¿Y yo qué hago aquí?

La weá weón.

29 septiembre 2008

Aniversario






Les presento la pierna derecha de mi primo Luis. Se la hizo cagar un auto en la autopista Américo Vespucio Poniente mientras socorría a Juan Carlos a quien un conshesumadre irresponsable weno pa creerse bueno pa manejar chocó previamente. El sapo kuleado se arrancó, y el otro sapo kuleado que minutos después atropelló a Luis se fue solito a la comisaría. Pero igual es un sapo rekuleado a pesar de haberse "entregado", porque en realidad fue a puro wevear con el asunto de quién shusha pagaría los daños de su carro chocado por la pierna derecha de mi primo. Como pueden ver, la tibia y el peroné se cortaron y se desplazaron un poquito hacia allá. Gracias al señor todopoderoso que parece que no existe que en estos casos de traumas extremos salta el automático del sistema nervioso, queda todo en off y el dolor no se experimenta hasta varias horas después. El Luis sólo sintió que ya no podía caminar porque la pierna se le doblaba. Su zapatilla salió volando. Pobresito. Pero así son estas weas. Ahora súmenle que en esta radiografía no se puede ver su pie, donde sufrió una fractura expuesta en su dedito anular. Yo le vi el huesito blanco brotar desde su cuero moreno rodeado de una aureola de sangre seca en la posta en Maipú. Horrible. Pero todos están bien, al Luis le atravesaron un fierro en el hueso que le ayudará con la recuperación de su fractura y los chicos sólo quedaron espirituados. La weá es que el año pasado de puro aweonado bajando el cerro San Cristóbal con el Miguel que me saqué la cresta por dármelas de Shumacher y me quebré el brazo izquierdo. El radio, pa ser como más específico. Un mes de septiembre igual a este, con el día bonito y todo. Yo también terminé con una pieza metálica en mi hueso, y un par de tornillos, de hecho, al Luis lo operaron en el mismo lugar que a mi, y estuvo hospitalizado en la misma pieza. Hoy mi hueso cumple un año justo desde que lo partí, y el del Luis está recuperándose. Coincidencias.




PD: fue verdá.





22 septiembre 2008

standar

Todos los días pienso la misma weá: qué normal se ve todo. Puta que se ve todo normal, sin incoherencias ni weás raras. Me levanto, salgo a la calle y todo está como tiene que estar: la gente camina por las veredas, los cabros chicos se van a la escuela, a los más chicos los llevan sus mamitas ricas y apretaditas, los autos van calle arriba y calle abajo, el sol se asoma por la cordillera, todos caminan así como con el itinerario de vuelo bien trazado y definido, medios apurados, pero segurísimos. Las mujeres huelen a perfumes y colonias, los hombres también, están todos como recién salidos del baño, limpios, ordenados, la gente joven anda así como a ellos les gusta andar... se nota eso, se percibe de inmediato. Las escolares se ven divinas, y a cada rato se van acomodando algo, los funcionarios impecables, decididos, me llega a dar la impresión que son incorruptibles. Las micros pasan llenas, en los parederos la gente las espera. Los papeles en el suelo, los árboles floreciendo. Mansa cagada orden y coherencia. Todo se ve tan normal. Todo es normal en realidad. Nada es raro. Y yo todas, pero todas las mañanas me voy mirando con exagerada atención todo para encontrar algo incoherente. Pero nunca he podido hallar nada: todas la mañanas son igual de normales, camino por la misma ruta, cruzo las mismas calles, veo a veces hasta a las mismas personas, y todo está igual, pareciera que es inmune al paso del tiempo y las inclemencias del clima. Es como un mismo día calcado de aquí hacia la eternidad. Every morning es igual y todo es normal. En serio, no exagero. Llego al mismo lugar, hago una fila para esperar la micro, marco con la terjetita azul, la weá hace pí y me subo a una micro, y me afirmo de los fierros como todos, y tengo hasta la misma cara que tienen todos, y también llevo audífonos en mis oídos para escuchar música y amenizar mis viajes en la góndola. Qué wevada más normal po. Y me comporto entero normal, hago como si lo que me llama realmente la atención no me importara nada en lo absoluto. Como cuando viene una mujer que me parece hermosa, por ejemplo, entonces finjo indiferencia y no la miro para que no se persiga. También, cuando tengo ganas de decirle algo a alguien prefiero no hacerlo para no descuadrar todo este orden de todos los días. A veces quiero meterle conversa a la señora que se sentó al lado mío, comentarle algo que vi por la ventana... una micro en panne, a veces algún accidente u atropello. Es que no falta, porque la normalidad a veces se ve alterada un poco por los disturbios del azar, pero tampoco es siempre, porque la normalidad es implacable, es como un camino de hormigas, que lo puedes barrer o inundar con agua, pero al rato vuelve a formarse. Entonces una persona tapada con nylon a un borde del camino es como un quark en medio del cosmos. Es que anda puede ser perfecto o absoluto (dicen). Y la weá es que llevo así muchas mañanas de mi vida. Desde hace mucho. No recuerdo cuándo empecé a asombrarme de la normalidad de todo... de lo común, simple y sobre todo normal que todo luce. Sobre todo nosotros, seres humanos. Y así, mañana tras mañana, las cosas son normales. No hay nada que no esté dentro del rango de nuestras capacidades cognitivas. Todo es reconocible. Menos para las wawas que andan apuntando todo con sus dedos regordetes porque están recién llegadas no más (claro, la excepción) pero sus madres se encargan de mostrarles el mundo normal al que acaban de llegar, y a todo le van poniendo un nombre... algo básico: mamá... caca. etc. He ahí la primera dualidad: lo weno y lo malo. En fin.
Filosofía barata y zapatos de goma cantaría Charly por ahí. (que lo muestren... yo también ya estoy dudando qué weá pasa con el caballero).
La weá es que llego a la pega, el maestro, religioso, llega con la cuarta bajo su sobaco derecho, se la pido prestada, la abro... tss... mansa cagada.
Bueno... pero cómo? me digo yo... si todo es tan normal.
¿Quién va a creer las noticias del diario de hoy?

