¿Y yo qué hago aquí?

La weá weón.

09 octubre 2010

amorintuición

Prólogo

No puedo acordarme así como de un momento específico en que me haya dado por instalarme a pensar y pensar mucho sobre el amor. No. No soy capaz de recordar un momento preciso. Nada. Pero sé que he dedicado muchos momentos para pensar en eso.
Lo que sí soy capaz de recordar es que de repente empecé como a llegar a una conclusión. Esta conclusión quizá no es tan pulenta como uno quisiera que fuera toda buena conclusión, sino más bien fue como el resultado de la mezcla de muchas reflexiones que empecé a acumular sobre el tema, resultado de muchos viaje en micro, muchas observaciones, películas, libros, experiencias propias y ajenas etc.
Creo que algo le expliqué a algunas personas: al Guillermo y al Micho, hace rato, les hice un esbozo punga de estas ideas culiadas, re contento, como si hubiera descubierto América. De eso sí que me acuerdo. También a la Valentina. Y no recuerdo a quién más. Al Cristian... creo, conversando por el eme ese ene. Pero en verdad no estoy seguro.
Entonces, como contaba allá arriba, pensaba sobre el amor, y pensaba seguido en esto porque el tema siempre me ha intrigado mucho. Todo lo que conozco sobre amor, y eso mismo de lo que todos debemos tener como una noción común sobre el amor, me gusta mucho, y creo que a todos nos gusta. Pero la intriga iba siempre dirigida con especial énfasis a lo que provocaba que las personas empezaran a experimentar sentimientos amorosos. Porque es tan sencillo con quedarnos con las respuestas naturales a esas interrogantes: que el amor a primera vista, que se enamoraron porque eran iguales, o que se enamoraron porque eran diferentes, porque se encontraron lindos, porque no tenían a quien más amar etc etc etc. Todas estas respuestas nunca pudieron saciar mi incertidumbre ansiosa. Y lo otro es que tampoco me convencía que el amor pudiera adjudicarse solamente a la relación sentimental entre dos personas desconocidas: también hay amor entre personas que se conocen de siempre (la familia) y también una persona experimenta sensaciones de amor hacia cosas que no pueden retribuirle aquella entrega: el amor a la guitarra, al auto, a situaciones, al perro, al pez o al gato. Y eso es otra cosa más: siempre he pensado que los animales no aman. Sólo actúan por instinto y nosotros -que somos tan imaginativos- somos felices engañándonos con la ficción de que el animal es capaz de amarnos.
Es difícil organizar el pensamiento, cabros. Y creo que con esto no me arriesgo en generalizar y decir que a todos les debe pasar igual. Uno empieza pensando algo, y luego se va por una rama, luego a la otra, quizás vuelve, pero basta una pequeña distracción y el pensamiento vuelve a divagar. Esta realidad me hacía difícil meditar de una manera más o menos organizada, así que desde un principio me resigné a pensar como pudiera no más: por pedazos. Así pensaba en la micro, en el baño, y por el tiempo que mi capacidad de concentración me permitiera.

Hoy voy a intentar explicar algo de esa conclusión que, como contaba, es como un común denominador que calculé de un un sinfín de meditaciones washas sobre el tem. Al final ese era el resultado de lo que para mí es el amor, o como voy a mencionarlo de aquí en adelante: las sensaciones amorosas.
Es como el pico, pero hace tiempo que tenía ganas de hablar sobre esto.

Quilicura, Santiago, Chile


Prefacio.

