Sistema Internacional utilizado para medir energía, trabajo y calor) (JAja) es el equivalente a la fuerza que se necesita para lanzar una manzana un metro hacia arriba. Entonces 32 MJ es mucha energía. Y ese litro de gasolina, equivalente en espacio, son mil centímetros cúbicos (descubrí América, conshetumare) (a cualquiera de nosotros nos cabe un litro de Báltica en la wata, como para hacernos una idea). Entonces pasa que el intentar equiparar esa potencialidad energética con energías alternas renovables al final nos termina dando un dolor de cabeza y todo eso lamentablemente por culpa de esa pretensión ambiciosa: continuar sustentado la misma demanda energética que la humanidad ha alcanzado hasta este mismo instante. Demás está decir que estamos locos, porque en la actualidad aun continuamos desarrollando nuestro quehacer apoyados sobre la base de nuestro consumo energético actual así como si las cagadas de combustibles fósiles fueran eternos. Un ejemplo claro, en esta ciudad, es el edificio Costanera. Cada vez que lo veo asomarse tras los cerros cuando voy en la micro por la ruta 5 hacia el centro pienso la misma weá: levantar una edificación de esa altura y tamaño es una locura; primero, porque este país es sísmico y cada vez tiembla más fuerte que la chucha y segundo porque cada piso va sumando Julios que se prescinden para alcanzarlos, así como también para mantenerlos. Lo único que hace ese gigante es comer y comer; consumir y consumir. Y así, como ese, se continúan alzando construcciones en ese sentido (gigantes hacia el cielo y hambrientos energéticos). ¿Por qué no comenzar a pensar el futuro desde la base del fin o disminución de generación energética inminente?. Incluso en el desarrollo de nuestras propias vidas esta lógica no existe de modo alguno. Todos los sueños y anhelos del sujeto moderno tienen una relación íntima con la lógica capital contemporánea. Sabemos de sobra que tal lógica demanda en todos sus aspectos un gran consumo energético: el sueño del crack futbolístico, el astronauta, el rock star, el famoso, el millonario, un alto nivel de “bienestar” (considerando el concepto dentro de esta lógica y que está relacionado a la acumulación de capital y la posesión material),o sea, cambiar el auto, instalar la microempresa etc. Todos esos deseos y anhelos actuales necesitan mucha energía para materializarse. Y la mala cuea es que se trata de energía que no se recupera, sólo se quema. Me dio cualquier pena llegar a pensar esto, o sea, que nuestros sueños y anhelos no son sustentables jaja. Pero es cierto, y muy cuático. Porque claro, como sujetos inmersos en un sistema brígido ¿Cómo es posible llegar a generar una lógica distinta que se desarrolle en un sentido diametralmente opuesto?. Es casi imposible, y sobre todo con el nivel educacional que tenemos en este país (hasta en el mundo entero me atrevería a decir, porque por mucho que la quiebren los finlandeses con sus modelos educativos igual tienen las tasas más altas de suicidios en el planeta junto a Escandinavia). Es imposible que un estado, un gobierno o lo que sea nos entregue una herramienta que nos ayudara a plantear ideas o lógicas que nos hagan cuestionarnos las ya existentes proponiendo mociones nuevas.
Pero esto no lo digo en un sentido ideal de jipi culiado o anarco que quiere ser un sujeto más feliz. No. Todo esto se me ocurrió simplemente porque sentí que en verdad es muy necesario comenzar a replantear el asunto del gasto energético sobre el globo desde las bases mismas, o sea: nosotros (que a todo esto no tenemos ninguna culpa de ser unos hambrientos energéticos y contaminantes a todo ritmo… los gobiernos y los ecologistas son muy barsas al echarnos la culpa) para que aprendamos a estar situados como especie sobre un planeta que nos puede proveer de variadas fuentes energéticas renovables, pero que a la vez tampoco son capaces de producir la energía que consume en la actualidad un chancho capitalista como uno. Pero que no se entienda la analogía de un modo negativo ni mucho menos peyorativo, porque los chanchos para mí no significan nada negativo, pero como son buenos para comer de todo los culiaos y además, y lamentablemente para ellos, han pasado a ser como el símbolo del capitalismo y el poder. Entonces, en lo que pensaba, era que la idea es pasar de ser un chancho energético capitalista (CEC) a ser un canario sustentable comunista (CSC) jaja. La weá chistosa. Y comunista porque no conozco otro modelo propuesto que sea opuesto al capitalismo. Podría ser un canario anarco también (CSA)… no sé, no conozco más modelos distintos al capitalismo. JAja. No es mi culpa no cachar niuna weá tampoco… no sean barsas. Me eduqué en lo público.

