¿Y yo qué hago aquí?

La weá weón.

29 enero 2008

viva la república

El fin de semana recién pasado viajamos a Algarrobo gracias a la supra wena onda de los papás de la Claudia que organizaron un gustoc a todo ritmo en su parcela nueva (la que también aprovecharon de inaugurar) con motivo del cumpleaños de la mamá. Tremendo guiso. Hubo un día playero hermoso con niños felices, veleros, gente bonita, flippers, un sol abrasador, cualquier de mina peloláis y mucha risa. Hubo música: cumbias y unos lláses medios pungas en un escenario improvisado en medio de la parcela bajo un toldo, rodeado de pinos olorositos y lindos. Hubo comida. Mucha. Cabritos, vacas, pollos. Copete: pisco, ron, cerveza. Bailé reguetón y merengue con una niña entera bonita. Mucha gente. Demasiada wena onda. Una fogata con chistes y una awelita que echaba shushadas. Pisco con Fanta y una amanecida caminando por ahí. Precioso. La weaita es que a pesar que este verano ha sido como el anterior (dosificado en pedacitos bien chiquitos) estas primeras semanas del año dos mil ocho han sido demasiado intensas. Mucho más que el año anterior. De todas maneras. En un extremo que a ratos me da miedo porque mi tendencia a la fatalidad ha sido suprema desde que soy un pendejo isufrible y el hecho de verme gozando demasiado de la existencia me parece altiro una weá sospechosa. Esa misma shospecha es la que me tiene ahora terrible expectante. Y Espero. ¿Cómo que qué weá espero?... espero que pase alguna weá mala po. Ha sido mucha maravilla yo creo. Mucha. Y es que esta vez las maravillas han sido demasiado palpables, así que ya no me veo en la obligación de inventar fantasías y ficciones como siempre lo he hecho para luego escribirlas aquí para ver si de esa forma terminaba atryaendo, al fin, weás lindas a mi vida. No po. Esta vez las weás lindas han llegado solas, a cada rato. Ya no ando inventando, tampoco tengo que andar exagerando. Al contrario, porque exagerar es rellenar, y yo ahora estoy tan atiborrado y repleto de wevadas dentro de mi que me da cualquier paja ponerme a detallar todo y resumo más que el Divino Anticristo en su notablísima publicación "soy increíble para hacer resúmenes tá". Igual me da un poquito de pena porque esto también es un resumen muy resumido, porque si fuera por detallar cada wevada que pensé y cada weá que observé que pasó este fin de semana bonito me iría a la mierda escribiendo y puteo que la mano no pueda ser tan rápida como la cabeza que gorgotea ideas como el Llayma. Ya no son las pastillas. Ni cagando. Si llevo como un mes sin administrarme fármaco alguno, que de ellos ya me olvidé hasta visitar al Poroto cuando termine siquiatría en la Cato. Ejalé !. Pero en serio. Y ese sábado en la noche me serví dos vasitos así de chicos con los medios bloques de hielo con mango sagûer y altiro entré al sistema. La influencia marina, dicen. Y empecé a obervar todo. Estábamos sentados a la mesa esperando la comida con un diente entero largo, picoteando pan y echando tallas por mientras. De repente sonó una música que estimuló a todos a acordarnos de la Guerra de las Galaxias en el Regreso del Jedi, cuando al fin se pitean a la estrella de la muerte y caga el imperio, y en el planetoide los Ewoks celebraban en un carrete lleno de weones alienígenos de todas las formas imaginables. Y es que nosotros estábamos en la misma volada de pasta base cuando empezamos a darnos cuenta que estábamos siendo felices en medio de la misma escenografía que la película, en medio de un bosquesito de pinos flacos, con antorchas iluminando por todas partes, una fogata al fondo donde se asaban los cabritos ( que según Guillermo sería la hoguera donde Luke Skywalker cremaba a su padre Anakin (darth Vader)), el cielo muy estrellado. "Falta la pura estrella de la muerte para la cagada allá arriba", dijo el papá del Guillermo. Y es que la espontaneidad Riaño es entera genética porque es cosa de conversar un rato con sus padres y hermanos y captai las mismas frecuencias de onda corta. Es increíble. Faltaban las naves y los fuegos artificiales, las marimbas hechas con cascos imperiales y los monos chicos peludos bailando con los marcianos. En nuestro caso éramos varios engendros de diferentes especies en plena convivencia. Puta la weá linda. Ahora me puedo morir no más. Otra vez.
PD: pico.

28 enero 2008

fotitosh











Aki uNash piCs dE miS vaKaxiOnesh...

PoSteeN LinDo !!!!

XD !!!!!






PD: JAjaJA

24 enero 2008

Semola's Grum


Génesis de Sémola's Grum


Parece que nunca he hablado de esta weá.