Hace unos días estaba pegao conversando con el Andy mientras hacíamos la hora para entrar a una clase. El loco me hablaba sobre sus inquietudes con respecto a la existencia y yo le dije varias weás. Entre todas esas weás que le dije (mucha weá, por lo demás) volvieron a salir estas ideas con las que me he engrupido acerca del amor. El loco se quedaba pegado mirando hacia un punto fijo. Esa actitud pensativa que tomó de un momento a otro me hizo darme cuenta que a mi compare estas ideas le hacían algo de sentido- o no me cashaba niuna weá- Pero creo que había mencionado que esto se lo había contado a algunas personas alguna vez, pero ahora que recuerdo se me olvidó mencionar a este loco, y el verlo tan pegado terminó por convencerme que un par de ideas distintas sobre cualquier tema nos pueden amplíar un poco más el radio de acción cerebral y, quizá, las probabilidades de concluir o solucionar ciertas problemáticas a partir de cualquier tontera kuleada independiente de la calidad, profundidad y sentido de esta misma: ¿Se entiende?.
Así que gracias a mi compare Andy, que me dio el último empujón pa volver a pelar el cable otra vez en esta vida.

Nicochino. Octubre 2010.



"Es que él sabía muy bien que en su existir
nunca debía salir de su destino.
si alguien te tiene que amar, ya lo sabrás
sólo tendrás que saber reconocerlo".

La leyenda del Hada y el Mago
Rata Blanca




I

Un día me pregunté: ¿por qué me gusta lo que me gusta? y altiro descubrí una weá importantísima: que no tenía pico idea. Entonces me volqué a investigarme, desde mi mismidad singular particular mía propia, para ver si era capaz de descubrir la respuesta a ese por qué tan importante.
Empecé pensando sobre mis gustos principales: la música y la guitarra. ¿cuándo me dio por esas weás? y me fui hacia atrás y caché que ambas cosas no eran tan viejas. Primero fue la música, que siempre me había gustado, desde el rap de la abuela y Michael Jackson, y luego la guitarra, que me dio como a los 11 años. Hoy mi vida gravita mucho en torno a esas dos weás. Pero hubo un momento en que las negué para ver si era capaz de dedicarme con ahínco a otra cosas, pero no, no pude y fracasé.
Empecé pensando siempre todo desde un plano físico: que todos esos gustos respondían como a vanidades de niño, o elementos que tomaba para empezar a definir algo parecido a una personalidad. Pero de repente cashé que estaba muy metido con el cuento de las formas, los sonidos, los colores, olores y en resumidas cuentas todo lo que entraba por los sentidos. De pronto me puse a pensar en mi historia desde un ámbito más emocional. Ahí la pregunta con la que me enfrentaba a mi por qué gigante cambiaba ¿qué weás sentí las primeras veces que me enfrenté a las cosas que hoy me gustan tanto? y ahí todo este rollo dejó de ser tan latero, se puso interesante y empezó a tirarme resultados completamente distintos. Aquí es donde apareció el amor en su primera expresión -básica, por decirlo de una manera odiosa- y empezó a volverse tema de todas mis reflexiones en los viajes en micro.
