¿Y yo qué hago aquí?

La weá weón.

26 agosto 2011

sobre lo inevitable



Sobre lo inevitable quería escribir. Porque uno se levanta y está cagado, está expuesto a muchas weás que están ahí y que no pueden evadirse: una canción culiá fea que no te gusta, una noticia culiá nefasta que no te gusta, un día horrible que no te gusta, una persona desgaradable que te amarga, el clima frío o caluroso, sensaciones pencas como la pena, el odio, la envidia, la rabia, etc. Muchas cosas que apenas pudieran enumerarse. Es inevitable no más, y es una parte importante de lo que significa el hecho sencillo y/o complejo de estar parado en tal o cual lugar vivo, respirando no más. Entonces yo andaba de lo mejor pero como estoy obligado a levantarme todas las mañanas y salir a la calle, entonces empecé a acumular muchas de estas weás inevitables y hoy, antes de ir a acostarme, me sentía agotado por dentro. Tengo el espíritu como apaleado, como si el día de ayer hubiera estado haciendo ejercicios todo el día y hoy hubiera amanecido pal pico de adolorido. Así siento el alma, adolorida, apaleada... porque la inevitabilidad es como una especie de gimnasia del espíritu: es enfrentarlo a weás nefastas, es gastarlo, es forzarlo hasta el fallo, hasta que duele y uno tolera lo que más puede porque andar con la lagrimita a flor de ojo es para niñitas. Uno es weón, es macho, se traga el dolor para no parecer un weón vulnerable, pero por dentro estás deshecho y saldríai corriendo para irte a llorar a otra parte. Yo me fui corriendo para llorar a otro lado y desahogarme, pero no me salió una lágrima. Hoy casi se me salió una en el paradero de la micro, esta mañana, cuando el pendrai se sintonizó en la radio play y escuché al Cerati cantando más lindo que la mierda. Me acordé que está medio fiambre el pobre culiado, respirando gracias a una cosa médica moderna. Se me llenaron los ojos de lágrimas, pero me pasé la manga del polerón y volví a ver las cosas con claridad otra vez, y me subí a la trescientos tres y puse mi pase escolar sobre la weá amarilla esa que nos puso el gobierno a la subida de la micro y la weá hizo: "pi".
El resto del día se hizo un poco largo. No hice nada lindo. Después, de vuelta a casa, me vine reflexionando, mientras escuchaba a la Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling en Bío Bío la radio. Es muy rica la cabrita. Le haría el amor. En serio que sí. Mi carné de jote de esta weona debe ser el 1.345.234-9. Y oía su voz de dirigente ninfa y clicjiar diciendo que la CUT no era parasitaria del movimiento, que todo esto era una pura weá: el papi y la mami trabajadores, y el hijo estudiante marchando en ese sentido... y me recordó mis voladas de la unificación universal, no sé si recuerdan esa weá de los átomos y el beso cuántico que le daba a la actriz porno. En fin.... por cierto, la cabra tenía toda la razón del mundo. En un instante fui incapaz de llegar a concebir alguna hipótesis de por qué existen personas que la desprecian tanto. Debe ser envidia, porque es joven, bonita y comunista. Pero me desvié... la weá es que reflexionaba mientras escuchaba a la mijita rica wena para querer ayudar a cambiar la realidad del país operando con una lógica concebida hace más de cien años, cuando en eso descubrí que estaba agotado por dentro no más... que había sido víctima de lo inevitable: por estos días la Camila Vallejo es inevitable, el clima es inevitable, las noticias son inevitables, el gas lacrimógeno es inevitable, las weás de las que me entero son inevitables, mi negación y autoboicot son inevitables, algunas personas son inevitables, ciertas circunstancias son inevitables y la vida es una weá inevitable.
No siempre lo inevitable resulta nefasto en todo caso. Pero igual se me cansa la mente, y se me cansa el alma. Creo que esta opresión en el pecho, y las ganas de llorar son ese cansancio del que hablaba más arriba. Es re maraco de mi parte, pero es inevitable.



16 agosto 2011

Déjalo entrar - Gonzalo Aloras



El video está terrible de lindo. Viva el hachedé y las buenas ideas, cabros. Ni hablar de las minitas. Hermosas, como las guitarras. Lo comparto con mucho amor.