14 septiembre 2008

cine en su casa


Hace mucho tiempo que no me echaba a ver la tele y hacer sápin a todo ritmo. Hoy se dieron las condiciones así que terminé tipo cinco de la tarde echado con el control en la mano apuntando a la tele mis rayos láser invisibles que cambian los canales tupá tupá. Primero vi un cacho del Járri Póter, creo que esa de la orden del fénix según me sopla mi hermano desde la otra pieza. Linda la weá igual, me pegué viendo a los magos tirarse sus magias y al malo que no tiene nariz instando a Járri a matar a una minita con cara de loca. Obviamente el Járri es héroe de peli gringa y no quiso matar a la mina que había matado hace un rato a un socio chascón que al parecer era como su padrino. Así que imaginen que, a pesar del dolor de perder a su nino, igual no se piteó a la brujita pálida con cara de opendor.
También me llamó mucho la atención una niñita con cara de loca (tengo cierta fijación en eso parece) que tenía el pelo como rubio teñido, aunque a esa edad dudé que se anduviera tiñendo el pelo de manera tan horrible. En fin. Se acabó el Járri, se fueron a tomar el tren, empezaron los créditos y me puse a cambiar y cambiar y cambiar... o sea, a sapear (que viene de sápin. JA) y tupá tupá, que un canal, que otro... nada, nada, nada, cuando de repente me poso en el jálmarq chanel (sí, en el jálmarq (hallmark channel, para los no bilingües), ese mismo canal que a nadie le gusta, o sea, a la pura mamá y a la tía, pero que nunca exhibe estrenos, y son expertos en películas tipo chilevisión los domingo a las cuatro o después de las noticias de medianoche. uf. la weá) pero estaba este loco del Juanito Profundo (Johnny Deep, para los no bilingües) bien cabrito, así como de veintitantos... así como yo en realidad: un washón de veinticinco. já. Y como que me bajó la esperanza de que se tratara de alguna película que tocara temas típicos de esta etapa de la existencia que estoy vivenciando actualmente y lancé el control lejos pa no tentarme con seguir cambiando la tele y me instalé a verla.
Para hacerla corta se trataba de un dramita piola de un cabro con una vida más menos peluda, inserto en una situación media bizarrita pero que después, pensándola bien, igual podría suceder así como en la realidá. No la quiero contar, es una paja. A lo que voy es que yo estaba muy metido, y me gustó toda la atmósfera media tristona y esa imagen como harinosa de película del jálmarq chánel. Los actores eran todos reconocibles para una persona buena para ver tele como yo. Y me mató de pronto la aparición de la Julieta Luis (Juliette Lewis, para los no bilingües) que es una actriz a la que siempre he amado desde que la vi en esa película que apenas recuerdo pero que me marcó. Yaaaa... wena referencia; en fin: no importa nada eso. Lo que quería contar era que ahí como que me prendí (de puro caliente) y le puse más atención a la cosa.
Hermosa, como ella sola.
Pero al final, y a pesar de cualquier actitud kuleada de mi persona la película me sensibilizó y la disfruté mucho. Y me sentí muy feliz, porque recordé mis tiempos de bueno para el cable cuando pesqué la costumbre de hacer sápin y era un sapero compulsivo, y mi única regla era que si interceptaba una película que estuviera recién comenzando, estaba obligado a verla. Y así es como vi un montón de wevadas en todo tipo de canales: desde los canales extranjeros fomes, hasta estos canales de películas más fomes aun, pasando por los canales de películas oficiales donde la cartelera es más fresquita.
En verdad que vi muchas películas. Muchas. Y muchas nunca más volví a verlas. Muchas me asquearon, otras tantas apenas las terminé de ver, pero la suerte estuvo bien repartida así que terminé viendo también cosas que me sorprendieron y me dejaron pensando para siempre: ¿por qué?