Yo era pendejito, y cuando sonaba Michael Jackson recuerdo que esas melodías eran dulcesitas, y sentía como esa misma sensación cuando uno toma coca cola y la weá es tan rica y no sabís por qué si no sabe a nada que seas capaz de poder explicar. Era un placer escucharlo y cantarlo y bailarlo, y la voz del negro culiado era un elixir para cabros chicos. Uno era incapaz de explicar esto, porque simplemente lo vivía y reaccionaba a los estímulos como un gusano. Pero hoy, después de mucho años, al resignificar todas esas sensaciones y con un uso de la máquina racional e intelectual un poco más complejo, comenzaba a descubrir que por ese entonces sólo fui un pendejo enamorado que disfrutaba mucho de algo que lo hacía sentir sus primeras sensaciones de amor. Era amor por la música que te hacía sentir tan bien, y también ese amor se hacía extensivo al negro reconshersumare, porque también uno lo admiraba y era feliz viéndolo bailar en los videos clip que pasaba la Andrea Tessa en el más música.
Después de esto pensé en la guitarra. Yo tenía como 11 y vi un video clip de rata blanca (la leyenda del hada y el mago), en la parte del solo de guitarra quedé enfermo escuchando tantas notas, pero me enamoré cuando vi esa escena de la guitarra eléctrica y los dedos moviéndose y le leí algo en el clavijero... mmm fender? strato%$#%& algo... y no se me borró nunca más de la mente esa escena kuleada. Insisto, fuera de todo lo físico y, por lo tanto, de todo lo "cool" que puede ser esa escena, me centré en lo que experimenté en esos momentos, y al final fue como lo mismo con el Michael Jackson: me enamoré de esa weá. Estaba completamente enamorado, y como todo enamorado no pude alvidarlo, y pensaba en eso, y también lo deseaba con todas las fuerzas de mi alma de niño. Nada más.
Aquí pueden aparecer las personas odiosas a darme jugo con la weá de que pude haber sido víctima de la publicidad, mucha tele, mensajes subliminales, taquilla, moda... cualquier weá. Pero no, dejé de pensar en eso. Ahora me centraba en mis emociones. Y todo esto se resumía en eso: un amor inmenso hacia ciertas cosas.
Aquí sentí que descubrí algo importante, y desde ese momento comencé a revisar casi toda mi historia desde adentro. Así seguí pensando en otras cosas que siempre me han gustado mucho, y en la génesis de aquellas experiencias todas coincidían en eso mismo: en el amor. Era puro amor la weá. No era más que un pendejo enamorado de muchas cosas, y experimentando todos los síntomas propios del amor: pensar mucho, sentirse en las nubes, ser feliz por el hecho simple de estar cerca de eso que se ama, entre otras cosas. Y era lindo. Y como el amor es lindo me concentré en pensar en todas las cosas lindas que había experimentado en la vida. Todo lo que me gustaba y apasionaba era un enamoramiento más y, al final, eso explicaba el comienzo de todo.
Así, entoces, como que al fin pude responder un poco a mi por qué ¿por qué me gusta lo que me gusta?
Listo. Pero con el tiempo esta respuesta me parecía un poco vacía. Algo faltaba. O sea, claro, me enamoré de lo que me gusta (o gustaba) pero la pregunta tenía que formularse de otra manera. Ahora era saber qué era lo que generaba ese amor.
¿Qué es lo que hace que uno se enamore o experimente estas sensaciones amorosas?
Otra duda. Estaba obligao a ponerme a pensar, otra vez, como un simio en la micro (góndola).