1. Pasa que cuando yo era pendejo un día cualquiera me dio por querer aprender a tocar la guitarra. La Flavia Herminia( mi madre) se esforzó y me regaló una guitarrita clásica de estudio que de lejos parecía charango barítono (jaja) pero era guitarra. Chica la weá. Entonces una vez con la viola en mis manos comencé a cashar cómo se tocaba y de pronto me encontré con que la weá era entera difícil y tediosa y, por las mismas razones, fome. Entera de fome. Cuento corto: me shorié y la dejé botada.
2. Un día cualquiera un amigo de mi tío Mauricio que era su compañero de iglesia (el Pablo) se ofreció para enseñarme algunas leseras. Ahí volví a prender otra vez, entonces todos los domingos me iba con mi violita bajo el brazo, bien chuleteado (cortesía de mi estilista personal Flavia Herminia y sus gominas artesas de jugo de limón) por esos pasajes de la población Eneas Gonel bajo el cielo azulito de septiembre, rumbo a la Iglesia Bautista de Conchalí (que quedaba justo frente a la iglesia católica Cristo Redentor, separadas sólo por una cancha de tierra inmunda) que era donde estos desgraciados se juntaban para adorar al Señor. Yo llegaba, me sentaba en una banca de palo color caoba con dos pendejos más que estaban aprendiendo a leer música, pero que no sabían tocar ningún instrumento (-esa weá si que es fome po- pensaba yo en mi ingenuidad insolente de aquellos años), y el Pablo me regaló un libro fotocopiado donde venían unas partituras gigantes llenas de ejercicios para tocar melodías en la viola cuerda por cuerda hasta que al final de todo el libro, en el último capítulo, recién aparecían unos ejercicios pa tocar dos notas al mismo tiempo. Esa weá me devastó porque pasa que desde la infancia que soy pajero. El camino iba a ser entero largo, pero igual pascual.
3. Así pasaron muchos días. Muchos domingos repasando el fa sol la si do en la primera cuerda. Igual en la semana en la casa yo hacía trampa y pasaba el dedo gordo por todas las cuerdas, bien despacito, porque si la desafinaba tenía que esperar hasta el domingo para que el Pablo me afinara mi charango barítono tocando las teclas amarillentas de un piano de pie entero horrible que tenían (y que hasta el día de hoy tienen) en esa iglesia y que nunca me dejaron tocar los muy chuchesumadres. Hasta el día de hoy los detesto por eso. De hecho, si mi abuela Eli supiera que la razón suprema por la que nunca más me acerqué a su iglesia y a su Señor es porque nunca me dejaron tocar las teclas de ese piano hediondo que sonaba más feo que los tarros que arrastraban los autos de los cumas de la Paula Jaraquemada ese año de mierda en que se casaban fin de semana por medio y yo no entendía por qué. Pero mejor ni le cuento porque va a pensar que me burlo.
4. Yo me estaba aburriendo porque no pasaba nada. Y para hacer la weá más triste, yo era entero weno pa ver el + música animado por la Andrea Tessa, y me fascinaba mirar videos clips pa puro torturarme mirando guitarras. Guitarras y guitarristas. Para mi todas esas wevadas eran guitarras (mucho tiempo después me vine a enterar que existían las guitarras bajos y barítonos) Y las weás eran capaces de producir unos sonidos que para mi infancia ignorante resultaban una intriga absoluta y superior, porque mi viola chica a lo más que se asemejaba en su sonido escuálido era a un solo de un temita del José Feliciano que me esforcé en aprender de memoria y tocarlo bien dulce para que sonara como en el caset que tenía mi mamá. Eso era todo. Me sentía tan lejano a todo eso: a los pianos de verdad, las guitarras que sonaban como las viejas que los pungas del pasaje de la vuelta tiraban pal año nuevo cuando aun se podían comprar petardos donde alguna vieja kuleada que también vendía cubos a 10 los de agua y 20 los de leche. En fin... la recontra reweá.
5. Al final un día cualquiera el Pablo como que también se choreó de esas clases, de mi actitud y del sentido de la vida misma, que un día sacó la hoja de un cuaderno, me escribió un tema que siempre cantábamos en las escuelas dominicales como loros y comenzó a escribirle notas sobre las palabras con un lápiz pasta bic rojo. Después me dibujó en el borde el "palo" de la guitarra con sus cuerdas y con puntitos indicándome dónde poner los dedos. Luego tomó su guitarra, yo tomé la mía, me dijo que lo imitara como hacen los monos y tupá tupá, magia:


Cristo llenó mi corazón :/bis

De gozo, paz felicidad

Jesucristo si llenó mi corazón.


