¿Y yo qué hago aquí?

La weá weón.

27 julio 2008

detalles

"A mi parecer, ve usted, los artistas, los sabios, los filósofos
trabajan duramente puliendo lentillas. No se trata sino de
varios preparativos con vista a un acontecimiento que no
acaba de producirse. Un día la lentilla será perfecta, y ese
día todos percibiremos con claridad la asombrosa, la
extraordinaria belleza de este mundo".

Henry Miller.



Hoy estaba leyendo las páginas de una revista porno (ojo, le
yendo porno JA) que me trajo el Miguel de regalo cuando estuvo en Alemania, y como me encontraba en un estado tan pacífico me puse a examinar cada página con la calma divina de los sábados al mediodía. Ya estaba llegando a las últimas hojas, donde aparece un par de niñas bonitas caracterizadas como gemelas que hacen un trío con un pobre desgraciado que como vestimenta sólo calza un par de zapatillas adidas blancas bien bonitas: el modelo adidas típico, esas para correr, con las tres franjas en los costados. Son bakanes, y me puse a examinarlas bien y en eso cacho que en un costado dice con letras doradas ADIDAS CHILE 62. JEje. Me caí de raja de la emoción, y no sé qué tanto, pero las conexiones que tuvieron que darse para ver unas zapatillas adidas modelo Chile 62 en los pies de un actor porno de private collection, y justo en el número de la revista llamado PORN WARS, alucivo al célebre film, obvio, entonces de pronto, y mientras cagaba, me sentí abrasado, experimentando una situación atiborrada de conexiones maravillosas en mi vida.
Primero la Guerra de las Galaxias, y las guerreras Jodi (Jodi Warriors), metiéndose penes en la boca, luego un socio vestido sólo con unas zapatillas modelo Chile 62', y altiro mi cerebro lanzó como música de fondo a los Ramblers y el rocanrol mundialero. Divino. Y así una serie de cosas más que se desataron en una reacción en cadena que me provocó una dicha demasiado placentera y agradecida del hecho simple de puro haber estado vivo en ese momento para haber sido testigo de ese instante. Así, entonces, descubrí la maravilla asombrosa e inexplicable del existir; de ser y estar. Es inevitable. Todo es maravilloso y no tiene ningún sentido en sí que nosotros podamos aislar para luego andar explicándoselo a otros. O sea, es la weá en la que me he esmerado desde que se me ocurrió hacerme un blog pa hacer terapia pública con mis dilemas existenciales, pero a la larga sé bien que no, no hay por dónde con eso de intentar explicar lo inexplicable. La vida kuleada es rara. Esto es extraño, tener un computador es entero raro, caminar por la calle, conversar con alguien o la weá que sea. La humanidad tanto que se ha esmerado en darle forma y sentido a lo amorfo y absurdo. Si ese es el imperativo. Pero uno dele que dele con la weá de la verdad. Que buscar la verdá, que querer explicar. Pero de pronto me doy el tiempo de fijarme en los detalles, de poner el ojo donde no se suele poner por falta de tiempo (falta de tiempo... qué falacia más enorme, si de sobra se sabe que el que quiere puede) y en los rincones descubro wevadas que me demuestran cómo son las cosas de esta vida: como todo se liga y cómo las cosas se van cruzando, mezclando, mutando... todo para volver a ser una pura cosa: un mundial de fútbol, un actor porno, una canción, los bytes de un computador, etc etc etc. y entiéndase etc como todo.
La weá...
A todo esto, hace poco iba en una góndola (el viernes en la tarde, creo) la weá iba media vacía, y me senté como al medio. Iba muy cansado. Iba cansado pal pico pero feliz. Feliz... o simplemente con la antena abierta y sensible. Miraba hacia afuera a las personas y al taco incipiente de las dieciocho horas llegando a la Alameda por Viel rumbo al norte. En eso de la nada viene a mi cerebro un capítulo de Las Chicas Superpoderosas, cuando el profesor iba a casarse con la asistente del Alcalde; la mina crespa esa, a la que nunca se le puede ver la cara. Estaban ambos en el altar, y a la mona no se le podía ver la cara de todas formas pues usaba un velo. Llegaba la hora del beso, el profesor comienza a levantar el velo poco a poco y la tensión aumentó porque al fin le veríamos la cara al personaje ese, pero al levantar todo el velo la sorpresa es máxima cuando el profesor descubre impactado que en vez de la asistente del alcalde se trata del malvado Mojojojo quien lo queda mirando y remata con un "siempre te he amado". Ahí mi risa explotó, y empecé a cagarme de la risa sólo en esa góndola gris rumbo al infierno. No pude reprimir la risa volcánica. Enterré mi rostro sobre la mochila y comencé a dar saltitos, como si estuviera llorando. La weá. Fue incontrolable. Pero ahora mismo recuerdo ese capítulo y me cago de la risa.
Esa vez la vida cantaba sola, y me mostraba algo muy similar a un actor porno con zapatillas chile 62, pero esa vez fue un capítulo de una serie de monos animados que vi alguna vez hace mucho y así podría seguir contando un millar de experiencias similares.
Ninguna situación nunca tiene una relación directa con la otra, ni siguen un hilo coherente. Se trata de charquicanes cósmicos. Se trata de una cazuela universal: el todo conteniendo todo, y a la vez un todo más todo conteniendo todo ese todo. Y siento que si cada vez me esforzara en ser menos prejuicioso, moral o parcelador en cualquiera de sus expresiones, cada día estaría abrasado de más y más situaciones maravillosas como esas donde la vida se festeja sola y yo me ando cagando de la risa solo... sólo porque SÍ.


PD: no fumen.

25 julio 2008

la marraqueta

"The hand that wrote this letter
Sweeps the pillow clean
So rest your head and
read a treasured dream
I care for no one else but you
I tear my soul to cease the pain
I think maybe you feel the same
What can we do?
I'm not quite sure what we're supposed to do
So I've been writing just for you".