¿Han oído hablar sobre esa weá de la huella de carbono?
Weno, esa weá es una weá que nadie entiende una wea. JA. Pero al final es un invento capitalista para medir el impacto ambiental de cualquier weá: desde una persona, hasta una gran empresa. Se mide en peso (masa) de CO2 liberado. Hay hasta sitios de internet para medir la huella de carbono personal. Es muy mensa y paranoica la weá, igual a eso que contaba el nipón del cable y que yo detallaba más arriba sobre todos los gastos energéticos que se pueden ir sumando y sumando en el desarrollo de tu vida. El asunto es que esto, como invento capitalista, tiene la única finalidad de generar un concepto de cuidado ambiental más burgués que la chucha, porque al final se mide la huella de carbono para adoptar medidas en cuanto a emisión implementado estrategias de reducción y/o maneras de compensar de algún modo esas emisiones “inevitables” (como los famosos “bonos verdes”, donde te comprometes a plantar metros cúbicos de árboles y pasto en proporción a tu emisión de carbono). Todo esto con la finalidad de hacer que las organizaciones continúen en su volada de siempre. Porque el certificar oficialmente su huella de carbono les da más ventajas competitivas y de acceso a los mercados, reputación,  mejoras en las redes comerciales etc, etc. Al final, por culpa de esa weá el concepto ha adoptado una serie de connotaciones terrible odiosas que al final sirvieron para que puro se lo terminaran adjudicando los cuicos para dárselas de ecologistas. De hecho, el término es más fácil oírlo desde la plaza Italia para arriba. Aquí pudo haber habido un atisbo real de consciencia sobre el gasto energético y uno de sus tantos síntomas (como lo es en este caso la emisión de gases de efecto invernadero), pero dentro de la lógica capitalista esta weá sólo continúa promoviendo la acción industrial, pero dándole una bendición progresista pro ecologista, porque no interviene ningún proceso medular, ya que la producción no se ve afectada. El chancho energético capitalista (CEC) sigue en la misma, pero quizá ahora le entierran la caca para producir gas metano que, dicho sea de paso, también es un gas perteneciente a la lista de gases llamados “de efecto invernadero”. 

¿Y los flaites cuando tocamos temas relacionados al ahorro de energía o búsqueda de desarrollo sustentable qué conceptos utilizamos?, creo que no existe ningún concepto tam bacán como el que usan los cuicos... a lo más creo nuestras nociones se relacionan a los contenedores de coaniquem a la salida del supermercado para reciclar el vidrio, recolectar papel y cartón y envases plásticos. Algunas viñetas compartidas en Facebook que te incentivan a usar bicicleta y guardarte los papeles en los bolsillos en vez de arrojarlos a la vereda. Cosas como esas. No existe un concepto aun. La huella de carbono es muy fina, elegante y sofisticada para roteques como uno. Uno a lo más junta botellas y diarios, mete una botella de pisco con agua en el estanque del wáter para ahorrar un poco menos de un litro por cada descarga, se preocupa de mantener las luces y artefactos que no se utilizan apagados, lleva una bolsa de saco a la feria para no usar tanto plástico e intenta no comer mucha carne aunque más motivados por asuntos económicos que energéticos.  
Aquí me doy cuenta que también surge otro drama. ¿Cómo implantamos un concepto tan transversal como este en un sistema social que nos divide tanto?.
¿El CEC querrá ser un CSC algún día?
Al final la weá es que no propongo todo esto para vivir en un mundo mejor, sino en un mundo que nos soporte a todos. El mundo es como nuestra jaula, por eso lo de canarios… y sustentables, porque el término está muy en boga, y porque tenemos que ingeniar formas de producir energía que se pueda renovar y comunista o anarquista por la weá que explicaba más arriba. Me parece que eso es un muy buen punto de partida para fundar una base muy sólida desde donde empezar recién a poder instalarnos a pensar en la construcción de ese mundo mejor que siempre hemos soñado.

Buenas noches.
Los quiere su amigo,

Nicolás.



28 junio 2012

Te amo!!!!!!

Je T'Aime, Moi Non Plus by Cibo Matto on Grooveshark

PD: Esto es la verdad.