¿Por qué qué?
Por qué todo: que por qué estas películas no las dan en todos los cines para que muchas personas más puedan verlas, que por qué la gente que escribe estas películas no es conocida, que por qué estas películas terminan así, transmitiéndose en canales piratas etc etc. Y estuve expuesto a cada clase de ideas... y mientras veía películas la cabeza me ebullía como una tetera. Y pensaba y pensaba muchas weás mientras veía las películas.
El asunto es que ahora, y después de mucho mucho pero mucho tiempo, me volvió a pasar lo mismo y tuve suerte porque me topé con una película de esas que me gustaban mucho, y que tenían todo el rato pensando y pensando, y echando a la balanza mucha wevada, recordando cosas de mi propia vida que intentaba homologarlas a lo que iba sucediendo en la pantalla, recordando cómo me había comportado yo frente a tal o cual situación, y comparandome con el personaje principal, criticando, odiando... me metía en verdad, si hasta en la escena donde el loco estaba con la flaquita linda en la camioneta yo me enrabié cuando el kuleado se pone orgulloso y no dice lo que tenía que decir, o sea, haberle dicho... no no, haberle implorado a la flaca que por favor se quedara con él porque era lo mejor que la había pasado desde que la película comenzó. Pero no, se hace el duro, que haz lo que tú quieras hacer no más... que está bien, y la flaquita se baja toda triste. En serio, se me hizo añicos el corazón. Pero de pronto me pegué los gomazos que yo había sido igual a ese weón un centenar de veces... en realidad siempre. Así que qué tanto le reclamaba al Juanito Profundo con su orgullo de macho rekuleado picado a ganador por puro no querer demostrar dependencia o vulnerabilidad. Entonces ahí la película se me transformaba en una terapia donde yo mismo me iba analizando, observándome y descubriendo mis yayas y puntos que han significado que mi vida sea tan fome en ese sentido hasta ahora mismo. Y era lindo todo eso. Hoy lo disfruté mucho, y esta película me recordó muchas cosas, y me hizo darme cuenta de otras tantas. Y es que el cine en ese sentido es la raja. Observar una situación desde la cama en una pantalla de 21 pulgadas provoca una sensación de simplicidad tremenda: todo se ve tan sencillo. Puta el weón aweonado, dice uno mientras observa cómo un personaje se manda cagadas. Pero recordar situaciones símiles de nuestras propias vidas y rememorar cómo fue que reaccionamos no es un ejercicio muy común en las personas, creo. O el mundo sería un poco mejor después de ver una película bonita como esta. Y el mundo no es nada mejor: yo mato pájaros, a un cabro lo matan a cuchillazos y patadas en la calle. Pero en realidad nuestra primera reacción es a decir: puta, pero esto no es lo mismo. Y sipo, es la misma wevada... son películas, y basta que usté tenga la capacidad de pensar solamente para que en su cabeza se estén rodando simultáneamente un montón de películas a todo momento y todas de distinto tipo.
Pero filo.
El asunto es que uno mientras las ve se siente bien, y al terminarlas siente que algo ya es distinto. Que quizá la próxima vez que tenga una oportunidad de verme enfrentado a una situación igual no seré tan tan tan... tan tan. Pero filo. Esa weá es una pura ficción con la que el alma te engrupe que quizá eres mejor persona. Pero no. Nada que ver. Pero de que mientras ves una película, o escuchas una canción que te gusta mucho, comes algo rico o al fin te das un beso con esa persona que andabas persiguendo te sientes bien... te sientes bien. Es innegable. Algo pasa.