Letter to Hermione
David Bowie




Recién alguien me contó que estaba sufriendo por un amor no correspondido y yo le dije que no podía ni opinar al respecto porque el amor es como enfermarse ¿qué le dices a alguien que está resfriado? ninguna weá... puta, ojalá mejores... y pronto. A alguien que sufre por amor podrías decirle lo mismo: weón, ojala te mejores pronto de esa wevada que te sicosea por dentro. A lo más. Y la conversa llegó hasta ahí no más. Punto.
Pero a eso no iba... otra vez con wevadas.
Pasa que hace muy poquito iba una mañana temprano agarrado del fierro congelado de la micro llena rumbo al centro cuando me puse a pensar sobre la mutación constante de todo. Los cambios... "ch ch ch ch changes" cantaba Don Deivid. Y es que es sorprendente cómo las cosas mutan en este mundo (y hasta en el otro). O sea, todo empezó mientras almorzaba ese mismo día, porque lo de la mañana fue sólo mirar el día horrible: los cirros, cúmulos, estratos y nimbos en el cielo y el frío intenso para recordar que existían también las mañanas tibias y soleadas, pero que para eso faltaba mucho aun... que todo el planeta se inclinara un poco jeje. En fin. Entonces para el almuerzo me encontraba saboreando algo rico con un ansia de náufrago cuando pensé que esa comida sabrosa que me tragaba una vez dentro de mis intestinos terminaría transformándose en unos mojones despreciables a los que nadie desearía ver ni estar cerca (salvo las moscas). Lo hermoso y necesario de hoy puede llegar a ser lo horrible y desechable de mañana. Es entero cliché, pero no sé cuál fue el factor que esta vez me hizo contemplar esa pequeña y trillada verdá con un filtro nuevo. Creo que fue eso de imginar mi almuerzo convertido en caquita.
La weá es que pensé en una marraqueta toda añeja entrando a ponerse dura que estaba en una bolsa azul en la cocina, agonizando, y por lo que caché su destino inexorable era terminar en la basura llena de hongos verdes, pero que en un medio día del año 1999 en la sala de clases hubiera sido el maná sagrado con el que hubieramos calmado el clamor de las tripas vacías de varios de mis compañeros de la media con los que a esas horas nos cagábamos de hambre con religiosidad. La weá weones. Pero esta vez era una marraqueta solitaria e intrascendente condenada al olvido absoluto un una de las incontables cocinas de hogar quilicurano. La recontra reweá, weones. Y es que el sólo hecho de pensar que esa marraqueta un mediodía cualquiera de 1999 hubiera sido un bien invaluable y apetecido entre una banda de escolares famélicos de liceo del segundo mundo me deja pensativo. Pero no, ese no fue su destino. Su destino era seguir transformándose, como todo, y terminar siendo algo inútil zozobrando en la ignominiosa realidad de un basurero municipal, absorbiendo líquido percolado, generando brotes fungosos y expeliendo atrocidad a la atmósfera. Pero el tiempo, que todo lo destruye, también terminaría destruyendo su destino supuestamente fatal en una nueva reacción química, una reorganización atómica que lo terminaría transformando en otra cosa... y una marraqueta muerta mezclada con un cosmos de desechos tristes podría terminar convertida una serpiente de gas inflamable, para terminar combustionando en las hogueras infernales de alguna empresa con delirios ecologistas, y esa energía hubiera sido la que hubiera hecho aparecer otra marraqueta humeante y apetitosa que terminaría como debió haber terminado esa marraqueta desechada: convertida en la bendición del señor Jesucristo en su última cena, cuando nos instó a que cada vez que comiéramos una marraqueta lo hiciéramos en su memoria. O terminar en la once de alguna familia: calientita, dorada y apetitosa sudando margarina como una veta de oro en la tierra. Ay, la reweá. Me dieron ganas de comerme un pedazo de marraqueta con manteca, shé. Y bueno. Pero al final ese pancito se lo puede comer hasta la reina Rania de Jordania y transformarlo con sus tripas reales en mojones reales que se irán por el caño real hacia los alcantarillados reales y luego hacia el mar, para que se lo coman los pecesitos. Y cambia todo cambia. JEje. Me imaginé a la Mercedes Sosa con su bombo dándole golpes y pelando el mismo cable que yo ahora, pero de otra manera, y es que claro po, cabrones, si los discursos también cambian. ¿cómo no?, si también son parte del todo, y si todo cambia, entonces los discursos y las ideas también cambian. Cambia lo que decimos, cambia lo que creemos, y cambiamos nosotros. Hoy decimos que sí, pero mañana será un no. Así de radical: igual que la comida y los mojones. En ese mismo nivel e intensidad todo lo que para nosotros hoy es un ideario sólido, definido e incuestionable mañana será algo insustancial, indefinible y altamente cuestionable. Con eso tenemos que tener cuidado. La comida que comamos hasta morir siempre se transformará en caca, pero todo lo que para nosotros constituye la forma en que percibimos la realidad y vivimos la vida: lo que consideramos como valores, ideas, moral y jucios... ¿qué será de todo eso mañana?. Y empecé a recordar un reportaje que leí sobre el célebre cura Tato y toda su experiencia como cura degenerado, y es que intenté imaginar todo desde un principio: a un Tato joven, idealista... casi fundamentalista, convencido en el poder de las ideas, del amor y creyente acérrimo de los cambios en pro del desarrollo de la humanidad en la construcción de un mundo mejor. Luego me imaginé cómo poco a poco las decepciones obvias que se sufren en la vida fueron dinamitando su ideario, y cómo un día sus ideas y toda su cosmovisión terminaron mutando, de un buqué ideal de entusiasmo, efervescencia, creatividad y buenas ideas, a unos mojones de escepticismo, decepción y resignación. Entonces su mundo devastado necesitaba de algo en qué reafirmarse, y así fue como volvió al hombre, cómo dejó fluir lo que en el seminario aprendió a ignorar y reprimir, y así, un día cualquiera, comenzó a jugar con niñitas escolares pelolais, desafiándose a engañarlas parar hacerlas realizar actos sexuales por voluntad propia con los trucos de la experiencia a los que el hombre maduro recurre para usarlos a modo de hipnotismo contra la mente juvenil. Pero como leí en el reportaje, las niñitas cuicas no le daban la parte porque igual estaban bien criaditas, y sólo jugaban, entonces el desafío aumentó la dificultad y así terminó por azar aquí en mi comuna, en la iglesa de la esquina, como el cura joven, buena onda... que empezó a acercarse a las niñas pobres que le entregaban todo lo que tenían, a cambio de eso que el cura les fingía dar. Ay, la vida. Y la marraqueta era un mojón rumbo al alcantarillado, que es donde casi todos los mojones terminan, y el cura terminó condenado, que es como casi todos los que se mandan cagadas terminan. Y de qué shusha sirve hoy un juicio, o un prejucio, si mañana será otra cosa completamente distinta, y por qué apasionarse, o por qué sufrir por lo que se acaba de transformar en caca, si estamos conscientes que ese es el destino de las cosas. Y el destino de la caca es pulverizarse, como esos mojones de perro que miraba todos los días, y contemplaba maravillado cómo se iban poniendo blancos a medida que el tiempo pasaba, y cuando ya eran blancos como tiza se hacían polvo... polvo que se llevaba el viento, o que se filtraba en la tierra. Ay, la vida.
Entonces tanto que me afano en pelar, si para qué, mañana todo habrá cambiado. Tantas personas que se afanan en buscar la verdad, y que exigen verdad. Para mí esa ansia de verdad constituye en verdad una boludez tremenda, o sólo el deseo ocioso de un alma aburrida en querer puro wevear por qué sí no más. No me cabe otra explicación. Si basta sólo con observar bien alrededor y tomar el ejemplo más cercano. Entonces, en mi convicción obsesionada en creer que todo es la misma cosa es que siempre entiendo que lo que observe y las conclusiones que saque puedo aplicarlas a todo. Pero a todo. Porque la humanidad siempre ha tenido cierta idea que la inclina a excluírse del resto de las cosas, aunque eso también me parece boludo. Pero quizá mañana no. Así que no importa.
Hoy existe tan polémica por tanta weá nueva que ha surgido: grupos, inclinaciones, creencias... tanta wevada, y tanta bolilla que se le ha dado al asunto, pero es un weveo en verdad estéril. El tiempo todo lo destruye, y así se encargará de dejar a todos cambiando, mutando, y lo de hoy, quizá, mañana sea otra cosa... arrepentimienos, cambios de parecer... bah... pero quizá no. Así que no importa.




