¿Y yo qué hago aquí?

La weá weón.

24 febrero 2008

ideas

En toda mi vida siempre he tenido ideas, pero la weá es que nunca me han servido para nada.
Los cambios se desarrollan como por sí solos. Mejor no meter la cuchara.
Un día cualquiera me levanté y tenía doce años. Después volvi a abrir los ojos apenas quebrando las legañas viscosas de mis ojitos para poder ver la luz de un nuevo día y tenía quince años. Luego, una mañana abrí un ojo, lo volví a cerrar, luego lo abrí una vez más, lo dejé abierto, abrí el otro, y con ambos ojos abiertos, una mañana cualquiera, tenía diez y siete años. Y así... hasta que hoy abrí los ojos, vi la luz colarse entre las cortinas y me acordé que tengo veinticinco años.
Harto tiempo puro pensando weás. Muchas weás. Y demasiadas ideas que han ido surgiendo desde el fondo para instalarse en un lugar del cerebro y permanecer ahí mucho tiempo hasta que otra idea más entretenida ocupe el mismo espacio y la atención termine desviándose hacia otra cosa. Y así, en un ciclo infinito.
Eso debe pasarle a todos.
Y no sé en cuántos carretes uno ha estado, con el copete en una mano, el cigarro en la otra (en el caso de los fumadores) conversando sobre las cosas que pasan en la vida, y empieza la tertulia fatal que detesto con el alma donde todos manifestamos tener las soluciones para "arreglar" (como si la wevada estuviera mala) la realidad misma. Y te bancas una oleada de clichés muy insoportables, y todos manifiestan sus puntos de vista. Y en verdad que es horrible. Es horrendo que todos te digan las actitudes con las cuales enfrentar la existencia. Y ahí yo manifesté un par de veces que los cambios parecieran ser obra de la voluntad recia que emerge con fuerza desde el magma ardiente y todopoderoso del yo para terminar manifestándose y cambiando al mundo, pero que he venido sospechando durante estos últimos años que eso es una pura película rodada por el mismo yo ardiente que lucha contra la idea de no ser más que una insignificancia en medio de toda esta inmensidad sin espacios definidos que nos rodea por todas partes. Osea, como que nuestro yo no consciente se esfuerza por regalarnos sensaciones placenteras con ideas, puras ideas fantasiosas pero ricas de pensar, cosa que así sintamos ser una particularidad especial y no repetible en medio de este, un cosmos infinito, siendo que, en verdad, la realidad nos minimiza en cada segundo que pasa (el universo se agranda a cada rato) y por lo mismo cada vez somos una mierda más insignificante y carente de cualquier noción de sentido. Pero entonces la verdá, la verdá, la verdá es tan obvia amiguis míos de mí (no somos nada, o a cada minuto que pasa somos cada vez más "nada") porque el universo se hace cada vez más pesado sobre nuestras cabezas, a cada minuto que pasa nos volvemos más viejos y en cada instante que va sucediendo vamos olvidando algo importante de la historia de nuestras vidas. ¿Van cashando?, a cada rato nos vamos desvaneciendo: por delante y por detrás: el pasado va retrocediendo cada vez más, el futuro nos carcome, el presente nos aplasta.
Puta... ni les cuento la de tallas feas y comentarios olludos que recibí al respecto. Todos productos de egos reaccionando frente al veneno de una weá demasiado olluda también. Pero puta, yo no podía tener más la razón, y tampoco podía quebrarme de tenerla, porque eso no era producto de ninguna clase de talento o virtud propia, sino que el resultado de líneas que se cruzaron por azar ante la vista de un weón determinado.
El asunto es que pico... me daba igual, si a la larga eran ideas que suelen llegarme siempre a la cabeza en momentos de felicidad.
Entonces, para terminar, creo que los cambios son sucesos kuleados que están lejos de nosotros mismos. No son culpa de nadie y nada. Pero si las líneas fatalmente se cruzan por las manos y los ojos de alguien en particular ahí ya la weá se nos presenta muy distinta ante nosotros. Como el weón celoso que mata a la polola por rabia.
Pero en verdad ni sé.
No tengo idea.
Yo decía no más.

18 febrero 2008

VAcaShiOnezzzz... !!!




















PD: es verdá..

15 febrero 2008

ay, la vie

ay, la vida.