6. Y les prometo a todos ustedes, cabros recontrarekuleados, que Cristo por vez primera llenó mi corazón. Dedo gordo abajo, dedo índice arriba, todos los deditos abajo, todos los deditos hacia arriba... re mayor (mi acorde regalón) la mayor... rin rin rin rin... la canción salió altiro.
7. Fui dichoso. Llegué a mi casa. Se la toqué a mis papás, a mi tío que justo pasó. A todos.... subí pa mi pieza, agarré un cuaderno viejo y metí la hoja de cuaderno que me hizo el Pablo y nunca más volví a verlo a él ni la iglesia de mi abuelita con olor a casa vacía. El librito fome de los ejercicios lo metí debajo del catre, le pedí platita a mis papás y me fui a un quiosco a comprarme cancioneros de cien pesos de Alberto Plaza y Los Tres.
Jesucristo ya había hecho lo suyo. Amén.

18 enero 2008

El Lagarto

Me faltan demasiadas weás que contar en todo caso...

Ayer acompañé a Miguel a hacer unos trámites y, mientras lo esperaba sentado en la casa de cambio, a mi derecha estaba sentada una negrita flaquita que esperaba a otra negrita flaquita que compraba dólares. Tremendas minas; pa qué shusha mentir: no puedo ser indiferente a esa exoticidad porque las cabras la traían ahí a flor de piel, y yo miraba y miraba por una falta de cultura antropológica... qué se yo, pero este loquito tampoco pudo ser indiferente porque en verdad uno se fija en las mismas cosas, y hablo de cosas de amiguis niños-hombres. Mejor no me voy en voladas. El asunto es que desde ese instante hacia adelante la vida se me comenzó a poner sicodélica. Con el Miguel caminamos por el centro ardiente de las seis y media de la tarde y nos fuimos a tomar un yogur de pajarito con tutti fruti a un local entero lindo a la salida del Gran Palace donde nos atendió una mujer flaca que los dos encontramos tan linda. No era linda. No era fea. Tampoco las dos cosas. Pero los dos estábamos enamorados de sus deditos flacos, su cara flaca y hasta su voz flaca de cuentista infantil. Estábamos felices con el yogur de pajarito. Salimos, entonces, y en esa misma esquina estaba un café Haití. Esos cafés donde atienden minas vestidas con unos trajes ajustados que parecen envases de paté de ternera, y usan las falditas tan cortas que pareciera que las piernas le empezaran en la nuca. Nos tentamos por un café tóxico. Entramos, pedimos dos wevadas rancias y nos atendió otra flaca pero a diferencia de la cantante de lullaby esta otra estaba asquerosamente producida. Era como una actriz porno, en persona. Perfecta: flaquita, teñida rubia con visos rascas, con tremendas piernas y tremendo poto y unas tetitas redonditas; o sea, como supuestamente debiera ser la fantasía de cualquiera de nosotros: una actriz de la pornografía internacional. Se dio vuelta, nos pidió los vales y la odiamos. No lo puedo explicar. La cosa es que con el café negro la hicimos corta y partimos a la facultad del Miguel comentando el contraste. Una mujer linda linda, inexplicablemente linda versus un exceso de mujer y los dos que quedamos entero tristes. Pero llegamos al pasaje de la facultad de arte y nos encontramos con un piño de unos siete loquitos (y una pura niña) sheleando en una mesa bajo un toldo, a la salida de una shopería y completería. Eran los conocidos y amiguis del Miguel. Estaba el Pancho Núñez medio chamberlain de tanta cerveza tibia, porque se levantó de la mesa y me saludó como si me quisiera mucho (quizá siempre me ha querido el kuleado, y nunca se le había notado) y yo le pregunté por el viaje donde los gringos y a ese país extraño entre Rusia y los árabes que ni recuerdo como se llama y donde había ido por un mes a estudiar dirección orquestal. Dijo que todo cool. Nos despedimos entero felices, y de ahí nos fuimos a meter a la sala Isidora Zegers donde era el último día de un encuentro de música contemporánea. Estábamos con Miguel esperando en el lobby que nos dejaran subir al segundo piso cuando en eso entra un señor longevo de lentes grandes, grande y de pelo y barba encanecidos. Era un profe de la Facultad: Cirilo Vila, me dijo este loco. En eso el señor pasa a nuestro lado y saluda a Miguel y a un cabro que estaba con nosotros haciendo la hora también. El pobre estaba medio nervioso porque tocaban su primera obra, un trío de dos violines y un cello. En eso el Miguel hace un comentario sobre las fotos que estaban vendiendo a la salida, y los paparazzis. Entonces el señor Vila se lanzó a contarnos que en italiano el singular de la palabra era paparazzo, que vendría siendo como una mosca o algo así. Yo metí la cuchara y le dije que chilenizando podría traducirse como mosquear. O sea, que paparazzear sería como mosquear, y paparazzi siempre se nombraba en plural porque se supone que cuando los fotógrafos te acosan son muchos weones juntos a la vez. Luego nombro a Fellini, una escena célebre de una de sus célebres películas, donde por primera vez se había usado el término. Puta qué viejo más lindo. Letrado pal pico, y con una voz y un ritmo que me obligaron a escucharlo como si estuviera en una de sus clases de análisis musical. Otra vez con el Miguel comentamos sobre ciertos contrastes de la existencia.