PD: no sé ná yo

21 julio 2008

Pesadilla VII

Anoche fui a la Alameda afuera de la universidad Católica a juntarme con los cabros para ir a wevear a alguna parte. Ya estaba oscuro, hacía calor, y cuando llegué estaba el Guillermo, la Claudia, el Carlos y la Johanna... parace que también estaba el Pedro. Los saludé y nos quedamos ahí weiando, esperando... faltaba gente aun. Estaba tibio el ambiente, los chicos andaban todos bien ligeros, de manga corta; de hecho, Guillermo andaba con su polerita "socio del desierto", y con chalas, y la Claudia también, de chalas... y pasaba poca micro, y todo normal. Muy claro, demasiado nítido todo: los árboles raquíticos a la salida de la universidad, el Jesucristo en plan Río de Janeiro en la cornisa, el clima veraniego de la ciudad. Todo.
Estábamos de lo mejor hablando cuando me da por mirar hacia el cielo negro-azul-ultramarino con una que otra estrella titilando apenas y noto una luz que de pronto aparece por la punta del edificio que está en la esquina de Portugal y lo primero que imaginé fue un helicóptero, pero esta wevada no metía ningún ruido, y al acercarse me doy cuenta que se trata de un trasto medio metalizado, anguloso de forma no definida que se desplazaba con ligereza por el aire. !Guillermo... weón... cacha! y le apunté la wevada esa que justo se detenía en el aire entre la universidad y el cerro Santa Lucía. El Guillermo se pegaba, y después todos mirábamos la weá esa suspendida en el aire, de un tamaño regular, o sea, más grande que un helicóptero, pero más pequeá que un avión, algo cuadrada, con una luz extraña por uno de sus vértices. Se le notaba una textura rugosa, más exttraña que la mierda. En eso, comienza a aprecer una fila de wevadas parecidad, aunque todas distintas unas de otras, acercándose en fila desde el oriente, y comienzan a estacionarse alrededor de ésta otra que estamos mirando. Comienzana ordenarse en forma elípticas muy juntas, simulando un remolino que comienza a expanderse poco a poco comenzando a cubrir el cielo. ¿Qué hacemos?!, les grito a los chiquillos, aterrado. Nadie habla. La Claudia se cuelga del Guillermo, el Carlos también abraza a la Johanna y llama al Pedro. Nos juntamos, pero nadie habla porque seguimos mirando. "Da lo mismo dónde vayamos a meternos... están cubriendo todo", les digo... yo estoy con pánico. Continúo hablando, preguntando qué hacer. En eso, todas estas wevadas extrañas comienzan a descender muy sincronizadas y con lentitud. No emiten un sonido. Me da por mirar alrededor y noto un caos. Toda la gente que anda a pie se mueve hacia todas partes con rápidez, parecemos un hormiguero en pánico. La weá continúa descendiendo, y la falta poco por tocar la punta de algunos edificios, y creo que algunos ya están sobre el cerro. Los chiquillos se arrancan. Esperen... por favor! les digo, pero el Carlos con la Johanna y el Pedro cortan hacia esa pasada bajo tierra que sirve para cruzar la Alameda y el Guillermo y la Claudia desaparecen. De pronto me veo rodeado de gente arranacando y eso que hace un instante atrás no andaba nadie. Yo siento pánico. Pero no me he movido del lugar donde estoy. Me quedé ahí, sin moverme un metro. Tengo tanto miedo... es pal pico. No se me puede ocurrir nada, porque esta weá es insólita, y no existe una manera de actuar. No es un terremoto, no es un incendio... nada... no sé qué hacer, sólo siento miedo, un miedo muy intenso, y el pánico me tiene inmovilizado. No sé nada, no puedo imaginar qué puede pasar. Qué horror !!!
Me quedé solo... la gente corre y corre. Miro hacia arriba y la nube de naves se detiene, comienzan a prender luces y mi pánico se vuelve máximo cuando miro hacia al frente, y comienzo a ver que por los senderos del cerro Santa Lucía donde los niños se van a pololear vienen bajando montones de personas acompañando a unos pailones vestidos con túnicas de coristas godspel, todos cabezones, calvos y seniles... algunas personas los ayudan a desplazarse. Son tantos... y miro las veredes, hacia Portugal, hacia Santa Rosa... y vienen más...
No aguanto... menos mal que despertéa la 4:30 o en el sueño me daba un ataque.
Y claro... estaba con ambos brazos sobre el pecho... siempre que me duermo así tengo pesadillas horribles.

