¿Y yo qué hago aquí?

La weá weón.

23 junio 2009

Sopa e' Shoroh


PD: no es verdá

18 junio 2009

Sapo

aaaah!!... no quiero comer-oh!...
¿Pa' qué hay que comer?

Lo que oí que le decía un pendejo como de 4 años a su mamá en la micro.

me carga esa weá... tú sabís que me carga...

lo que oí que le decía una lolita como de doce años a su a su amigui en la micro.




Hace un tiempo atrás iba en uno de esos incontables viajes en góndola para cualquier parte cuando a falta de pensamientos propios en los cuales hundirme y con los cuales masturbar mis neuronas me puse a sapear lo que la gente hablaba. Igual fue fome la weá, pero esa micro estaba estancada en el centro y apenas se movía; aunque igual, gracias al señor todopoderoso iba sentado, sin intenciones siquiera de darle el asiento a nadie, pero igual, o sea, llevaba tanto rato sentado con la góndola vibrándome la raja que, quizá, por la leve fricción comencé a sentir como que se me quemaba el okeroke, bueno, sentía las nalgas como hirviendo, y a rato me ardía, entonces yo me acomodaba apoyando el peso del cuerpo en un cachete, luego en otro, como esas lagartijas que para aliviar el calor de la arena ardiente del desierto apoyan dos patas en el suelo dejando las otras dos patas al aire, para luego levantar esas dos patas que no dan más del calor y apoyar las que estaban fresquitas en el aire, y así, van aleternando y no les salen ampollan en sus patas de lagartija de desierto. En serio, no cuenteo. Sintonicen el discovery shánel. Entonces iba en esa alternancia tratando de aliviar mi culo de los hervores infernales de los pistones del motor de la micro caio estancada en Bandera rumbo al norte cuando a falta de pensamientos propios me puse a escuchar a la gente.

Hago notar que para este tipo de prácticas suelo usar una técnica que le robé a los ciegos y es muy simple. La descrubrí en El Tabo, un verano cualquiera varios años atrás, cuando me di cuenta que me estaba poniendo viejo porque cuando bajábamos a la playa después de almuerzo ya no me sacaba la ropa para irme a la orilla a bañarme y hacer hoyos en la arena toda la tarde, sino que terminaba medio noqueado de haber comido tanto poroto graneado con ensalá de tomate y me tiraba de guata encima de mi toalla de los Beatles, cerraba los ojos y me empezaba a llevar la pelá. Sipo, esa weá es de viejo kuleado, si la playa es pa puro ir a hacer hoyos y meterse al agua y sacar pulgas, hacerlas pelear o matarlas asfixiadas adentro de un balde. Ahora no. Ahora me echaba sobre mi toalla, cerraba los ojos y me empezaba a dormir un poco. Nunca profundo porque nunca dejaba de oír lo que pasaba a mi alrededor. Ahí entonces, justo esa vez y en esos momentos descubrí esa técnica de la que hablaba recién que le robé a los ciegos, y era que descubrí que cada vez que cerraba los ojos, todos los sonidos cambiaban. Ya no era una masa de sonido homogéneo que golpeaba mis tímpanos, indefinible y plano. No. Cuando cerraba mis ojos escuchaba el tsssssss incesante del mar así en dolby sorround 5.1, oía clarito a las viejas kuleás que estaban como cuatro metros más allá sentadas bajo quitasoles en sus sillitas de playa de vieja culiada, con la vanidades abierta, pero puro conversando, o sea, pelando, hablando de la hija de la Solange, que se había vuelto loca andando con el torrante ese que el Julio no puede ver ni dibujado... o la lola de adelante, que habia visto en la tele, o le había contado por ahí que una amiga de laamiga de la amiga se había puesto un aro (en ese tiempo no se les llamaba pírsin) en el clítoris, y que pasaba caliente (excitada, dijo ella, me acuerdo clarito) que pasaba excitada cada cinco minutos... que cuando caminaba, cuando se secaba después de hacer pichí. Y yo... igual era chico, tenía como doce, y escuchaba haciéndome el dormido, mientras sentía que el sol me calcinaba los talones porque las patas me habían quedado afuera del quitasol. Y estaba calientito, y entre ese calor de siesta playera y las conversas cochinas de las cabras se me paraba la tulita, y estaba obligado a seguir haciéndome el dormido porque no podía despertar y darme la vuelta. Qué vergüenza, gaio. Trágame tierra. En fin.

Y eso po, así descubrí esa técnica que le robé a los ciegos.
Por cierto, eso de que se lo robé a los ciegos es porque esa vez pensé en eso mismo: ser ciego es como tener los ojos cerrados, y cuando cierro los ojos escucho más y más claro, entonces, usando mi lógica lolera sub 15 saqué en limpio que así oía un ciego, entonces les robé la técnica.

Cúl.

Entonces esa vez en la góndola implementé la técina y simplemente cerré mis ojos y me puse a oír. Fue igualito: el rrrr del motor se aisló y lo comencé a oir en dolby sorround 5.1, y todas las conversaciones se separaron, y todos los sonidos, de pronto, eran distinguibles, extraíbles y aislables para poder ser husmeados. Así oí un montón de weás. Nada nuevo, claro, que el tronador del auto, que me cuelgan si me echo el ramo... ¡¡¿Catxai?!!, que estoy shato con todos los weones, que el feo culiao, que mi pierna le da color, que mejor lo saco a cuotas, que con esa weona no tengo onda, que mi vieja me cuatiquea, que me siento como el pico y etcétera etcétera.

Todo por falta de pensamientos.

Ya no tengo tanta mente como ánte, hermano... la posta.



PD:todo esto es mentira, tengo cualquier mente



11 junio 2009

Duda



qué weá???







PD: copi