Vimos la primera parte del concierto, y en eso aparece el Rodrigo, un brasilero compositor que estaba invitado al encuentro y que se había hecho amigui de Miguel. Nos sentamos los tres en una banca al final de la galería, yo me senté como senador del foro romano en asamblea plena. Salió un saxofonista, un marimbero, una pianista seca, dos violines, un cellista y un coro. Salimos. Nos juntamos con un amigo que apareció de pronto: el excelentísimo, tremendísimo y uniquísimo Claudio Púa. Venía de traje negro, listo pa subirse al escenario, con su fagot (Don Richie) en su espalda. Nos pidió que nos quedáramos a verlo, pero en el programa ellos aparecían al final. De todas formas nos quedamos afuera y lo vimos proyectado sobre el telón que daba a Compañía. Le tomamos un par de fotos, pero qiedaron borrosas.

Nos avisó que habría una tocata de la Pulpo Orchestra. Nos animamos y fuimos porque el socio nos llevó en su batimóvil (el de su novia). Llegamos, pagamos la entrada. Nos sentamos, pedimos un litro de cerveza.

En eso, de pronto, llega el Rodrigo (el niño de Brasil) con unas cabras que lo mosqueaban y la Carolina. Nos cagamos de la risa, y el compare era a toda cueita como ser humano. Así que el Miguel conversó con él, mientras brindaban por casi todo.

Tocó una banda que no recuerdo el nombre donde cantaba un socio medio nerd con su guitarra y sólo acompañado por su baterista. Así como la película del Richie Valens. La diferencia que los únicos que la pasaron bien con la música fueron ellos solos. Pero se acabó, y salió la Pulpo Orchestra. Yo estaba más prejuiciado que la guagua con bulimia debido a las radiaciones de sipo sipismo en el ambiente. Pero justo, mientras las niñas armaban su set up invitaron a la Carolina a tocar un temita al piano. Entonces la Carolina, una niña muy alta, con pinta de pelolais y ojos bonitos se sentó al piano, hizo unos tumbaos con un par de acordes y me hizo tomarle atención. Dijo algo que no recuerdo y comenzó a cantar. Y cantaba y actuaba a la vez, porque tocaba piano la raja, muy dulcesito. Y comenzó a cantar sobre una niña que le da jugo a alguien que pareciera que lo único que le provocaba era incomodidad y rabias, pero luego de un vuelco musical (y porque también ella avisó que justo esa parte revelaba lo que pasaba en verdad con la historia de su canción) me di cuenta que a esa persona que le estorbaba la vida ella la quería mucho y se moría de pena si la dejaban botada. La weá weones. Esa fue la película que me pasé, porque puede haber sido otra wevada que na que ver, en fin. La música no es del que la toca, sino del que la usa, como yo, para pasarse películas pa sacar ideas pa sus guiones.
La weá es la Carolina era como un Charly García con ovarios que solita me obligó a tomarle atención. No pude evitar acercarme a ella a darle una abracito y tomarme una foto antes que empiece a aparecer en la tele.


Las cabras se armaron, comenzaron y luego de la primera canción agarré mi vaso de cerveza, me aperné en el asiento del local (que eran asientos de peluquero oshentero dados de baja) y disfruté de la wevada como un simio. Estaba en éxtasis, enamorado de la bajista y delirando con muchos pensamientos muy lindos y demasiadas preguntas que me hice a mi mismo. La banda esa comenzó a transmitir en frecuencia de onda corta y de a poquito, sin darnos cuenta, cashé que estaba todo el local medio asopado con la weaita de las canciones, las niñas bonitas, la cantante obsenamente carismática realizando canciones con performance y filtrando tallas por el subterráneo que me dejaron pal pico como cuando agarró su botella con agua, se puso a hacer gárgaras y comenzó a hablar como un centraedi: “te destruiré, microniano”, o algo así. El pulpo araña, el títere de langosta y un yo-yo chino de tolueno fosforescente fueron como un par de chispazos que me llegan al cerebro ahora mismo afanado en intentar describir todo eso de la mejor manera que pudiera aunque me desespero y borraría todo esto y lo comenzaría de nuevo.

Puta que era linda la Ariana (me llamo Ariana, escribió en el autógrafo que le pedí).

Por último, su show tuvo un bonus extra que titubearon en tocar porque no estaba muy ensayado pero que tuvieron que tocar igual porque todos seguíamos weveando con que querer más.