Será.

19 julio 2008

Cachalote


Anoche (en un sueño) estaba caminando por una playa en Ventanas, hacia Horcón, cuando me da por ponerme a sapear los barcos y me fijo como en un islote medio negro que me llama la atención, pero en eso, poniendo bien el ojo, me vengo a dar cuenta que la wevada se mueve. Poco a poco, pero se viene como moviendo hacia la orilla, luego vira hacia Horcón y sin darme cuenta ya va como moviéndose a la par conmigo, que voy por la orilla, peluseando. La weá weón. Y yo voy a paso normal entero intrigado con la wevada esa: podría ser un montón de basura arrastrado por la corriente, o una mancha de algún derrame tóxico. No, nada de eso. La playa ya se me va a acabar llegando a la caleta de pescadores, y en eso la islita esta como que hace un movimiento algo brusco y de pronto emerge como la cabeza cuadrada de un cachalote gigantesco. La weá hace sonidos de camión con frenos de aire, mueve el agua calma y vuelve a hundirse de nuevo como hasta su línea de flotación natural. Vuelve a emerger y ahí es cuando veo clarito un ojo grande que no se puede saber hacia dónde estará mirando. Me cago de miedo. La weá es dantesca. En eso vuelve a emerger, gira hacia babor y se dirige hacia la orilla. Yo me detengo a cachar qué weá va a pasar, porque el pescado gigante ese no debiera acercarse tanto hacia la orilla. Podría quedar varado. Pero la weá sigue acercándose y haciéndose tremendo. Su cabeza angular y enorme es brillante, con un cuero terso y lleno de cascárreas marinas adheridas por todas partes. Tanto detalle... es como mucho para un sueño kuleado. Más encima en el sueño sé que estoy soñando, y por eso me iba para la caleta Horcón porque Ventanas es entero feo. Pero ahora el sueño comienza a parecer sueño, y me extraña mucho cagarme de miedo con el Cachalote si a la larga en los sueños se supone que no te mueres, no sangras ni sientes dolor. Pero igual pascual, siento temor. El animal hace ruidos de maquinaria orgánica tremenda, el agua a su alrededor se agita y ya está casi en la orilla. Yo estoy esperando a que quede enterrado en la arena, pero eso no pasa. Y tengo sensaciones kuleadas muy raras y sentimientos encontrados porque el hecho es que nunca he estado ni cerca de una ballena o un cachalote, pero cuando lo veo moverse privado de cualquier tipo de agilidad debido a sus dimensiones jurásicas, igual siento en el fondo de mi ser que esta visión no es nueva. No me conmueve como algo nuevo, sino que, más bien tomo las precauciones debidas contra algo que ya conozco o ya he vivido antes. Puta... y sabido es que estos bichos pese a su tamaño ocupan un lugar muy bizarro en la cadena alimenticia, ya que se alimentan de basura microscópica, y son comidos por carroñeros (cuando mueren) y por nipones ansiosos.

Pero igual estoy cagao de miedo con la wevada. Me puede morder, o aplastar... y sigue acercándose, pero ya estoy cagado, y no alcanzo ni a correr cuando la weá llega a la orilla, se inclina mucho y cae con fuerza... el impacto sobre la arena me desestabiliza, me caigo y la weá me encierra entre aleta y aleta, que son tremendas como aspas de buque. Y abre su boca inmensa y me muestra sus fauces desdentadas. Me mira como feo, y yo estoy temblando, sin poder hacer nada... apenas pienso siquiera. Nada, ni siquiera el poder hallar una forma de zafarme, de apretar cuea... nada. Y el cachalote se queda un rato así, estático, como manteniendo el equilibrio, y habla. Puta, y aquí el sueño ya es demasiado sueño. Me habla la weá. Un cachalote negro, inmenso... muy grande... a ver... así como una micro oruga del transantiago. Igual, pero con aletas de pez y una cola. Me dice algo que no puedo reproducir aquí, pero que en mi caso particular me aclara ciertas cosas. Entonces en ese momento el miedo se va, vuelvo a recordar que estoy en un sueño, que todo es sueño... que pronto despertaré y será un recuerdo, un recuerdo igual que cualquier otro, pero con la diferencia que se trata del recuerdo de una escena de mis sueños y no la retención de un momento real... aunque ambos recuerdos, una vez que ya son recuerdos... ¿qué tanto se pueden llegar a diferenciar?... o sea, mañana ¿qué será más fácil para mi?: ¿demostrar que un cachalote negro inmenso se me acercó a hablarme en una playa en Ventanas, o demostrar que me levanté a las 7 de la mañana, tomé una micro y fui a trabajar?
Y ahí entré en feroz dilema. Shuuuusha.... como que descubrí al peo la intersección entre los sueños (que son supuestamente puras peladas de cables del cerebro) y la realidad (que es lo coherente; o sea: vivir la vida). Y claaaaro po... si mañana tuviera que demostrar qué hice no podría demostrar ni lo uno ni lo otro. No quedan pruebas, y ambas experiencias quedan sólo remitidas a los espacios oscuros, infinitos y misteriosos del alma (¿o se recuerda con el cerebro?) que tan mal almacena la información. Y es que nadie puede negarme que no puede existir algo tan artificioso, mula y decorado que un recuerdo. Son lo peor, me cargan. Y más me cargan cuando las personas se congregan a ejercitar el trabajo de recordar. Wácala. Pero weno, eso es tema para otro pelambre, a lo que iba es que mi Cachalote me planteó esta weá que planteo ahora (pero como dije: no en términos físicos como para que yo pueda escribirlo aquí y sea comprensible) y me desperté sicoseado y hasta este mismo instante sigo pensando en lo mismo.
El tiempo pasa y sólo nos quedan recuerdos; recuerdos frescos y detallados y recuerdos añejos y manoseados... mitos. Entonces así queda mi duda: al final da igual si fue real o fue un sueño. Ambas cosas pasarán a archivarse en las estanterías metafísicas (o físicas, porque puedes sufrir daño neurológico y eso desaparece) pero aun así, el cerebro sólo las hace de agente organizador biológico, porque que una neurona haga sinapsis y te ayude a recordar ese recuerdo ¿dónde se hallaba éste?.
Puta, los misterios del ser.
Pero pico, no me afano. El asunto es que mejor digo que soñé con un Cachalote negro en Ventanas que me planteó dudas metafísicas y lo recuerdo con alegría dentro de mi ser y así todo bien... total: fue un sueño, y sólo en sueños pueden pasar cosas así.
Un recuerdo sería, por ejemplo, cuando en Septiembre del año pasado me quebré un hueso y tuve un yeso, y luego me atornillaron una placa al hueso y hasta tengo evidencia (una cicatriz canera) ... y esas cosas sí pueden pasar en la realidad. Aunque en otra época de la historia humana no, y podría ser un tema perfecto para el sueño de un general romano con su hueso fracturado luego de alguna pelea cuerpo a cuerpo con un bárbaro normando. Entonces, creo que sí... que mañana los cachalotes podrán hablar así como lo hizo este en mi sueño.