De un día para el otro la vida se me puso entera diferente.
Si me la pasaba todo el tiempo pensando en que la wevada era una rareza absurda que no me cansaba de admirar y pensar a cada rato de pronto se me empezó a manifestar tan sólo como un espacio demasiado amplio por el cual me podía ir desplazando en los sentidos que me diera la regalada gana.
La weaita es que sobre los hechos puntuales no puedo referirme porque me los guardo en el fondo de mi corazón para toda la vida porque han sido wevadas tan extrañas, pero no carentes de hermosura, y a la vez hechos incontables que jamás se podrían manifestar al mundo puesto que serían el blanco de la incomprensión humana que ha azotado al hombre de todas las épocas.
Estoy seguro en el fondo de mi alma que todos albergamos un océano escondido en el infinito misterioso de nuestro ser para que todos estos hechos inexplicables e incontables floten a la deriva en paz hasta zozobrar en las tormentas silenciosas del olvido.
Intentar juzgarlos, alinearlos o nomenclaturizarlos de manera alguna resultaría un ejercicio entero wevón y algo peligroso porque estoy en la seguridad plena que todos estos pensamientos y afanes o ejercicios de moral y razón podrían llevarte hasta el colapso.

ay, la vida.

14 febrero 2008

el AMOR




No existe wevada que deteste e incomode más que una pareja de poke pololos dándose besos al lado mío. No sé por qué me estimula tanta rabia la weá. Y muchas veces recuerdo todas las veces en que iba enajenado por la vida pegándome atraques con alguna minita en lugares de uso público sin tomarme la molestia mínima de pensar en la comodidad moral de mis semejantes. Pero aun así: puta que me carga la weá. Y más me carga cuando son besos así como entero de enamorados, despacito, con los ojitos cerrados y quedándose harto rato boquita con boquita mientras el mundo es entero ajeno al delirio.

Hace poco iba yo feliz sentado en la góndola camino a Quilicuma cuando en el asiento del frente se sentó una pareja de pánfilos entero lindos los dos que, a pesar del calor y el clima de brasero que reinaba en la góndola frenada por el taco del centro, iban pegaditos piel con piel (como dice la letra de una canción que no puedo recordar cuál es) y entero románticos así, que llegaban a parecerse al Tristán y la Isolda de la 303e, en pleno idilio de amor y muerte. Yo le subí el volúmen al péndrai, me senté de lado mirando por la ventana para afuera e intenté no mirarlos siquiera, aunque la wevada me pareció entera difícil.

Entonces me puse a sapearlos no más.

No me quedaba otra.

La micro al fin salió a la autopista, el airecito comenzó a entrar por la escotilla y las ventanitas, los sobacos se me refrescaron y me endercé para despegarme la polera de la espalda cuando en eso me fijo que los pánfilos iban así boca con boca sin hacer un movimiento siquiera. Así con los labios pegados no más. Y yo todo intrigado con la wevada comencé a cashar que se quedaban así cualquier rato. Onda que empezó a sonar el chasing cars de Snow Patrol en mis orejas y todo el rato que duró la canción (que es más romántica que la Laura del Carrusel) la perejita iba boca con boca y los ojos cerrados así entero enamorados los rekuleados, exhibiendo su performance de amor eterno para toda la góndola ardiente. Pero en verdad el show era para mi solito porque yo era el único ser que iba detrás de ellos, pues detrás mío nadie había.

El viaje continuó... yo me relajé, volví a ponerme de lado y empecé a tocar una batería imaginaria con el dedo índice de mi mano derecha a la vez que miraba el cerro Renca por la izquierda cuando de pronto la enamorada abre un ojito y me queda sapeando. Cuando me di cuenta me hice el weón y seguí mirando los cerros cafecitos del sector norte de la ciudad en pleno estío. Entonces miré así como de reojo y la pánfila seguía con un ojito abierto así como el Popeye y ahí yo me quedé un ratito mirando su ojo almendrado color miel variando al coshayuyo, sus pestañas largas y dobladas hacia el cielo, su ceja prominente... bonita la weona. Siempre me pasa eso con la mujer de mi prójimo: siempre es la más bonita. En fin. volví a mirar para el cerro porque la niña volvió a cerrar su ojito hermoso. El viaje continuó y de pronto otra vez el ojito abierto, mirando.

"tss" -pensé- "¿y el idilio?". Pero filo, no me incumbía andar moralizando, aunque en verdad no moralizaba, sino que me cuestionaba cosas esenciales de la existencia y, en este caso, de los delirios que provoca el amor.