Entre medio fui al baño y me puse a hablar con Dios. Le dije que tener veinticinco es lo mejor que me ha pasado en la vida, porque soy capaz de hacer cosas que nunca antes pude, como acercarme a todas esas niñas y contarles cómo me habían echo sentir, felicitarlas por el talento, pedirles un abrazo y un autógrafo.

Yo estaba efervescente. Me sentía el weón más prendido del universo conocido, capaz hasta de engrupirse a la princesa Rania de Jordania. Pero no. Fue mucho mejor quedarse carreteando con la Pulpo Orchestra carreteando, incluso, cuando tiraron el tema de Rare Heart Get Ready, en la versión de 26 minutos me animé a sacar a la María Pez (voz y burbuja de la Pulpo Orchestra, como me escribió en el autógrafo) y fue la raja. Sobre todo cuando me tomó así como cuando en Vietnam el Forrest Gump cargaba a los milicos heridos y comenzó a darme vueltas a lo luchador de la doblevé efe en plan de freedance que estábamos practicando.


bailando....


bailando....




bailando...


Luego la niña Millaray bailó conmigo el tema Easy del grupo Commodores, pero parece que era la versión del Mike Pathon, no sé… estaba ya muy curado en ese momento. Pero también en plan de freedance comenzamos a bailar un balz con be larga y zeta en plan disney cargao pal jai escul miusical, porque nos salió entero raro. Ella es la guitarrista. Entonces en plan de obviedad, en la parte del solo de guitarra le dije que tocara su guitarra aérea, y nos fuimos en la volada del tolueno y los solventes. Onda caleta Chuck Norris. Y al parecer todo no le supo rancio porque como me escribió en su autógrafo, me dijo que disfrutó del baile como me agradecía por haber disfrutado de su música. Yo no me di cuenta hasta que me recordaron que me econtraba como frente a la materialización de un deseo muy denso que siempre he albergado en la nata de mi corazón. Entonces cuando fui al baño otra vez le dije a Dios que gracias, y gracias por pegarme los paipazos correspondientes para haberme dado cuenta.

Puta qué wevada más linda. Fui entero feliz. Ahora me puedo morir tranquilo.

Pico.




PD: fue veldá

15 enero 2008

Este es Guillermo

Haciendo clases...
Pulentito. Un saludo a tremendo a mi washo por el ciberespacio.

10 enero 2008

Condensado

"Como jovenes sabemos q tenemos una responsabilidad: gozar. Y la creacion (ARTE) esta a la mano de todos para este fin. Asi, con nuestras creaciones enfrentamos al mundo desertico, hostil y obsceno. Lo poblamos de nuevas alegrias en potencia. Se ve? a eso, los pensadores llaman resistir. Se resiste a todo tipo de tonteria humana: a la de gran escala (gobiernos, corporaciones, empresas multinaciones, Estados, partidos politicos, los medios de comunicacion,etc) y a pequeña escala ( las vulgaridades de nuestro vecino, etc) Y haciendo algo artistico, o al menos teniendo una ACTITUD-artista en la vida, se puede sentir q se recorre un camino en subida hacia la alegria q es inmanente a todo crear, y a la vez resistir. Se vive “como poeta o como asesino” (Paul Virilio) y sabemos q cuando podemos elegir, lo hacemos en nombre y delante de aquellos hombres q no pueden elegir, esclavizados o amedrentados en el tumulto y la violencia encubierta o declarada de este mundo de hoy. Y cuando logramos la alegria, hemos llegado a la perfeccion. Y cuando esa alegria queda sostenida en una creacion, puede circular y devenir junto a otros cuerpos, afectandolos, sanandolos, ayudandolos a gozar mas. No podemos hacer mucho mas q eso. Y la complejidad felizmente lo inunda todo y se repliega sin cesar en la maravilla de nuestras renovadas preguntas. Los jovenes de hoy no queremos mas respuestas! queremos buenas preguntas!"

publicado por Gonzalo Aloras en su blog.

lo que me costaba tanto poder encontrar y contarlo... es mi ideal el poder lograr, algún día, sostener en una creación alegría para que también pueda circular dentro de esta red tremenda de cosas que navegan a raudales por estas corrientes invisibles y ayude a otros a "resistir".

08 enero 2008

Actrices Porno

Gianna Michaels y el pene afeminado

by Architoqui


Los gringos son aficionados en maquillar las pelìculas porno, hacerlas cotidianas y crear la ilusión del alcance democrático, lo que acelera las fantasías de quien las observa. Un vaso de cerveza, una mesa con quitasol cruzando la mesa (las cosas nos expresan su sexualidad penetración evridei) en un local que podría ser cualquiera (la gracia es que sea como cualquiera), en donde se junta una pareja de ocasión (como las que soñamos los pajeros evriminit).
Gianna, cuyas medidas corporales alcanzan a las 9 cuartas en su nivel pectoral, 3 ¾ en su delgada cintura (que debe fortalecer diariamente con el fin de sostener el amplio capitel de su cuerpo) y 8 ½ cuartas en lo que es el complejo poto-vientre-muslos, con sus ojos separados, su boca grande (“buen molde” diría el Negro Bravo), y su nariz levemente larga y ratonil, ríe semi nerviosa (porque la actuación no es su fuerte), mirando su futura presa con ojos asesinos de calentura.