II

Weno, estaba contento, al menos, porque encontré una respuesta que satisfacía en cierta medida las inquietudes de una pregunta que yo mismo me había formulado. La paja, ahora, era la mutación de esa duda en un cuestionamiento algo más complejo. Ahora me dirigía al grano, al poroto. ¿Qué shusha lo hace germinar? No soy muy picao a biólogo, pero en la escuela nos engrupían que la luz y el agua eran importantísimos. Puta, basta recordar el gran experimento del poroto, el algodón mojao y el frasco de vidrio. Un par de días y el poroto (o la lenteja, dependiendo el tipo de colegio al que uno fuera: público, particular subvencionado... centro abierto ¿existen aun esas weás o eran del tiempo de Pinocho? no me acuerdo) se llenaba de hilos plateados de los cuales se desprendían hojas, y la weá empezaba a convertirse en algo. Mortal. Perfecto. Hermoso. Veloz. Luminoso. Pero... ¿Qué hace que yo me enamore?.

Mis primeros pensamientos iban dirigidos, nuevamente, hacia cosas físicas. Explicaciones ultra racionales. Freud. Nietzsche. Deleuze. El pelao Foucault. Aloras. Una vieja conshesumare que me metió conversa en la micro. Dios. Unos videos del chincol a jote que vi con el Diego en youtube. Recortes del diario. Fotocopias y algunas clases de subjetividad y razón en el mundo moderno, Desarrollo y Construcción de la Identidad y las prácticas del taller de música. O sea: mucha weá. Mucha. Pero el asunto es que cualquier base que usaba era sólida, material. Mis pensamientos o especulaciones patinaban sobre la loza de lo físico. Tal y cual como abarqué la weá para poder encontrar una respuesta a la primera pregunta que me había formulado. Entonces, otra vez, me pasé a lo emocional. Apreté "reset" y a pensar se ha dicho, como primate.
Pero esta vez pasó una weá: tampoco llegaba a nada. Puta... y en eso recordé a Don Salvador (Dalí), cuando decía que para él la emocionalidad le parecía una weá bastante visceral. Entonces vísceras = tripas = materia. Otra vez, de vuelta a algo que en su manifestación es bastante abstracto (como casi toda emoción) pero en su génesis es lo suficiente físico (fisiológico) pues hormonas, glándulas, sistema nervioso, sistema endocrino... la amígdala (en el cerebro) son las responsables de que experimentemos en las tripas todas esas sensaciones. Sapeen sobre la amígala. Es la cagá. Pero puta, no quiero desviarme. El tema es que ahora, y luego de haberme quedado estancado en este punto durante mucho tiempo, y haber andado demasiados kilómetros en micro, que tuve que ir un poco más allá, o sea, hacia la dimensión desconocida. O como dicen los gringos the twilight zone.
Aquí me detengo un rato. Para odiar. Porque lo que no es físico me cae mal (menos Dios). Y toda esta relación que se ha armado en torno a lo no físico por parte de estos jipis culiados con ínfulas post modernistas me cae gordo. Pero fuera de esos odios particulares quise ser profesional, imparcial, no pre-juicioso (porque en el fondo qué chucha me creo... si no sé ná) y quería continuar avanzando. No quería abandonar este trabajo tan entretenido, apasionante y adictivo.
Vámonos pal otro lao po. Qué tanta weá.
Puta. Esas eran mis opciones: o en lo físico, o en lo no físico. ¿existe otro estado? quizá una especie de estado coloidal intermedio del ser (y la nalga). Pero no. Me daba paja entrar en esos dilemas, además puro me desviaba, como ahora mismo. Así que no. Vamos pal otro lao. Y me largué.
Fuera de todo lo que hubiera sido capaz de suponer al final la hice corta:
¿Qué es lo que hace que yo me enamore?
Entonces volví a subirme al delorean, puse 1994 y me encontré ahí en Conchalí viendo videos musicales en mi casa: Rata Blanca y ese video culiado tan cuático -si me permiten la osadía- pues yo era chico, indocumentado y mucho más inocente de lo que que soy ahora, y recuerdo que encontré la weá muy fea. Lo charcha es que por aquél entonces no contaba con el material intelectual suficiente pa articular una crítica pulenta al respecto pa manifestarla y compartirla. Y demás está que diga que ese tipo de música roc nunca me ha gustado. Pero eso a quién chucha le importa. A lo que iba es que me encontraba afanao viendo eso cuando comienza el solo de guitarra. Luego miro la guitarra, el pedazo de palo, y al final del video veo esa escena donde le leo la marca a la guitarra y tupá tupá: siento