Pero regresando al "cine en su casa", otra vez, y después de muuucho, tuve la suerte inmensa de ver una película al peo que me pareció muy bonita, simple y humana. Muy parecida a lo que en verdad le podría pasar a cualquiera, o que a cualquiera le ha pasado. Yo recordé muchas cosas, y descubrí que tuve la culpa. Ja. Pero ya no sirve de nada saber eso.
Espero la próxima vez no ser tan Juanito Profundo para mis cosas.



PD: no.

13 septiembre 2008

Experiencia Joplin

Siento que mi carrera de escritor fue entera corta. Pero ya no puedo escribir como antes. Porque antes escribía todo muy fluído, y nunca se me aconchaban los meados frente a un papel en blanco, o un cursor tintineando en el pc. De hecho, yo juraba que este era un don eterno. La weá es que no lo he cultivado bien, o sea, no lo he cultivado nada, y sólo me largaba a escribir un rato y a pedazos; así fue, de hecho, que tener un blog se adaptaba a la perfección a mi perfil de escritor finisecular globalizado: podía escribir cualquier cagada y de la forma que me diera la gana, yo mismo editar y yo mismo publicar mis escritos en la librería global. Mis publicaciones, entonces, serían puros bytes washos disueltos en el cosmos del ciber espacio (que paradójicamene se expande al igual que nuestro universo conocido... a cada instante). Y listo. Terrible papita.
Y es que la firme, kauroz, ser escritor es como la reverenda callampa porque:
Una, de partida, tenís que tener, casi obligao, un nivel educacional más menos pulento, y cuando hablo de pulento no me refiero a ser un niño medio enciclopedizado weno pa' saber weás que ni importan ni interesan, sino que, simplemente, tener la habilidad básica de poder leer un párrafo de corrido. Eso no más.
Dos, lo otro es que un escritor profesional (por así decirlo, nunca he oído a ningún escritor hablar del oficio de escribir como algo aficializado) es un lector compulsivo por antonomasia (no se urja, yo tampoco cacho qué shusha significa antonomasia), pero me refiero a que un weón weno pa leer siente de pronto la urgencia de ponerse a escribir también, como al melómano le da por ponerse a tocar, o al niño en riesgo social le da por ponerse a flaitear. Es como una reacción física: acción-reacción. Y listo. O sea, al final estoy diciendo que un escritor es un weón(a) que lee mucho, ha leído mucho y va a continuar leyendo mucho. Más encima leyendo de corrido.
Y por último: tres. Los escritores son un conshadesumadres. Gente kuleada muy odiosa, sensible, certera, profunda... profunda sobre todo, como pozos sin fondo. Pero muy disciplinados. Puta los weones disciplinados. Que escriben y escriben, como si hacer eso sirviera para algo. JAja. Pero en serio. El ejercicio de escribir es un trabajo inmenso, que requier de mucha concentración, mucha disciplina y mucha habilidad y talento (aunque en porcentajes mínimos) porque el trabajo prima. Y que se entienda por trabajo a puro meter los dedos sobre la teclas, ir imprimiendo, leyendo y encarrilando una narración extensa, desarrollando una idea primaria básica in extenso.
Entonces, al final, me anduve pegando los palos que yo no encajaba siquiera una milésima parte en ese perfil y mejor me adaptaba a los tiempos modernos, abría una cuenta en blogger y hacía las weás a mi manera. Así comencé a escribir al fin todo lo qu quería escribir, y lo bacán es que la publicación era y es instantánea: se escribe y se publica. Pulento. Al fin realicé un sueño (uno mínimo dentro de mis anhelos... o de mi GRAN anhelo en la vida).
Pero ojo. Ojo. Que para mi parecer las cosas no se manifestaron con esta simpleza desde un comienzo. Porque admito que los bríos primigenios de hacerme un blog y publicar mis wevadas no era movido por el afán del artista en estado puro de sólo ebullir arte como una tetera desbocada chillando en la cocina (tetera pelolais, con pito), sino que fue el instinto siposipiano de pretender que mi quehacer era divino, especial y exclusivo, y que tenía que mandarme las partes alumbrando mis dones literarios que me diferenciaban de ti, por supuesto, y así nada te quedaba más que admirarme porque soy como tú no puedes ser.
Eso lo conseguí con creces, y en un tiempo récord. Lo disfruté, la quebré harto, etc etc, pero la fama me abrumó, perdí el sentido, me volví adicto a la paja y descuidé mi arte, prefería mirar minas empelotas y tocarme sólo a que estar pensando qué shusha iría a ponerme a escribir pa pubicar al acto en esta cagada. JAja. Manso rollo. Pero es verídico. La posta.
Puta, pero me anduve desviando. A ver.... retomo:
Decía que al fin pude cumplir mi sueño de ser escritor de una forma papa: teniendo un blog.