18 julio 2008

grado 7

Pillé a mi amiga (mi concubina) imaginaria siendo imaginada por dos weones cabezas de tigre; uno la imaginaba por delante y el otro la imaginaba por atrás. La muy desgraciada... la odio.
Así que ya no tengo concubina imaginaria, la eliminé.
No hay más Lidia.


arrivederci.



PD: es verdad

17 julio 2008

Creo que voy a llorar


"...y yo siempre digo que no me

pasa nada, que ya te olvidé
que ya te olvidé y que para
mí no vales nada.
Pero ya no puedo más
voy a gritarlo fuerte que lo sepa
la gente... no te puedo olvidar
pero ya no puedo más
voy a gritarlo fuerte, ya no lo puedo
negar... mi corazón te quiere."

Mi corazón te quiere
Los Temerarios



Fui a un carrete hace varias semanas atrás y por esas casualidades de la existencia (na' que ver en todo caso, no fue casualidad) que a modo de break después de tanto reguetón que ponen un disco de los Temerarios y yo todo alucinado estaba esperando el famosísimo "te quiero" cuando en vez de eso ponen el desconocido "mi corazón te quiere" y no sé cómo fue que me lo sabía y se me quedó pegado en la suela del cerebro porque hasta el día de hoy que no me lo puedo quitar de mis pensamientos. Hoy en la micro irrumpió de nuevo con fuerza la weá, y empecé a vacilar medio durmiendo: "¿que por qué estoy triste?..." ejalé, y me bajó todo el amor y el terrible romanticismo y empecé a irme en voladas negras otra vez en mi vida. Es lindo igual; para qué digo que no si sí. La posta: es rico el romanticismo, las chulerías y el aweonamiento.
Pero a eso no iba. No. Yo quería hablar del guiso ese donde pusieron este tema. Pero ya se me olvidó la weá que iba a poner.
Hoy en la tarde se me ocurrieron ideas muy buenas para escribir aquí; incluso, hasta me cagaba de la risa solo y toda la volada, pero ahora esfuerzo al cerebro para que vuelva a escupir esas ideas pero se me fueron para siempre al parecer. Puta, y yo que pensé que una vez que me pusiera a escribir la weaita afloraría sola, pero por lo que vengo cachando, hasta este mismo segundo no pasa nada. En fin, las vanguardía es así, diría Charly.

Acabo de descargar el disco "Creo que voy a llorar" de Los Temerarios y estoy sacando chispas raspándome las paredes del alma con la canción rekuleada. No sé qué weá con estas canciones. Primero fue con el "te quiero", con la que tuve mi experiencia más reciente haciéndome pico poniendo play y escuchando la canción con el corazón bombeando espuma. Y ahora "mi corazón te quiere". Puta los weones wenos pa hacer canciones y luego implantarles el germen del sufrimiento. Es un sufrimiento entero adictivo, porque a la vez te sientes enamorado, y te cortas las vena, pero lo paradójico es que no amas a nadie. En serio. Estoy para la cagada con estas confesiones de amor angustiadas. La voz del cantante es entera fea, chabacana y más extraña que pez con hombros. Y esta música es esa especie de música de la cual pensamos nunca ser simpatizantes porque cuando fui pokemón (jubilé) fui entero fundamentalista y parcelador a la hora de elegir las weás que me iba a instalar a escuchar. Para grabar un caset de 90 minutos elegía con pinzas mis playlists JAja, y a puro lápiz bic rebobiné muchos metros de cintas de cromo. Quién lo diría: escuchando el Space Oddity del David Bowie en el walkman Sony y ahora a los temerarios en el Itunes; primero vacilando el God knows I'm good cuando me iba a dormir en Maruri, ahora vacilando el Como quisiera poder en las mismas, pero en Quilicura. De ser el palo de fósforo brit pasé a ser un palo de fósforo (pero pa chimenea) weno pa la ranchera encebollada y en escabeche. Las mismas mañas en todo caso, pero diferentes circunstancias. Puta, queda comprobado: lo esencial se mantiene.

Sigo igualito.



PD: mentira.

16 julio 2008

Waste Allocation Load Lifter Earth-Class


La recontra reweá.