amor. Ahora. ¿Qué es lo que provoca específicamente esa sensación amorosa? Entonces me abstraigo de lo material (me olvido de la tele, el video y la guitarra y todo el contexto material) y me voy hacia adentro... adentro está el amor (que fue lo que descubrí en los párrafos anteriores), la víscera, una glándula secretando algo... me abstraigo de eso. ¿Qué queda? Puta, y aquí creo que doy con algo, aunque no sé: Creo que son VibRaCIOneS. viIIiIiIbrRrasss... pongámosle: energía. Y weno, se sabe que la energía está en todo, partiendo desde la base misma de la materia, de lo indivisible (el átomo) que nos podemos encontrar con la energía. O sea, toda esta weá -realidad-, en sí, es pura energía.
...dejémosle la pega a los físicos y a los místicos. Yo quería ir como a la explosión. A esa primera vez. El nico, la tele, rata blanca, la fender stratocaster (todo con minúscula porque ninguna weá puede ser más relevante que otra en este compendio). Pero sí. Existe un movimiento no físico dentro mi ser, una vibración por simpatía.
¿ Y qué es una vibra por simpatía?
Puta, cabros. Pitágoras.
Pa hacerla corta les cuento que si tocai una nota (un re en una cuerda de la guitarra, por ejemplo) y hay una cuerda tensada y afinada en el mismo tono (re) por ahí cerca, entonces esta cuerda se va a poner a vibrar solita al puro escuchar a la otra que sí la tocaron a propósito y está vibrando. Si tienen una guitarra de palo más menos afinada hagan la prueba. Esta weá se da porque como ya sabrán el sonido son vibras, ondas que se mueven en un medio elástico (el aire, o el agua ) y por lo tanto, estas vibras suelen darse en correlaciones matemáticas más o menos pulentas y ordenaditas... se pueden medir, así que las caracteristicas de estas ondas determinan variables del sonido como la altura (el tono... do-re-mi...), volumen, timbre (el tipo de sonido, si es un gorrión o una vieja culiá grutando) etc etc. Entonces, si se dan ondas con similares características de frecuencia a las que se encuentran en el fondo de mí; mi ser reaccionará automáticamente al estímulo, vibrando por simpatía. En este caso en particular se dieron una serie de factores que sumados crearon similares condiciones a las que hallábanse configuradas en mi ser singular, único e irrepetible. Mortal. Pero y ahora ¿quién podrá defendernos?.
Me enredé.
Porque claro, la media volá... vibra por simpatía, lo no físico y la energía (aunque no sé, cabros, de dónde saqué que la energía no es como igual a lo físico, pero weno... cualquier duda consulten con su físico amigo). La cosa es que está bien: se vibra por simpatía, pues algo que estaba vibrando fuera de uno coincidió (en frecuencia) con algo que continuamente vibra adentro de uno... ahora ¿por qué?... ¿por qué cuando algo de afuera coincide con algo de adentro, lo de adentro vibra? porque todo ese cuento de la analogía con esta cosa del sonido es entero de cuático, cuentero y chamullero, pero me hace mucho sentido. Recuerden que sólo intentaba homologar la weá, aunque en verdad no sé a qué cosa, en términos fisicos no físicos o energéticos, me estoy refiriendo. Pero aquí volví a dar con algo. Y es que en el interior de cada uno de nosotros se activa algo que todos tenemos y que viene incluído en nuestro ser y se estimula automáticamente: la intuición.
¡¿Qué?!
La intuición, cabros. Esa weá media difícil de explicar porque es entera de no oficial. Pero que resumiendo se trata de un mecanismo humano que ayuda a saber o a conocer lo que no es explícito.
¿qué shusha es la intuición, y para qué serviría, entonces?
La intuición sería esa vibración por simpatía, ese mecanismo que es capaz de reconocer cosas y de informarnos al acto. Es una weá que tenemos que funciona porque sí no más, y pasa en todo momento comunicándose con nosotros. Es una weá que te toca el hombro casi en todo momento, queriéndote indicar algo. No es visceral, pero trasciende de lo no circunscrito a lo netamente físico. Es un mecanismo que oficialmente se encuentra en lo absoluto negado, aunque ha estado con la humanidad siempre. Por lo mismo no se puede anular, pero se racionalizó y se terminó adjudicando a una característica del ámbito emocional del ser humano, pues sus mecanismos de acción son idénticos a los de la maquinaria emotiva. Así, entonces, cashé que lo que hacía que yo me enamorara era mi intuición. Listo.