La conversación es un adorno, un catalizador lacónico de toda la energía desplegada a nivel no verbal, un tubo de escape: las miradas, las inmensas curvas voluptuosas de Gianna; me imagino (desde el lugar de Gianna) la figura de la poronga erectada palpitando como un ser vivo a través del pantalón, la boca, el deseo, el cambio de piernas y sobretodo, la certeza del show, la certidumbre de que en esa conversación nada se juega y que es, más que nada, un aperitivo, un cauceo para la imaginación.

La hora ha llegado y parten abrazados hacia un cuarto que está a la vuelta. Entrecruzados sus manos no se aguantan y tocan lo que tienen que tocar. Pero Gianna es distinta. Apenas cruza la puerta se lanza en emboscada como una leona en busca de la poronga-bamby. Gianna no necesita cariño. Mientras sus manos desabrochan el pantalón, como un rotwailer, busca con su boca, encuentra, se traga aquella asustada quena de carne y la chupa a mil por hora, hambrienta (como aquellos desesperados que luchan por la comida lanzada desde los camiones), excesiva, siempre gulosa. Impotente, el hombre que ve tal huracán, toma con sus manos la cabeza de Gianna y la aleja quirúrgicamente de su cuerpo. Tamaña intensidad sólo provocará la extinción del galán: el champañazo del caballero, el “corten” del director, y los ejercicios para que la herramienta extenuada vuelva a la vida.

Gianna, mira a los camarógrafos como pensando que si uno es poco, de a muchos la filmación llegará a su éxito. Los mira con una sonrisa amplia, que en conjunto con su nariz doblegada ante la inflexión facial de la risa, le da un matiz jack nicholsonizado, de perversión. Acto seguido, el galán se recupera de la primera embestida y Gianna toma nuevamente el control. Coloca su cola delante del susodicho y presiona. Gianna se mueve como una licuadora, cierra los ojos y se ríe perversamente mientras sus “naturals boobs” se tambalean en caótico sentido. El hombre está, sin duda, dominado ante la sobrenatural calentura de Gianna, ante su voluptuoso cuerpo, y ante esa mirada perversa, esa risa maquiavélica que trastoca los valores de género: el hombre violado, asustado, superado y afeminado; la mujer vejadora, soberbia, dominante y violadora. Así es Gianna.



Eve Lawrence tiene cara de wena pa la risa

by Nicochino


Eve Lawrence nació en el ochenta y cinco y de repente se aburrió de hacer cosas comunes en la vida y empezó a tomarse fotitos empelota a la edad hermosa de dieciocho años como cualquiera de estas pokemonas que se andan paseando por ahí. De la foto sin ropa al porno había un espacio estrecho, así que sin darse cuenta estaba en una pieza con un socito medio flaite, depilado entero y con la verga erecta esperándola para realizar una exhibición sexual frente a una cámara y plasmarla en la eternidad. Ella estaba como cualquier actriz porno en un comienzo, pero de repente se relajó, se acercó a su colega y realizaron todo el esquema que tan estructurado ha llegado a ser el día de hoy, mientras lees, y en algún lugar del mundo se debe estar rodando una película de éstas.
Desde una ligera representación actoril de la enfermera que atiende a su paciente, pasando por posiciones variadas etcétera etcétera para concluir con la típica eyaculación volcánica del actor quien pareciera estar perdiendo la vida en el acto.Así fue todo.
Luego de la primera vez vino una segunda, una tercera, contratos... son como ochenta películas hasta la fecha en la que se incluye variados tipos de pornografía dentro de un negocio basto como el océano.
Yo me enamoré de Eve Lawrence a primera vista. La encontré por casualidad en un buceo pornográfico por la web. Hice un click en alguna parte y comenzó a cargar de a poquito la foto de una pecosa con una cara así como que me parecía conocida e identificable que me llenó el alma de sentimientos encontrados. Como sabiamente diría mi compare Architoqui era parte de la magia pornográfica de hacer la weá cotidiana. En este caso, para un weón como yo que reniega de la actriz porno platinada, me fabricaron una así como que me pareciera identificable con una imagen usual como esas que a veces veo a la salida del liceo cuatro en Recoleta fumando con sus compañeros en el paradero de la góndola.
A la Eve LAwrence la encontré con otro nombre, con otro peinado, y con otro color de pelo del que, quizá, pudiera tener hoy en día. Parece que ella es en verdad sólo una gringa colorina pecosa con cara de mala. Pero ni sé... a uno sólo le llega el producto de una realización previa fríamente calculada.
La Melissa Ann Wilson me llamó la atención y me puse a investigarla, me bajé unas películas de ella y he visto decenas de pics. Algo tiene la muy desgraciada. Es muy degenerada y está algo gordita. Ella es como la excepción a la actriz porno gringa típica. Ella es la antítesis: tiene cara de loca y se le hacen rollos en la watita. Cada vez que la veo puedo jurar que cuando chica era de esas minas Juanas que se juntaban con puros hombres, jugaba a la pelota, a las bolitas y de cuando en vez se agarraba a combos para defender a sus hermanos chicos. No cacho. Pero sus encantos son parte del hechizo porno que ejercen los creativos del negocio sobre mi ser (aunque qué más se puede imaginar o crear al respecto).
Lo friki de todo este asunto es que tener una actriz porno favorita y amarla es como tener un caballo favorito al que le apuestas en el hipódromo. Ambos sólo sirven para hacer una cosa y dentro de esa cosa existe una mar de opciones todas parecidas y demasiado indistinguibles una de la otra.