23 junio 2012

Pobreza

Haga clic en esa weaita mientras lee, para que me pueda comprender mejor.
Solo un beso by Nubeluz on Grooveshark 
Llevo mucho tiempo haciéndole el quite a la escritura. El motivo principal: paja. El secundario: no se me ocurre qué weá escribir.
Pero no importa.
Ya se me ocurrirá algo.

19 junio 2012

La vida por delante.

     Hace poco me dio por dibujar caritas felices en cada uno de los días de mi calendario (organizador). Si pasa cualquier weá que me parezca medianamente positiva, entonces voy, hago una “redondela”, le hago dos puntos como ojos y abajo una línea curva que representaría una boca con las comisuras expresando alegría. Ya va medio mes desde que empecé con la weaita y hoy en la mañana, al despertar, me puse a sapear el calendario. Me llamó la atención que hubieran tantas caritas, o por lo menos muchas más de las que hubiera podido imaginar. Porque claro, soy un weón amargo, pesimista y deprimido, así que la suposición más obvia me llevaba a especular que no le encontraría nada de positivo a la vida. Pero al final mi juicio me permite distinguir una cosa positiva de una negativa, así que creo que mi juicio es sano, y ni cagando postulo para irme al opendor. Pero el asunto es que recapitulando empecé a intentar recordar el por qué de cada una de esas caritas contentas. Hice muchos esfuerzos, pero en un 80% no fui capaz de recordarlo. ¿Por qué una cara contenta un lunes? Los lunes son horrorosos. ¿Por qué habrá sido esa cara tan grande ese día viernes? ¿Será más grande porque fui más feliz en particular aquella vez? No sé. No me acordaba de ninguna weá. Del 20% que me acordaba eran cosas bonitas y buenas (según mi parecer). Pero empecé a hacer esfuerzos mayores, hasta que de repente me fijé que al lado de cada una de las caritas había garabateado, también, alguna weá media ilegible. Me acerqué: nombres de personas. Eran nombres de personas que conozco. Carita feliz, y al lado decía Juan, por ejemplo. ¿Cuál Juan? ¡Ah!... ¡Ese Juan!... ¿Y por qué?... ese día nos juntamos y peluseamos un rato. ¡Ah!, cierto… y así, en la mayoría empecé a recordar el por qué de cada una de las caritas, y de hecho, hasta caché por qué algunas caritas eran más grandes que otras. Miren qué bonito. Me entretuve en eso un rato. Después me puse a reflexionar sobre la existencia. 

     Me conecté al féisbuc y me puse a sapear a la gente y las cosas que publican: videos, viñetas, pensamientos propios, robados, prestados, quejas (sobre todo quejas) chistes, llamados, convocatorias, confesiones, propaganda, negación, cumpleaños, repudios, odio, amor… mucha wevada, todo en ceros y unos. Un mundo binario que a la larga se supone es la representación de lo que somos nosotros mismos. El asunto es que todo ese mundo que escupe el monitor o la pantalla de tu aparato es tan adictivo para mí que puedo pitearme media hora en un segundo, y una hora en dos segundos y así. Y el tiempo se me va mirando actualizaciones. Es pal orto. De repente me topo con algo interesante, me río, me asombro, pero todo es tan fugaz, que al final el cerebro me pide más y más, porque los impactos emocionales son cortos, y me pide más y más porque hay un placer relacionado con todo esto que sin darme cuenta lo busco y lo busco. Primero es el placer de ver los numeritos blancos sobre un fondo rojo que me avisan que a alguien le importa lo que pienso, lo que hablo, lo que opino. De repente alguien se acuerda de mí y me quiere saludar, o mucho mejor, alguien me quiere decir algo importante. Alguien quiere compartir algo conmigo. Y yo, y ellos, y él, y ella, pero más yo y yo… y ellos conmigo, él conmigo, ella conmigo, todo y migo JA. Yo-yo-YO y más yo… yo YO yo y luego lo que me podrían decir ellos, lo que me podría decir él o lo que me podría decir ella. Es terrible la weá. El ego se me dispara, y el cerebro me pide más y más actualizaciones. Reviso, reviso. Ya revisé todo lo que tenía relación conmigo, ahora reviso todo lo que tiene relación con ellos, con él y con ella. Si algo me gusta se lo doy a conocer, si algo no me gusta continúo. Y miro y miro… y bajo y bajo… el cerebro me pide que siga buscando más y más actualizaciones, porque hay muchas cosas que quiere saber. Y me regala placeres insignificantes, fugaces, como el del pasturri, que se pega un sapo, está arriba un par de minutos y al acto ya necesita de otra dosis que lo envíe arriba nuevamente, y se angustia. Yo también me angustio. Y miro y miro… sé lo que le pasa a ellos, a ella y a él, sé lo que opinan, lo que piensan, lo que necesitan, lo que les falta… creo que lo sé todo. Pero ya tengo los ojos como huevo frito tanto cliquear y leer algo por aquí, pinchar un trozo de un video por allá, leer algo acullá… escucho algo: son tantas cosas. Pero nada me interesa en realidad. Mejor quiero que los demás descubran lo genial que soy, las canciones maravillosas que escucho y las ideas profundas que tengo en mi interior. Quiero opinar, quiero que me lean, que me digan: ¡pienso igual!. Que me digan que no sabían lo que había dicho. Que me halaguen, que me tengan mala por irreverente, por sarcástico. Que me tengan buena por ser positivo y amable. Quiero ser bueno, después quiero ser malo, y por todo, por lo bueno, la malo y lo reguleque llamar la atención, que me digan alguna weá, por favor. Es la gran cagada. 