III

Bacán. Respondí dos weás.
¿por qué me gusta lo que me gusta?
¿Qué hace que yo me enamore?
Y encontré como dos respuesta: amor e intuición.
Continuaron innumerables viajes en micro. Escuchaba música en el péndrai y a veces me sentía miserable porque sentía que puro me andaba cagando pensando en weás. Pero se me pasaba.
Ahora me quedaba como ordenar y cashar cómo se secuencializaban estas weás.
De nuevo hacia atrás, al mismo momento. Conchalí, el video de Rata Blanca. Yo enamorado, intuyendo... pero poco a poco empecé a chashar que amor e intuición no tenían por qué ser dos weás diferentes. No existía una secuencialización en los hechos. Tampoco fusioné las dos weás. Simplemente eran lo mismo. ¿Por qué? Y es que me di cuenta que el amor posee una carga significativa horrorosa... durante el desarrollo de la humanidad que esta sensasión culiada se ha definidio y ultradefinido y ha terminado cargada de mucha significancia, una colosal significancia. Es cosa de estar en una conversa y sacar el tema. Lo más probable es que quede la cagada porque va a haber allí un choque de definiciones, de subjetividades particulares en pugna intentando exponer la mejor idea acerca de algo que nunca hemos cachado qué chucha es. Como yo mismo ahora. Y a la humanidad desde siempre le ha movido la inquietud de querer conocer las cosas en su esencia. En fin. Eso sería.
Entonces... me atreví a juntar amor e intuición, y determinar que toda sensación amorosa-odiosa, o sea bonita o fea, se debían a esta cosa.
Los ejemplos me ayudaban a ir comprendiendo un poco mi propia idea.
No sé... intenta recordar un momento en que algo o alguién te gustó. Fue automático, la weá pasó no más. Eso es intuir-amar. Algo estabas sabiendo en ese mismo instante, y algo que tendría relación estrecha con tu historia personal. Te enamoraste-intuiste de una guitarra, habiendo tanta weá cool de qué enamorarse en este mundo de apariencias y publicidad mass mediatizada, pero te enamoraste-intuiste de esa weá... ¿Qué pasó, entonces? en tu historia personal entraron las guitarras, y cuando caminabas por la calle mirabas guitarras en las vitrinas, en los clip de video, incluso ahora, y más que antes, las guitarras solas se cruzaban en tu camino. Entonces en ese momento supiste, más o menos, cómo iba a ser el resto de tu vida y hacia dónde, también, más menos iba dirigida. Eso es todo.
Hay más ejemplos, porque también quiero explicar otra weá. En el caso del amor-intuición de las relaciones entre seres humanos que no se conocen. Te enamoraste-intuiste de alguna persona. Como en el ejemplo anterior también fue automático. Es inexplicable, y experimentas sensaciones de amor comunes a toda la especie; los síntomas tìpicos de la sensaciónes de amor. Y la intensidad de aquellas sensaciones tienen una relación directa a la manera en que esa intuición-amor influirá en tu existencia. Pero ahora pensemos en el caso que esta relación incipiente termine mutando en una experiencia horrible, y esa persona te haya hecho sufrir de un modo nefasto, y te haya hecho vivir experiencias horribles. Aun así, esta intuición-amor, y las sensaciones de amor son igual de válidas, pues cuando te enamoraste-intuiste de esa persona fue eso lo que sucedió: en ese momento supiste que ese ser tendría una correlación significante en tu historia personal, y esto es independiente de cualquier juicio de valor, y sobre todo de la definición consensuada general sobre el amor, o sea de que es algo bonito y que tiene tendencia a los espectos bondadosos y positivos del ser humano.
En este caso no. El amor-intuición es neutro, pero la sensación de amor tiene esa característica en su intensidad y forma que tiende a todas estas definiciones oficializadas sobre lo que entendemos o conocemos por amor.
En estos casos no es más que el aviso de que algo se relacionará estrechamente (o quizá no tanto) en tu existencia.
Con el odio pasa igual. Las sensaciones de no amor (odio) -intuición también tienen relación estrecha con lo que se relacionará en nuestra historia personal. También el no amor-intuición es neutro, desligado en lo absoluto de cualquier juicio de valor o nomenclatura. Pero la sensación de no amor sí posee múltiples definiciones y hay un significado oficial consensuado sobre el concepto. El carácter de esa relación no se puede definir.
No sé. Expongo un ejemplo de una compañera de universidad que me narraba cómo terminó relacionándose con su pareja. El inicio fue, en resumidas cuentas, una sensación de no amor, más o menos intensa. Nunca le agradó. Pero sí sabemos que en esos momento no amó-intuyó algo que tendría una correlación significante en su historia personal. En este caso el padre de sus hijas. Y así podríamos analizar muchos casos más, como el del piloto que al ver un avión por primera vez en su vida deseó con todas sus fuerzas llegar a aprender a volar. Ese amor-intuición le indicó esa correlación, y la sensación de amor, muy intensa, lo motivó a estudiar, prepararse y realizar el sueño. Toda esa secuencialización concluyó en la muerte del piloto en un accidente aéreo. Esa sensación de amor, experimentada en los inicios de su vida por el amor-intuición en el momento de ver un avión surcando los cielos, fue, en este caso, la relación que la aviación tendría en su historia personal, incluso, en relación al momento de su propio final.
Podríamos estar analizando ejemplos de no amor-intuición, amor intuición, sensaciones de amor o sensaciones de no amor. Todas estas explosiones suceden constantemente en el transcurso de nuestras vidas. Se desarrollan en escalas o niveles muy básicos, como también en grandes escalas. Pero tampoco esa intensidad lo convierte en un concepto cuantificable. La weá pasa pasa y pasa.