El ojito sapeaba, entonces yo, como no estaba ni ahí con mi prójimo, me puse a disfrutar de la dicha de ser observado por el ojo de una niña bonita que llevaba la boca pegada a la boca de otro que por ir con los ojos cerrados no cashaba una. Qué mejor alimento pal cochino ego!.

La música del péndrai se me puso roquera y empecé a puro creerme la raja. Onda el Mick Jagger: feo pero pulento. Onda Fito Páez, onda Charly García, onda el palo de fósforo británico(como me decía el watón Azócar) onda todo eso... y en eso me rasco la nariz y la pánfila vuelve a sapear y yo me indigné (si, fuerte), y fruncí el seño al momento que también me cruzaba de brazos haciendo así una performance sipo sipo de mimo exprezando indignación falsa y a la vez una especie de reprimenda por falta de vergüenza. La niñita apretó los ojos y reprimió una risa que igual se manifestó porque el enamorado como que abrió los ojos medio alarmado cuando sintió a la flaquita compungirse y ella se puso a fingir que tosía y él le preguntaba cositas en onda corta que yo no alcanzaba a interpretar por más que me esforcé en leerle los labios al niño romántico porque mi péndrai sonaba a todo chancho. Entonces ella se acurrucó en el regazo del niño dándome la espalda y ahí cagué pistola.
Pero igual me reía solo el muy maricón.

Y así fue hasta que los niños se pusieron de pie y caminaron hasta la parte posterior para bajarse por la puerta trasera de la góndola. Primero pasó el niño, luego la niña dos pasos atrás. Yo me pegué al vidrio no más, porque no quise mirarla (si, fuerte), aunque la posta era que yo había quedado entero prendido por culpa de la pánfila que miraba y miraba y reprimí todas las ganas de alargar la ficción de algo que sería casi imposible de realizar echando los últimos vistazos.

Aparte que pelusear con la mujer del prójimo es pecado.


Feliz día del amor, cabrones.

13 febrero 2008

pelaquéibl


Lo que opina Nicolasa.



About le Roc:

Pasa mucho en la vida que de pronto en nuestro cerebro como que se genera una serie de asociaciones inconscientes que actúan absolutamente escindidas de nuestra voluntad y que, de pronto, se manifiestan en momentos equis estimulados por detonantes equis que desatan una actividad de remembranza que nos lleva a bucear directo por el caldo del recuerdo y en la inmensidad infinita y desconocida de nuestro ser.

La música, creo, es el mejor detonador de esos procesos.

Me pasa a cada rato, y sobre todo desde que le pelé el péndrai a mi hermano -el Jorge- y tengo un lliga para meter una cantidad de música que apenas sería capaz de oír de corrido sin que me dieran ganas de güitrear. Es fascinante, y cada vez es una sorpresa: camino por la calle, en el metro, la micro o donde sea -porque la weaita es exageradamente portátil- y suena la canción que menos imaginaba, porque, aparte, yo lleno carpetas con un popurrí musical imposible. Cada canción ambienta mi realidad y es la banda sonora de mi vida y de la weá que sea que esté haciendo en determinado momento. Ha habido veces en que me he cagado de la risa y no he podido reprimirla porque justo pasó que un tema cualquiera detonó el recuerdo más negro en mi cabeza, miro alrededor, y todo me parece tan absurdo que da risa (me da risa). Mejor no doy ningún ejemplo porque en verdad no haría reír a nadie.

Pero siempre le he tomado una atención especial a esas cosas, pues ahí detecto una señal importante de humanización.

A lo que voy en realidad es que me he fijado que en circunstancias como ésta, espiritualmente apenas nos damos cuenta que estamos muy potenciados, por así decirlo, y que desde el interior de nosotros surge el ser humano capaz, sano y libre.

Yo no me ando riendo sola, es una wevada,

Esa sentencia es sólo producto de años de adaptación social, y un condicionamiento que nace de la urgencia de mantenerse a salvo de los demás. Es la sentencia del ser humano de hoy, que se ha individualizado y ha atrofiado todos sus recursos naturales con los cuales solía sobrevivir antes de la aparición de la civilización.

El mecanismo de funcionamiento de estas asociaciones, como dije, es inconsciente e involuntario y, salvo las parejas que pololean y se dedican canciones o la gente que se raya con un tema y termina rayando a los demás, serían las excepciones en que este proceso se vuelve mecánico y hay una voluntad realizando la asociación pertinente con determinado propósito.