Luego comentaba que era mejor irme por lo fácil, porque el perfil de un escritor oficial es como para la callampa y yo no tengo por dónde: no leo nada, no soy disciplinado etc etc. Pero que tengo, a pesar de todo, el ansia de redactar cagadas.
Creo que en eso, entonces, coincido. El resto: pico. Hago la cosa al modo mío, como reza cierta canción que tocan harto en la radio Imagina (88.1 FM).
Pero escribir sicosea, hermanos. Es pal pico.
Recién la Janis Joplin me lo explicó. Hace un rato fui a decirle buenas noches a la Flavia y al Alejandro, cuando miro y la Flavia, que aun estaba despierta, veía en el TCM (classic Hollywood) un documental de la Janis Joplin. Luego la mostraban en los estudios de grabación junto a su banda armando el tema Summertime. Linda la weá, aunque demasiado jipis los rekuleados. Jipi todo. Todo jipi. Pero weno, eso es preferencia particular. El asunto es que a la socia le preguntaban por su etapa escolar y se ponía entera triste, aunque echaba varias tallas para ablandar la atmósfera. Y ahí que un periodista le pregunta si cantó en el liceo. Ella dijo que no, que ella era una painter, y que se dedicaba a eso: a pintar. La weá es que es por ese entonces ella era una niña despreciada quien fue blanco de la crueldad despiadada escolar que ha azotado a todas las épocas de la humanidad. Y ahí lanzó el dardo diciendo que la pintura era un ejercicio de volver uno a sí mismo. O sea, que tú te concentras en tí mismo para extraer desde tu interior lo que quieres manifestar; ejercicio que, por lo visto, y sin darte cuenta siquiera, te termina mutando, volviéndote un ser retraído y sensible. Fatal. Pero de ahí contrarrestó con que se puso a cantar y al fin sacó lo de adentro hacia afuera, con fuerza. Y tal como se liberó por medio de la voz, se liberaron también sus hábitos, y desde ahí toda su vida cambió, quiso salir, estar con personas, conocer más personas y extrovertirse. Lindo. O sea, suena lindo, pero no es tan lindo tampoco, no hay para qué dramatizar; nada es perfecto y punto. Pero a lo que voy es que se debe poner atención sólo en el cambio que hubo. En la mutación o la vuelta e' carnero que se dió, y el cambio súbito que se dio en su existencia.
Los cambios son cambios. Nada más. No se pueden valorizar: será para bien, será para mal??, pico. Nadie sabe. Te cortas el pelo, será para bien será para mal. Pico. Te vuelves adicto a algo, será para bien será para mal. Nadie sabe. Es como la historia que nos contó tantas veces el profe de religión en la media. Ese al que nunca nadie pescaba. Ese mismo que en esa clase en la que hablábamos sobre la paja (masturbación masculina) yo me exalté, mandé a la mierda a todos y dije que el que nunca se haya corrido una paja se pare... y Roberto Mallea Alcántar ni lo pensó y se puso de pie, el desgraciado... y yo le creí por siempre, y ahora le creeré por toda la eternidad, porque se fue al cielo cuando yo estaba en Ventanas. En fin, me desvié porque me acordé de eso.
El asunto, es que eso po... fui escritor. Y escribía y publicaba. Pero ya no continué, y me puse penca. Y es que claro po, tal y cual como lo explicaba la Janis Joplin, escribir es como pintar. Me refiero al hecho que tenís que mirarte hacia adentro casi todo el rato y trabajar con lo poco que encontrai ahí, y mediante artificios literarios y trucos ultra usados, terminís hablando de weás comunes como si se tratara de hechos divinos coloreando con cierto aweonamiento picado a lo poético (muy común, también, por lo demás). Y así mantener las pugnas internas más menos observadas y bien equilibradas aunque cuesta, claro, porque es inevitable querer quebrarla con la siposipeada etc etc etc. Y la weá es que ahora, y aunque no quería que me pasara tan luegom he mutado y me he dedicado mucho a cantar parecer, porque siento más apremio de tomar una micro para irme a ver a alguien o salir en las noches de fin de semana a carretear y bailar, que ponerme a escribir y a escribir medio enajenao y cuatiqueaa y dramatizar sobre cosas demasiado comunes. Filosofía barata y zapatos de goma. Eso mismo.
Un día como hoy me puse a leer blogs cabezas de tigre usando esa weá de bloguer que cuando ponís algo en tu perfil mmm no sé po, en tu gustos ponís "pico", entonces la palabra pico se tranforma en un link que al cliquearlo te mostrará una lista con todos los perfiles que coincidan con tal gusto (en este caso, una lista con todos los que que les gusta el pico, priorizando por aquellos que hayan actualizado sus cagadas más reciente) y es que claro po, no soy el único escritor actual que ha pensado en esto que yo pensé. Y es que la lista es larguísima, y abro un par de blogs al azar y me pongo a leer. A uno le leo dos líneas, a otro tres, y al más bueno le leo cuatro. Puras cagadas no más. Nadie está muy bien.
Tenemos que hacer como la Janis Joplin.