En fin.

Hay pa todos los gustos en todo caso.

03 enero 2008

Gonzalo Aloras y Fito Paez en El Perseguidor, Chile

La reweá... refrescando la memoria.

02 enero 2008

Ah?

Tenía acumulada cualquier gana de escribir. De hace rato. Andaba por ahí, por cualquier parte, y pensaba... y pensaba. Pero el asunto es que desde que me empecé a tomar las pastillas de chiquitolina que me regaló la mamá de Miguel que ya no tengo conflictos con la realidad, entonces, en esa situación, no tengo pa qué shusha andar escribiendo columnitas odiosas contra el mundo y la realidá en general porque no siento frustraciones ni penas para andar gûitreando en un par de bytes en el nicochino punto blogspó. La weá weón po. Paulo Cohelo se queda sin trabajo, las guatonas góticas con cicatrices en los antebrazos se tiran al cráter del volcán Llaima haciendo una fila entera triste, las cámaras digitales terminarían como tejos pa jugar rayuela, el internet se quedaría sin ceros y unos, y la poesía al fín serviría pa puro engrupir minas. Al final ese era mi ideal po. Pulento. Un día cualquiera me subo a la micro, me siento, le doy el volumen al pendrive, suena algo, hace más calor que la vieja kuleada y empieza a avanzar el water kuleado ese por las calles ardientes del centro antiguo, Santo Domingo en llamas, los gringos en una van mirándome cuando nos detenemos al lado, les hago hola con la mano, me responden, la micro parte, giro el cuello para el lado y veo a una minita feita pero que me gusta caleta, y es flaquita y no tiene ni poto (como yo) y anda con un pantalon blanco, y se le trasluce el calzoncito con dibujitos así como con círculos oscuros, y por arriba se le asoma un cachito, una liga celeste. La weá linda, y en las orejas escucho y ¿cómo esta el Juez? que juzga esta melodía... quien canta es la viiiIIIIiiiida !! nararará nara narará... y luego mirar para afuera y tengo la sensación fatal que me falta una weá. SHusha!!!, reviso: las llaves, la tarjeta bip, la billetera... los pantalones (y me miro las piernas po, pa ver si ando con los pantalones puestos)... shusha, no. Pero igual, una weá me falta. A ver... abro la mochila, saco la croquera y voy a la sección recordatorios: bajarle los disco de high school musical a la hija de Juanito, llamar a la Katty, comprarme un zunga... pero no. No es nada de eso. Puta. Me baja un poco de temor. Algo olvidé. Dejé el piloto del califont. No. El gas dado. No. Puta... dejé unos videos porno en el escritorio del computador. Tampoco. No. Nada de eso. Shusha.
De pronto la góndola pasa rajada sobre un lomo de toro un poquito antes de meterse a la panamericana pa tomar la oreja en Vespucio y me pego flor de salto, el asiento kuleado duro me deja la raja con hormigueos intermitentes y ahí la flaca fea de labios rojitos aprovecha de subirse un poquito el pantalón y esconderse el calzón con el dedito gordo porque me cachó sicopateándola. Miro a unos pokemones kuleados medios huequereques que puro se ríen (del manso salto, quizá) mientras se arreglan sus mechones kuleados lisos y se chupan los piercings de sus lenguas. Yo me enderezo y me acuerdo que yo, hasta ese mismo instante, no estaba siendo yo, sino que, por algún motivo inexplicable (farmacológico, quizá) no soy el Nicochino que quiere morirse por demasiado no sentido sino que iba siendo cualquier persona no más. Si de hecho, hasta mi megalomanía y ego característicos iban completamente suprimidos hasta que volví a recordarlos cerca de la entrada de Quilicura y en una micro miserable rodeado de personas miserables e intrascendentes que no son capaces apenas de recordar que dentro de sus pechos su corazones van bombeando sangre. Pico. Otra vez pico. El Nicochino tomó la góndola bajo el puente, se sentó en mis piernas y me fue puro soplando ideas abominables en la oreja otra vez. Y el muy cabrón me decía, llega a la casa a escribirlo en el blog. Puro burlándose de toda la gente el muy shushesumadre... encontrando todo feo, hediondo, etc. Pero eso dura un rato corto porque ya me tengo que bajar. Y me bajo, y listo. De nuevo a ser cualquiera.