Epílogo.

Como contaba, con una concepción sobre el amor y el odio tan consensuadas, oficializadas y multisignificativas, el hecho de prestarle una atención debida a estas sensaciones, más que una simple entrega apasionada e irracional, nos ha alejado como especie de un entendimiento y cierta comprensión sobre aspectos muy importantes de nuestro propio ser.
Yo siento con cierta convicción que contamos con los dispositivos para poder tener cierto entendimiento y conocimiento sobre los hechos que se relacionarán estrechamente en nuestras historias personales. Estos dispositivos (o este gran dispositivo) funciona constantemente de modo automatizado, y también mantiene, o en este período de la historia de la humanidad intenta mantener, un contacto con nosotros, revelándonos constantemente aquello que se relaciona y correlacionará con nuestras vidas. Independiente de cualquier (pre) juicio de valor este dispositivo es neutro, pues actúa en un ámbito no circunscrito donde la moral no puede meterse. A diferencia de lo que llamé como sensación de amor (no amor) que es el puente que comunica este ámbito con nuestra visceralidad, haciéndonos experimentar en lo emocional y en lo físico una serie de explosiones que durante toda la historia de la humanidad hemos luchado por entender y definir, pero que debido a una instrumentalización, cuantificación y racionalización extremas ha terminado por negarse (en vez de haberse podido entender o definir, para reivindicarse). Así es como en la actualidad existe una desfase con un espacio abismal entre medio, que es la separación con este conocimiento constante que intenta comunicarnos esta maquinaria. Esto lo podemos comprobar en nosotros mismos, y en la diferencia casi antagónica que existe entre nuestros supuestos deseos más fervientes y las reales necesidades de nuestro ser. Esta incomprensión personal moderna ha desatado tremendos rollos sociales. Hoy existe una individualización o singularización nefastas, y casi todo el mundo siente pena y no sabe por qué, así que se va al doctor y toma alguna pastilla.
Ojalá el abordar toda esta weá desde otra perspectiva completamente distinta ayudara a la humanidad a entenderse mejor para que así pudiéramos reconfigurar este mundo y hacerlo un lugar no mejor ni peor, pero diferente. Sería como bonito. Sería como cuando uno se va a cortar el pelo y se le refresca hasta el alma, porque el cambio en verdad respondía a una necesidad real... independiente si me hice un corte más o menos taquillero o me dejé la cagá.
Ojala esta weá les dé una idea como nueva para pensarse a sí mismos y los sucesos que se correlacionan y correlacionarán con sus existencias de aquí a la eternidad y también, y por lo tanto, una nueva manera de relacionarse con éstos....
Los quiero mucho, y ustedes a mí... así es como ocupo un espacio en sus historias personales.

con cariño.

nicochino



08 octubre 2010

JOjajaJOJAJAjoJAjo !!!!!

04 octubre 2010

Feliz Cumpleaños Gonzalo !!

Si te enamoras no te abandones ni dejes de lado tu libertad !!