11 septiembre 2008

Fender Trauma

Continuando con mi trauma Fender, creo que el primer avistamiento de un clavijero estampado con las letritas oscuras esas fue hace mucho años atrás. Creo que el año 1996, cierta vez que estuve enfermo en cama, y veía tele hasta el hartazgo. Y es que gracias a las pericias electrónicas de mi padre nos colgamos del cable del vecino y en la tele de la pieza de mis papás pude disfrutar la dicha de ver el emtiví, y los clips musicales del telefé. Y claro, estos argentinos entero nacionalistas pasaban puros videos de bandas olludas que yo miraba religiosamente y no cacho cómo es que nunca me aburrí. En fin. La weá es que durante esas tardes recuerdo que pasaron el clip de Rata Blanca, ese de la leyenda del hada y el mago que ya por ese entonces y en mis cortos trece años me pareció de una factura patética y que la weá rayaba en lo rancio, aunque la música no dejaba de llamarme la atención porque no eran muy metaleros que digamos, y por ese entonces mi referente metal era sólo ese solo de guitarra del Beat it de Michael Jackson, o sea, jelou, gaio, nadie puede... pero igual pascual. Nada pasaba con Rata Blanca, y el video clip me daba vergüenza ajena. Pero filo, igual lo ví entero muchas veces porque la parrilla programática iba así como dándose vueltas de carnero y vi los mismos videos muchas semanas hasta terminar aprendiéndomelos. Entonces ahí muestran unos dedos paseándose sobre el diapasón de una guitarra eléctrica bien chora, y al final, ahí donde las cuerdas se amarran y están las perillitas donde se enrollan leí clarito: Fender Stratocaster. Y cagué por el resto de mi vida.
Puta, pensé, quiero una de esas.
Pero de ahí olvidé el capricho, me sané, tuve que volver a clases, a echar de menos las canciones de Man Ray, los Redonditos, Cienfuegos, Los Rodríguez, los Ratones Paranoicos etc etc... para cambiar mi horario de televisión a las tardes. Ya era casi verano y los días eran más largos. En eso en el I-Sat están mostrando al Jimi Hendrix en Woodstock, me puse a verlo y me puse a sapear su guitarra blanca. Otra vez, en un close up cacho al vuelo: Fender Stratocaster, así, escrito bien grande y al revés (el weón era zurdo) y tocaba y tocaba y la weá le sonaba infernal... y a ratos no tocaba nada el sambo jipi rekuleado ese... a ratos me shoreaba tanta bulla. Pero igual, como con los clips argentinos, vi la wevada completita. A todo ritmo. Y después de hacer malabares con la guitarra se entra a calmar y toca un blusesito (The Red House), ese que empieza haciendo: tin tin tin tin tin tin tin tin... y weeena la weá, me gustó caleta. Pero otra vez mi vida cagaba per sécula. Puta, quiero una guitarra de esas mismas.
Y así cagué definitivo. O sea, la guitarra del video de Rata Blanca fue la revelación de algo. La guitarra de Jimi Hendrix la confirmación.
Me importó un pico la música. Me daba paja aprenderla. Me daba paja ser capo pa la guitarra, pero se me metió entre ceja y ceja tener una guitarra Fender, colgármela y tocarla.
La weá... jaja. Inexplicable.