Fui al cine a ver Wall-e. Llegamos, nos sentamos en la butaca, hicimos la hora y todo bien. No pude hacerme el duro frente al robot ese creado pa tener a todas las niñas haciendo "aaaaah" todo el rato y que sonaba igual que mi computador cuando se prende una vez que se cargaba al sol con sus paneles. Qué tierno. Estuve muy tincado con ir a ver esta película. Extrañaba el cine, y estaba ansioso como cuando pendejo puro esperando que se apagaran las luces luego y que empezara la weá de película pronto. Y como decía: linda la weá. Estos weones saben hacer estas porquerías de rodajes y mantenernos a todos sicoseados. Si era cosa de enterrarse bien en la butaca y observar la pantalla grande no más. En fin. Fue inevitable para mí sentirme bien porque sí y, por lo que se podía cachar, al resto de las personas que me rodeaba también. Es la magia del cine, cabros.
Ah!, y el contenido... pucha, no quiero cagarle la onda a quién aun no ha visto la weá de película.

Es linda la sensación. A todos nos pasa con muchas otras cosas. La música, en este aspecto, la lleva, y es en verdad conmovedora. Es tremenda la influencia que ejerce sobre nuestros espíritus, y desde ahí hacia el cuerpo, y hacia el mundo. Es un fenómeno bien extraño, porque no se puede precisar qué factor (es) puede(n) ser detonante(s) puesto que se trata de un universo de combinaciones que sale de nuestra capacidad de combinatoria. Por lo tanto, al hablar de un nivel de esta magnitud, no podemos determinar una forma o manera o combinación o factor o agente específico que toque, que mueva, que conmueva o que arrebate al espíritu humano y nos regale esa sensación tan rica y desgraciada de bienestar que apenas somos capaces de describir en términos de la física y no nos queda otra que recurrir a los términos abstractos, el arte la cacha de la espada y la gallina de goma y que nos hace puro hablar wevadas sin sentido.
Da lo mismo la naturaleza o el tipo de combinaciones empleados. Solamente te expones y reaccionas frente al estímulo. Es re simple.
Pero no, tenían que aparecer los críticos kuleados a lucirse con sus challas y serpentinas retóricas pa llenar páginas de papel couché para ediciones burguesas que estandarizan el buen gusto.
Igual... chic.
Entonces el robotito me tuvo todo el rato pal pico, y disfruté como niñito.
De ahí salí, me fui a tomar la 508 en el paseo Ahumada con Compañía. Esperé y esperé. Y mientras esperaba pensaba en el robotito. Pensaba en las personas, pensaba en mí, pensaba en la música, pensaba en las mujeres, en las gallinas, los trenes, las tuercas, en las ganas que siempre ando treyendo de ponerme a escribir como mandril de poto colorado, en los edificios, de cuando me caí en bicicleta, en el delantal del doctor, en mis amigos, en las realidad, en la no realidad, en el frío, en mi aspecto, los rociadores, el veneno para ratas, las botellas retornables de un litro de vidrio, las tapas plásticas... tanta wevada, y así mismo: un fluir caótico. Intentaba pensar así como cuando le hablo a una persona cualquiera, pero rápidamente el diálogo (monólogo) se desviaba, se volvía incoherente, y llegaba a ser ridículo. No podía concentrarme, y mi historia se influenciaba de los estímulos externos... mmm, por ejemplo, imagíname parado en el paradero, entonces emepzaba a pensar que faltaban varios meses para que los días fueran un poco más largos, Hites pareciera otra cosa, o quizá desapreciera entre tanto cuma kuleado que anda lanceando, y la guatona mórbida, pobre, pero al parecer que soy el único ser en la tierra que se comapadece por cosas que ella ignora. La felicidad kuleada en verdad es pura ignorancia. Y hasta la desdicha es pura ignorancia también, entonces saber te hace feliz y desdichado. dios te regala un diamante valioso para que te sientas afortunado, y también un palo, para que te des de garrotazos en la mollera y te autoflageles. Así es la naturaleza humana. Atraemos fatalidad, pero en verdad las cosas están tan bien que uno se espanta y se caga de miedo con la vida eterna. En verdad me daría pánico ser y estar todo el rato, pero también me da miedo morir y que en verdad la muerte sea eso mismo que fui antes de nacer; o sea, ninguna wevada.
Y así... un jugo enorme. En todo ese rato, a todo esto, ya estaba llegando a Grecia, así que me bajé, llamé a Micho y le pregunté cuál era su número de edificio... ya, vale... y me salió a recibir. Llegué a su casa, entré y todo bien, estaba súper ordenado y lindo. Saludé, y estaban dos ex compañeros. Todo bien. Luego llegaron los amiguis de Micho, y como siempre, nunca he podido empatizar con ningún kuleado ni kuleada y eso provoca un estado de tensión en el alma que sicosea, pero como ya estoy grande, cada vez me importa menos cosas que antes sí me importaban, entonces no sufro tanto como ayer. Pero igual me carga la situación. Entonces intento, pero no me siento capaz. Pasa el rato y es peor. El copete los congrega en torno al mismo aweonamiento, transmiten en la misma frecuencia y comienza el mismo ritual tantas veces ya visto y otras tantas más vivenciado uno mismo. Me resigno, las horas pasan pero no sufro. Vuelvo a intentar incorporarme, pero no pude, no puedo. Me rindo y me siento porque tengo frío. No importa. Mientras, fuera de mí, me estoy perdiendo el manso carrete. Pero ya todos se sienten mejor que yo, es seguro, entonces pico. Me la banco.
Pasa la hora y filo...
Y no me doy ni cuenta y ya es otro día hermoso. Nos despedimos, nos vamos.
No quiero andar odiando. Me reseteo y ahora comienzo el viaje dichoso de vuelta a casa. Una micrito, un metrito, otra micrito... se sube un cantante, canta como el pico y toca una guitarra ídem. "Fuego contra fuego es amar" me da un ataque de risa pal pico, vengo sentado justo tras el chofer, y el tipo era un chofer de micro zen, que llevaba la sonrisa estampada y manejaba con una sola mano por la autopista rumbo al norte, a su lado se acomoda el vendedor de calugas sin hablar, mirando hacia la ruta. "la volaíta", dice, y se da vuelta y me cacha todo cagando intentando reprimir mi risa, entonces empieza a vacilar al viejito, pero ni la pena ni mi compasión kuleada típica me salvan, así que me río no más. Puta que es rara toda esa weá... y dónde están los weones de anoche?, el robot kuleado?... no sé... se me olvidaron.
Y todo desapareció para siempre, y ahora son las 22:06, estoy justo donde quería llegar, echado donde quería, y tenía que escribir harto antes de dormir o si no mañana capaz que me hubiera dado de palos con el arrepentimiento ese de haberme prometido hacer algo y nunca haberlo hecho.