Pero mi interés siempre ha ido dirigido hacia la asociación que se produce involuntaria, porque es ahí donde puedes observar a una persona y, según las asociaciones que tú vayas descubriendo que realiza, te puedes hacer una idea -muy mínima- de cual es más o menos la esencia de un individuo cualquiera y cuál es más menos la frecuencia en que le gusta transmitir sus peladas de cable habituales. Puedes descubrir, además, su re-humanización, o su potenciación que se desata y no deja de ser perceptible hasta para el gusano más insensible (un hombre, por lo general).

La música debe ser el mejor invento y una de las plataformas de expresión más importantes, pues es tan amplia y ha llegado a ser tan global, que es como un común denominador que se puede usar para reconocer la identidad de una individuo (por lo mismo, también de una población completa de individuos), su forma de sentir y de observar la vida (su cosmovisión) en cualquier lugar del planeta independiente de los milenios de costumbres y formas que nos diferencian en lo aparente.

La música, simplemente, suena. Y los oídos, como la vista, están siempre abiertos. Entonces, la no-asociación resulta, a lo menos, imposible.

El asunto es que para realizar la mayor cantidad de asociaciones posibles y desatar el alma del individuo se precisa de una apertura tan ilimitada como el alma, o el espíritu, lo son. Y para eso, existe en la actualidad un sinfín de formas tan extensas como el oído pueda llegar a serlo y así poder comenzar el camino hacia una potenciación espiritual que nos acerque al ideal de la libertad.

El obstáculo más enorme que siento que ha mecanizado el proceso de asociación es la tendencia fundamentalista en cuanto a estilos y formas musicales que ha surgido a consecuencia de la unión de lo musical y visual con la creación del “video clip” (refiriéndome al formato popular), que terminó por parcelar el panorama musical popular convirtiendo al melómano en “fan” (diminutivo de fanático) quien ahora concentraba su atención en el artista (no necesariamente el creador de la música), quien pasaba a ser el representante de lo que una generación o legión de “fans” deseaba ser como aspecto, actitud y personalidad. La música, por lo tanto, se limitó a una forma determinada para su distribución y comercialización alimentando grupos de poder e integrándose, al fin, al nuevo fenómeno mass-media. ´

Este fenómeno se especializó de modo tal, que para poder alcanzar a la población completa se extendió hasta los intersticios, generando, también, el fenómeno “underground”, o lo llamado “alternativo” y que, a la larga, fueron las raíces que terminaron de expandir el mismo árbol y generar una cobertura absoluta, dominando a las poblaciones.

Hoy, el fenómeno mass-media alcanza su clímax con la globalización generada por la internet, plataforma “anarca” de comunicación a escala mundial, naciendo, esta vez, un proceso de mutación en la distribución y alimentación de grupos de poder mediante la distribución dosificada de novedades musicales y estéticas, naciendo, paradójicamente, otra vez la opción que la creación se libere y pueda adoptar la forma que desee para quien crea música. Aunque esta vez el árbol se virtualizó, y el fenómeno se adapta con la evolución de todas las plataformas de comunicación actuales.

Quizá es una pillería de mierda, el asunto es que el fenómeno google, myspace, youtube y el rizoma virtual vuelven a generar una plataforma que para nuestros ojos parece no tener un límite para la expresión de formas y todos nosotros, pobres desgraciados, estamos siendo protagonistas de la nueva manera de exponer un ideario absurdo, pero ilimitado, en la vitrina del mundo; pero pasa que la generación pasada aun continúa con los engranajes trabajando de la forma en que fueron habituados por 50 décadas de la misma cosa, y la generación actual no puede deshacerse aun de la herencia casi genética de continuar produciendo una mierda tan homogeneizada según el hábito de antaño.

Estamos frente a un fenómeno que comenzó sin apena darnos cuenta, y que aun debe terminar por desintegrar toda la forma y hábitos antiguos de creación, pues basta con dar una pequeña vuelta para observar que aun quedan restos de las últimas hebras que dejaron esas cinco décadas de una historia inevitable.

Preveo que mañana toda la militancia y/o fundamentalismo terminarán por desintegrarse, los individuos nuevamente saldrán en busca de lo que en verdad sintonice con su tendencia natural, y no con la vibración que provoca esta ola massmediatizada actual, que ha generado todas las “tendencias” y se ha especializado en mantener el alma de los individuos alejada del cauce natural que es el caos y que es, de una manera, lo más cercano a la verdadera libertad.

Ahora, regresando al péndrai que llevas colgando del cuello, podrías ponerte a pensar en cómo fue que cada uno de esos discos y canciones terminaron formando parte del track list de tu vida. Todo puede ser simple azar y gusto, un condicionamiento de años de radio escucha y/o tele vidente, o simplemente una militancia absurda.