El asunto es que por sobre la música primaron las guitarras. Ni el virtuosismo del guitarrista de Rata Blanca o el modjo de Jimi Herndrix me llamaron tanto la atención, como menos sus sonidos, más que sus intrumentos.... y de ahí hacia adelante descubrí que Fender fabricaba un montón de artículos musicales y que no existía una banda en el globo que no usara algo Fender en sus set ups. Luego pasaron los años, nos cambiamos de casa y por algún karma bizarro seguíamos colgados al cable. Ahí continué cuando descubrí el programa Later with Jools Holland donde iban a tocar varias bandas en vivo dentro de un mismo estudio, todo en vivo, y ahí yo me volvía loco mirando guitarras, amplificadores, cantantes y bandas... así fue como me enamoré más de estas cuestiones Fender y esta cosa (marca) terminó transformándose en el principal centro obsesivo de mi alma... de todo mi ser, y es el anhelo más ferviente que aguardo en el fondo de mi corazón y que por motivos que no puedo apenas explicarme no entiendo por qué no he podido cumplirlo hasta este mismo instante. Es sorprendente. Pero todos quienes bien me conocen saben muy bien que esta obsesión kuleada es mi distintivo, y que la he ido cargando y ha ido mutando dentro de mi a través de muchos años hasta la fecha.
Y pico con la ley de atracción, cabros. Y es que tan de moda se ha puesto esa weá asquerosa, pero les aviso altiro que es entera mula. Porque yo llevo como 12 años con el deseo ferviente dentro de mi de tener algún día una guitarra Fender Stratocaster americana, con el cogote de Maple (arce) que sea alguna wevada del año 59'... que cueste unos US 20.000, toda para la cagada, vieja, añosa, gastada, y rayada... colgada de mis hombros, conectada a un 65' Fender Twin Reverb, y tocar dos notas kuleadas no más... dos notas de mierdas... u la y un do... la-la DOoOoOoOo la-la DoOoOoOooo.. pero no cacho qué weá que no pasa nada aun. Nada de nada... y con cuea he tocado una guitarra Fender como dos veces en mi vida, y un ratito no más...
Puta, la weá.
Pero Dios sabe que el día que esa wevada pase mi vida perderá toda su razón y sentido de ser, y yo estaré obligado a morir. Puede que no. No sé. Porque en verdad siento que una vez satisfecho eso yo ya no querría nada.
Entonces sigo con la misma afición enferma, el mismo anhelo quemante por dentro y la misma amargura frustrada de no cumplir un sueño tan denso que albergo en los hoyos negros de mi alma. Es verdad. Es muy de verdad. Deseo con toda la fuerza de mi ser que eso se cumpla, y verme alguna vez con mi guitarra culiá de muchos miles de dólares colgada y yo tocando esas dos notas culiás que apenas pude aprenderme para estar preparado para el día hermoso, dichoso sublime y final de la concresión de mi sueño de amor más deseado.
Así que ya saben que cuando digo que no quiero nada (como suelo alumbrar en los nicks del msn o los mensajes de estado de Facebook es pura mentira la weá, porque en realidá tengo hecha agua el alma por cumplir este sueño recontrarekuleado).

PD: pico... tengo rabia.

04 septiembre 2008

El Tabo 2008

Extraño mucho el calor del estío...

y usté???