Saludos al cochino Rivera.

14 julio 2008

Cansancio



No hago ninguna wevada y me siento muy cansado.
Siento que estoy tieso, que a mis articualciones les hace falta WD-40, que mi tripas trabajan forzadas y que mi sangre está espesa como ulpo.
No me siento mal. Estoy cansado, y cansado de no sé qué si no hago nada.

13 julio 2008

drimcomtrú

Hoy a las 6 de la madrugada con algunos minutos más fui testigo de cómo un sueño se materializaba.
Hoy está más o menos en boga el asuntito ese de hayar en nosotros la forma de poder materializar nuestros deseos más fervientes sólo con la fuerza del anhelo y el cosmos. Pero yo no tengo idea de nada. No me afano en descubrir los mecanismos que mueven la realidad. No me interesa. Pero lo que siempre asombra mucho es cómo las weás igual, en un momento cualquiera, terminan materializándose de todas formas.
Mi hermano un día me dijo que quería viajar en avión. No importaba dónde y en qué circunstancias. Y a eso le añadío también que ese viaje tendría que ser en compañía de una banda hermosa; una patota o un par de copilotos y viajar todos juntos y felices.
Pasó un día, dos días, tres días y así, siguieron pasando los días uno tras otro. Muchos días que se transformaron en semanas y luego en meses, y con los meses se perdió la cuenta. A nadie le interesa intentar volver a recapitular todas esas horas quemadas otra vez. Esto sigue y sigue.
Un día igual a aquél en que oí a mi hermano contarme sus sueños un tío le dijo a mi hermano que para vacaciones de invierno lo invitaba a su casa en Punta Arenas. Era su padrino, que quería obsequiarle el viaje. Yo escuché eso y al acto comenzaron a unirse cosas en mi cabeza. Un viaje grande... un avión !. Qué increíble: el avión estaba más cerca de lo que pudimos imaginar. Un avión de esos que cuántas veces no escuchamos a lo lejos, y que algunas veces levantábamos la cabeza para mirarlo convertirse en un punto que se disipaba en la inmensidad de este cielo grisáceo. Ahora había uno esperando a mi hermano. Genial. Mi hermano no hizo nada y el avión vino. Luego pasó un tiempo y oigo otra noticia: los chicos también viajarán con Jorge. Chucha. Mis primos. Se añadían, entonces, Carlitros, Eduardo y Victoria al mismo viaje, el mismo día, el mismo avión y el mismo destino. Qué fascinante. Una cosa se unió a otra y a otra formando una red compleja que convergía en un punto común: un anhelo. Mientras mi hermano no hacía nada. No dijo nada, no pidió nada a nadie. Sólo me contó un día cualquiera muy parecido a este su deseo ferviente de volar en un avión de pasajeros acompañado de gente linda.
Hoy contemplé cómo esa idea se materializaba cuando me quedé en la terraza del aeropuerto y vi al avión inclinarse y partir hacia el cielo y emprender camino derecho hacia el sur. Y yo, el ridículo kuleado, como loca haciendo chao con ambas manos y dando saltos de felicidad porque sentía el hormigueo de mi hermano en mi propia guatar estragar a mis intestinos y hacer al cerebro secretar dicha y felicidad.
Así son las coincidencias (pa los escépticos), o así es la fuerza del pensamiento (pa los que vieron "el secreto" como en diez capítulos desperdigados en youtube), o así es el "sincrodestino" ( pa los fans del Dr Chopra), o así es la evocación kuleada (pa los que disfrutan a Connie Méndez), o así es la FE (pa los creyentes) jajaja etc etc etc.
Pico.
Y weno. Ahora, mientras escribía esta weaita acostadito en mi camita calientita con el Ibook sobre mi regazzo escuchando a Johnny Cash caché que yo igual estoy cumpliendo un sueño de mierda que venía fraguando hace mucho rato ya en la profundidad de mi ser: ser un escritor kuleado. Puta, y nunca me di cuenta oh. La weá entera obvia. Soy escritor !!! cumplí un sueño al fin, y más encima mis sueños de paja eterna, de tener un pc portátil, escribir acostadito, tener interné sin cables... chucha, tanta wevada cumplida.
Podríamos enumerar muchas cosas y la weaita es que no hicimos absolutamente nada en agilizar la concresión de nuestro anhelos. O eso creemos.
El asunto es que puta: ahora ya no quiero nada. Me siento muy bien. Ojalá todos puedan sentir este placer emífero de hayarse en una situación como esta alguna vez en sus vidas.

Los quiere mucho.

Nicolás


PD: puta que ando positivo, parezco gringo.