     Ahora, el tema es: ¿Qué tienen que ver las caritas felices en el calendario con el maldito féibum? No sé. No, mentira. Había quedado en que me puse a reflexionar hasta que después me pitié dos horas seguidas en el féibum mirando weás. Mi reflexión previa fue muy corta. El asunto es que me puse como a buscar u común denominador en todas las caritas felices que estaban en mi calendario. La mayoría eran sucesos que no tenían mucho en común. Pero de pronto la respuesta estaba anotada ahí mismo, en los nombres que anoté para usar como torpedo, y que de seguro los anoté porque conociendo que mi memoria es muy charcha y que olvidaría todo entonces sabía que llegaría un momento en que quisiera ponerme a recordar cosas positivas y que esos torpedos me ayudarían. Los nombres eran las pistas. Pero ¿Por qué nombres y no sucesos?, pudo haber sido más sencillo anotar: carrete, beso, comida, amigo, etc. Pero no. Eran las personas lo importante. La respuesta era esa: al final todo tiene relación con los demás. Da lo mismo lo que hubiera pasado, de todos modos lo recordaría al recordar primero a las personas. Siempre se trataba de otras personas. Al final descubrí que lo positivo no provenía de mí, sino que se producía en conjunto o en relación a los otros. Yo no tengo nada positivo. No genero cosas positivas, pero al juntarme con otros puede que sí sucedan cosas positivas. Es una especie de sinergia natural que se da en la humanidad desde el génesis. En todas las culturas del globo los weones se reunían a weiar y de ahí deben haber surgido cosas de cualquier índole, y mediante el trabajo en conjunto las weás se materializaban y así (¿de qué otro modo?) se generaba realidad. Parece más obvio que la chucha, pero algo sucede hoy por hoy que la weá no es tan sencilla mucho menos obvia. Porque después de mis dos horas metido en el féibum pensé el por qué esta sinergia no se desarrollaba del mismo modo. ¿Por qué no anoto una carita feliz en mi calendario después de haber estado todo el día metido en el féibum?, ¿Por qué no soy feliz siendo que conversé con muchas personas, intercambié muchas ideas, y se generó de algún modo esa sinergia? ¿Por qué no pasa nada siendo que ahí me cruzo con un montón de viñetas con ideas tan elevadas y profundas, con opiniones tan agudas y certeras, y con una cantidad de información con respecto al mundo, al país, la ciudad, la comuna y la villa donde habito que deberían tener mi conciencia en un nivel de sobriedad y apertura tales que me permitieran emanciparme de todo lo brutal y vulgar que no me permite ser libre?. No tengo idea, pero la weá no funciona. De hecho, no sirve absolutamente para nada. El viernes puse una carita feliz y al lado escribí “tallarín”. El “tallarín” es un cabro que conocí en la universidad, es músico, seco para la música tropical y las rancheras, acordeonista compulso, alegre, bueno para la risa y buena persona. Ese día me llamó para invitarme a almorzar un rico asado en su casa. Después nos tomamos unos vasos de cerveza, después tocamos cumbias y el día terminó cuando lo acompañé a tomar la micro porque se iba para Puente Alto a tocar a una peguita que le salió. Eso fue todo. Pero algo sucedió y cuando llegué a la casa y estaba por irme a dormir tomé el lápiz, dibujé la cara contenta, escribí tallarín a un lado y me dormí re contento. 

 Continuará...