01 enero 2008

2008

30 horas antes del año nuevo se me ocurrió la idea de querer hacer el amor con alguna cabra como meta antes que el 2007 lo terminara olvidando para siempre. Me enfoqué, entonces, en tomar las medidas más simples y recurrir a mis contactos femeninos del emese-ene con los que tengo la confianza necesaria para abordar el tema de la forma más directa posible.
Un día y medio antes del treintayuno veo conectada a la Adelaida así como tarde y le hago un click sobre el monito verde, se me abre la ventanita rosada con el eslogan "the best years" y le escribo un "oli" tímido de pokemón wena onda. Espero y espero ansioso que la barrita me empiece a parpadear avisando que ya me respondió pero ella, como siempre, suele tomarse su tiempo. Yo estaba medio desesperado. Nico kuleado, todo angurri, pensaba yo entremedio. Por mientras abrí el winamp, puse los 40 grandes éxitos del Nino Bravo hasta que la loca Adelaida me responde con un hola pulento con un signo de exclamación al final, así como si le alegrara shatear conmigo. Entonces después del protocolo del cómo estay y qué hai hecho voy y le tiro el palo: Adelaida, juntémonos mañana y hacemos el amor?. Otra vez se tomó su tiempo para responder. La weá es que al rato me escribe algo así como una talla (la típica, invita a un helao primero etc etc), y yo que escribo jajaja y ella que me pregunta que qué weá me dio, y luego empieza a escribir dándome a entender, al final, que la posibilidad de hacer el amor le parece probable, pero que preferiría el protocolo estándar del amor, la pareja y algo así, pero que en estas circunstancias no le agradaba y que mejor que no. La cosa es que igual quedé contento.
Pasó otro par de horas. Parece que me quedaban como 18 para el año 2008. Me meto al messenger y ahora la Socorro me habla apenas me conecto. Wena Nico, me escribe con letritas azules, cómo estamos para un tupá tupá?. Ohhh, quedé loquito con estas coincidencias en la existencia. Para qué mentir. Entonces le digo, oie, me pillaste justo. Socorro, hagamos el amor antes que sea 2008?. Ella me respondió que sí pero que, obviamente, tendría que irme a Neptuno (que es de donde ella vive) y que queda a 8 años luz de Urano (que es donde vivo yo). Tendría que tomar una góndola espacial, y pasar el año nuevo allá, porque no alcanzaría a regresar a Urano pa pasar la fiesta con mi familia nicagando. Ella me dijo con libre honestidad que pucha, que le había calentado la idea, pero que en realidad para llevar a acabo eso de hacer el amor tendría que vivir solita para recibirme en su hogar y hacerlo bien y tranquilos. Entendí todo muy bien y con mucha pena. Me volvió a ir mal, pero quedé entero feliz igual. Otra vez.
Por último la Fermina. Había pensado en ella, aunque lo más probable era que para las vísperas ya tuviera todo su panorama de año nuevo planeado porque ella es una persona muy inquieta. Creo que faltaban 9 horas y ella se conecta de pronto. De nuevo las coincidencias cósmicas. Lo primero que hago es saludarla al acto y decirle, Oie, Fermina, juntémonos y hacemos el amor antes del 2008?. Ella sólo me respondió que le había avisado muy tarde. Necesitaba tiempo para prepararse, consumir fármacos y ponerse más bonita. Después se negó un poco, dándome a entender que era una persona poco deseable. Para consolarla le dije, con honestidad, que por eso no había ningún problema, porque yo no soy nada de lindo. Entonces lo tomó por el lado amable, nos reímos un rato echando tallas y luego concluyó con que
el asunto era muy estrepitoso . Me fue mal, al final, porque ya no me quedaba ninguna chance de hacer el amor antes del 2008 aunque a pesar de todo igual quedé entero contento.
Para mi nada de esto fue nunca posible, pero la existencia, in the end, es más rara que cualquier cosa que la propia imaginación (y la ajena) sea capaz de concebir.



PD: los nombres de las cabras están cambiados pa protejer su identidad y todo esto, obviamente, es entero mentira.