07 julio 2008

About mentiras

Pf!. Si es por mentir podría estar haciendo eso por todo el resto de tiempo que me queda por vivir esta vida maledetta.
Mentir es una weá que uno aprendió a hacer un día cualquiera y sin darse cuenta apenas. Parece que en mi caso fue una vez que me mandé una cagada en Octubre del 87’ en la casa de mi abuela Lola. Mi mamá se me acercó a preguntarme por algo, pero fingiendo que se trataba sólo de una duda cualquiera de madre y no el interrogatorio de una bruja que quería castigarme. Me di cuenta de inmediaro, así que sabía que si decía lo que había sucedido “en verdad” iba a pasarlo mal: la Flavia me retaría, o me haría sentir humillado. Entonces mentí. Dije que no. Y listo, así comenzó mi historia de mentiroso.
Como se ve, la mentira tiene una relación estrecha con la maldad. Y es que mi primera mentira tuvo que ver con la necesidad de encubrir un hecho malvado. Yo sabía que estaba haciendo algo que no debía porque me había metido donde no debía. Re simple. Entonces con las primeras nociones que te sirven para separar lo bueno de lo malo, ya puedes comenzar a ser un pecador. Nadie te explica nada, pero con tus primeros raciocinios de infante angustiado por querer saber sacas conclusiones muy obvias y coherentes solito con respecto a todo. Así, entonces, supe que no me podía andar comiendo el azúcar y la leche en polvo a cucharadas, que no podía levantar la cámara del patio para ver correr los mojones por el alcantarillado, que no me podía mear en la cama o rayar las murallas de la casa con mis lápices de cera. Ya no podía hacer esas cosas y apelar legítima inocencia porque ya no era inocente. Entonces, desde el momento en que definí básicamente lo bueno y lo malo, me convertí ipso facto en pecador y, además, mi inocencia comenzaba su historia de desgaste.
Así debe ocurrirnos a todos.
Y así poquito a poquito empecé a darme cuenta que no era sólo yo un mentiroso asqueroso, sino que todas las personas eran muy mentirosas también: mentía la mamá, el papá, los tíos y los primos... y la vieja kuleada.
Entonces un día cualquiera, yo ya estaba más grande, y me relajé, me asumí como un mentiroso espontáneo, y dejé de reprocharme solo mi conducta mentirosa.
Soy muy mentiroso, y cuando chico recuerdo que mis conversaciones con mis compañeros de básica fueron siempre muy mulas. Nada en lo absoluto era cierto. Todo era una burla. Mentira, mentira, y más mentira. Después seguí mintiendo, pero una vez fue tanto que los niñitos con los que me juntaba en Conchalí se chorearon y me hicieron el vacío, ignorándome y tratándome de mentiroso. Me dejaron solo, y yo sufrí mucho, pero ni lloré. Pero pasaba que me fascinaba (me fascina) cuentear. Y no podía ni puedo dejar de hacerlo.
Tenía trabas con la realidad, al parecer, que prefería inventar otras cosas movido por una envidia negra. (Además soy muy envidioso). Entonces, al sentirme desgraciado en la dicha ajena, que yo me preguntaba enrabiado por qué en mi vida no sucedían cosas como al resto, que me encandilaban con sus historias fascinantes de aventuras, viajes, amor y cosas asombrosas.
Por mentiroso me quedé sólo. Así que me convertí en un pendejo misántropo y odioso y comencé a puro agarrar vicios de gente ociosa: ver tele, dibujar, pintar y escribir. Leía las selecciones Rider’s Digest que amontonaba mi Abuela Eli en su repisa subiendo la escala, una edición muy añeja de Las mil y una noches, y mi libro de historias bíblicas. Parece que mi abuela se dio cuenta de mi inclinación, se apiadó y comenzó a llevarme a las escuelas dominicales en su iglesia evangélica bautista justo al frente de la cancha de tierra y de la iglesia católica Cristo Redentor. Una sicodelia tremenda.
La iglesia era fome los primeros 30 minutos en que teníamos que estar todos juntos (los adultos y los niños), porque después nos íbamos a meter a una casucha al fondo donde nos hacían una clase especial.
Ahí fue donde me encontré con la música: un piano de pie asqueroso, desafinado y con las teclas amarillas que tocaba una misionera gringa acompañada de su esposo, un gringo nerd que usaba humita y tocaba el trombón. Me fascinó la música. Para siempre. Y me fasciné con la existencia de las partituras y la música escrita. Ahí mismo aprendí mis primeras nociones.
Y Así fueron varios años en la misma volada. Pf!.
Pero toda esa experiencia no evitó que yo siguiera siendo un mentiroso. Esta vez, además aparte de ser un mentiroso, era también un pecador. Jeje.
Pero seguí mintiendo igual....

Continuará.





PD: mentira, no continuará, me da paja seguir cuenteando...

01 julio 2008

Buena Suerte y Hasta Luego !!!!

A todo esto, hace poco hice una maratón leyendo entrevistas a Charly García y quedé sicoseado a perpetuidad. No sé qué weá tendrá más este viejo kuleado: o toda la razón o cualquier rabia... o las dos weás iguales. No sé. Y desde que leí y oí tantas cosas que decía que me he embutido en unos pensamientos negros con respecto a casi todas las cosas de la vida. No he podido escribir nada, y mis ideas sobre casi todo ya se me aligeraron en el cerebro y como que ya no siento esa angustia de antes de instalarme aquí a hacer terapia pública mostrando mis aweonamientos en este blog, o haciéndome el lindo con la gente que recién venía conociéndome pa' puro lucirme con mis miserias e incapacidades etc etc. No sé qué me pasó. Algo hizo click, al fin, en alguna parte que me siento entero diferente. Si de hecho, hasta siento vergüenza al verme sentado aquí escribiendo esta wevada.
"Puta"... pensé... "puta puta"... pienso aun.
Uno aprende a tener la razón. Yo estaba aprendiendo a tenerla, y me lucía con mis martingalas kuleadas racionales y ya estaba dsfrutando eso de meterle el dedo en la llaga a la gente pa hacerla sentir común e intrascendente. Charly es así, es weá de escuchar sus letras... sabe qué decir pa generar reacción química en el alma... es talentoso el kuleado. Yo estaba tomando clases de tener la razón y siempre la tenía (siempre la tengo) y la weá... pero daba exactamente lo mismo. La razón sirve pa puro quebrarse, o ganarse el placer kuleado vanidoso y coshino ese de decir la última palabra. Rico po... si la vanidá mueve al mundo día a día.
Y la rabia... puta... rabia de la obsenidad del día a día. De algo sucio que enturbia a la vida siempre. Esa weá inexplicable contra la cual luchamos (los weones pulentos como yo) o la que vence a la gente ordinaria y la tiene pegada tomando pastillas.
Así que harta rabia, y harta razón para burlarse (porque la razón no sirve para resistir ese flujo).
Burlándote te mantienes vivo (insisto, no por resistencia... o quizá sí, porque en verdad no tengo idea segura de nada), y odiando mantienes esa certeza de saberte no igual o equivalente a esa sombra grisácea que empaña a la vida. Y odiai no má...
Algo vuela...
Y eso po...
aaaah yia... pico....
jugo

Creo que hasta aquí no más llegó este blog rekuleado. El jueves lo elimino del ciberespacio.

Sería todo.

Cambio y fuera.

PD: es mentira.