01 septiembre 2008

Fender Frustration

Tengo puesto un video de Jaco Pastorius tocando Portrait of Tracy en otra pestaña del Mozilla mientras escribo aquí esta weá y me acordé cuando en el colegio había un bajo terrible marca ACME que era una imitación perfecta al Fender Jazz característico que usa Pastorius. Por ese entonces de Jaco Pastorius no cachaba ni el nombre apenas, pero me acuerdo clarito, como si hubiera sido hace un rato atrás, cuando en el colegio me ponía a tocar esa weá de bajo, y yo lo amaba porque no podía parecerse más a un Fender Jazz, y yo deliraba con tener alguna weá marca Fender en mis manos, y este bajo chino, este Fender Jazz Fruna, era mi adoración el rekuleado, porque cada vez le encontraba más detalles: el clavijero en forma de R, las clavijas de contrabajo (como tréboles, bien grandes, típicos en los modelos vintage), el cuerpo lleno de rayones, el protector de las cápsulas nacarado, el acabado tipo sunburst; si la única diferencia estaba en el diapasón, porque el de jaco es un diapasón rosewood sin trastes (fretless) artesa, mientras que el bajo del colegio era una imitación así como maple, pero era un detallito, porque a la larga para mí era la misma weá, weno, o sea yo quería que fuera la misma wevada para poder alucinar con mi bajo Fender Jazz de lo Hermida.
En fin, y la weá es que por ese entonces me ponía a tocar, me colgaba el bajito, lo conectaba al amplificador y me iba en voladas haciendo el do re mi fa sol por todas partes usando mis deditos de escolar que por ese entonces se me llegaban a doblar porque la weá era entera dura. Qué lindo. Entonces cambio de pestaña en el navegador y ahí está el flaco culiado ese con ese aspecto entero extraño de jipi roquero pero que no deja de llamarme la atención porque me provoca sientimientos encontrados, porque me recuerdo a mi mismo cuando tocaba en mi bandita escolar llamada Pinganilla Blues Band, y andaba con ese bajo para todos lados, y la weá era dura, estaba descalibrada, sonaba como la callampa pero yo no quería cambiarlo por esas cagadas de modelos de grupo roquero glam ochentero que siempre he detestado, entonces cargaba con ese bajo chino que todos encontraban horrible, y a tal grado llegó mi obstinación que recuerdo una vez que el Carroza cambió una cuerda de su guitarra y dejó el sobre tirado por ahí, y yo fui, le recorté el logo Fender y lo pegué en el clavijero para que al fin la weá pareciera un poco más un bajo Fender Jazz, y yo andaba todo alucinado en las tocatas con el bajo, y juraba que la weá era un Fender Jazz Bass como el de Jaco Pastorius, aunque en ese entonces, y como lo dije, yo no cachaba a Jaco Pastorius, sino que más bien me pasaba los rollos con el Noel Redding de la Jimi Herndrix's Experience que era por ese entonces mi referente más cercano y que usaba un modelo muy similar de bajo.
Weno... y así toqué por varias partes con ese bajo y me juraba, pero me juraba el mejor bajista del planeta tierra. Era una sensación maravillosa ue hace mucho que no he vuelto a sentir. Era un pendejo todopoderoso, que se sentía mijito rico y pleno. Fue toda una cagada y siempre me pregunto qué chucha pasó con esos delirios, y por qué no continué haciendo la misma cosas hasta hoy si eso es en verdad lo único que me ha hecho sentir en la vida de esa forma.
Pero como decía... creo que todos los años que han transcurrido desde esas tocatas colegiales de antes hasta la fecha han sido una mierda que apenas puedo recordar. Valen pico, y me las paso por la raja, nada me ha funcionado, soy infeliz, tengo depresión y lo único que recuerdo es que todos los días he querido morirme porque apenas soporto toda esta rutina y quehacer a la que yo mismo me condené.
Qué volada.
Y he puesto el video del Jaco Pastorius muchas veces y cuando veo al socito tocar altiro me veo a mi mismo de 17 años con mi Fender Jazz de mimbre en los escenarios jurándome otra cosa sumido en un delirio divino tan dulce que me fascinaría volver a probar.
Qué vaina. Pero ya me deshaogué.
La weá es que cómo será que aun sigo con la obstinación pero ahora tengo un bajo Squier (que también es un clon Fender, pero del modelo Precision) el cual amo y adoro y con el que anduve a rastras en todas las pegas con la Sonora Tommy Jerry, y vuelta a la misma historia.
Antes fui Jaco pastorius, pero no sabía... usaba el bajo kuleado ese, era más raquítico y me iba en las voladas. Pasaron varios años y muté al Fender Precision de mimbre con el que me juraba pulento, pero tampoco era un bajo Fender po... y también me esforzaba por intentar enchularlo, y hasta el día de hoy reconozco que me meto a Ebay a buscar diapasones Fender originales, como también cotizo las piezas necesarias y un cambio en el acabado (porque la weá es color azul eléctrico y yo lo quiero como en beige picado a un color medio no se qué) cosa de dejarlo igual al Fender Precision que usa el Paul Simonon (The Clash, The Good the Bad & The Queen) y así irme otra vez en voladas con el asunto.
Es un karma, y a la fecha no puedo tener ninguna cagada marca Fender.