Pero da igual. Toda la wevada está hecha de la misma cosa.

11 febrero 2008

mi MAmá

Hoy fui a visitar a mi mamá. La amo.



@

10 febrero 2008

la wawa !!!!!

Hoy desayunaba con mi papá y de pronto oigo que alguien llamaba en alguna de las casas de la villa con una desesperación enfermante: "A-lo !!!!". Así mismito: un A fuerte, para terminar con un looooo largo y con un tono más bajo, a la vez que daba unos golpes odiosos e insistentes con las llaves sobre los fierros de alguna reja. Yo tomaba mi tecito y huntaba un pedazo de halluya (aleluya) sobre la yema de un wevito frito dorado por el calor amoroso del señor cuando esos llamados comenzaron a molestarme. Por lo general esas cosas de la vida no me importan y me las banco, pero esta vez no pude. Entonces me puse de pie y caminé hacia la puerta de calle con la intención de explicarle a esa persona equis que llamaba y llamaba sin cesar sobre alguna casa equis de la villa que cuando pasa un momento largo sin que nadie responda tus llamados es porque simplemente no hay nadie, pero me topé que justo frente a mi casa estaban dos de mis vecinos: Don Fernando y la señora Jessica llamando desesperados a la casa de nuestros vecinos que quedan justo frente a mi casa porque la wawa de la niña del frente estaba haciendo una exhibición no asistida de equilibrismo sobre la cornisa de la ventana del segundo piso.
Al momento de levantar mi cráneo y observar la escena el corazón empezó a latirme pulento. El infante, que no debe cumplir dos años aun, miraba a mis vecinos serio hacia abajo, con una polerita que le quedaba chica con una abeja estampada sobre el pecho y que le daba un aire de Coné con el ombligo al aire más sus pañales que le daban un cierto aire a teletubbie triste.
La señora Jessica le decía desesperada: "éntrese... váyase para adentro". Y le hacía gestos con el polerón en la mano, como para espantarlo, pero yo, desde mi vereda, sólo oía en mi imaginación un redoble de caja, luces de colores, la cornisa de la muerte y la wawa desafiando a la gravedad.
Entré desesperado y le dije a mi papá: "La wawa del frente está en la ventana !!!" y mi papá sale corriendo y dice: "chucha". Cruza rajado y se pone a llamar junto con don Fernando para doblar el grito desesperado.
¿Cómo es posible que lo hayan dejado solo? ¿Serán wevones?.
Ahí fue cuando tuve una visión clara y me calmé. Entré a mi casa, me puse zapatillas, volví a salir, le dije a Don Fernando (que a todo esto es vecino de la casa contigua a la de la wawa) y le pedí que me dejara pasarme por su casa. Miré por dónde, me puso una silla, me hizo la patita y como un gato punga subí por la muralla, me encaramé en el techo de la ampliación del primer piso, me asomé a una ventana y me puse a gritar para adentro porque me bajó la paranoia que me podían pegar un palo en la cabeza si llegaban a pensar que yo era el ladrón o el cuco. Nadie respondió. Me metí confiado y me fui rajado a la pieza de la wawa. Entré y estaba su mamá raja durmiendo. Al Coné lo saqué de la ventana, la cerré y me puse a despertar a su mamá (que no sé ni como se llama). Le tocaba su brazo hasta que de pronto abrió un ojo pero ni se sorprendió. "Tu wawa!!!!", le dije. "Estaba jugando en la ventana". Y ella se pone una mano en la cabeza y se quejó: "Shuuuusha, otra vez... y mis hermanos?", me preguntó, "no hay nadie", le respondí. "Puuuuuta", exclamó media triste. "Tú sabís que yo trabajo de noche...", comenzó a decirme, y ahí se puso a hablarme cosas de su vida así toda relajada, como si no estuviera conversando con el vecino del frente (yo) con el que no se ha hablado en cuatro años compartiendo la misma villa chica y que simpáticamente esa mañana se había metido por la ventana de su casa para avisarle que su hijo tenía a los vecinos con los nervios todos cagados. Nopo. Ahí la cosa se puso bizarra. Y se puso más bizarra cuando me miró y me dijo: "shuta que stay cagado" (sin darme cuenta estaba temblando como pollo con parkinson).

Le pedí que me fuera a abrir la puerta.

Y eso po...



PD: fue verdad, aunque ciertas cosas pueden haber sido mentira.