¿Y yo qué hago aquí?

La weá weón.

25 agosto 2007

roC

"Lo interesante de cualquier artista, más allá del virtuosismo, la fama, los premios, las ventas, la popularidad, es la novedad que aporta en lo que hace. La mayor dificultad del arte nuevo es que cuando aporta una novedad es difícil de detectar. El problema es que sólo se publica, se edita, se promociona lo que ya tiene alguna referencia concreta anterior y lo que puede ser homologado a algo que ya tuvo éxito. Hay una generación de músicos de rock distinta, que escriben, producen, actúan. ¿Qué es un músico de rock? Alguien que puede cambiar. Y yo me siento parte de ese cambio. Me interesa la música, el sexo, el rock and roll, las drogas, pero también la filosofía, el medio ambiente, el cine, la política, la literatura. El nuevo rockero tiene que buscar por ahí, como Chico Buarque o Frank Zappa: eso es rock. Utilizar una plataforma para expresarse (la música, los libros, el cine), pero interesarnos por un todo, por la vida".

GONZALO ALORAS


21 agosto 2007

volada...

Hoy estaba en la pega con la radio Corazón alentándome cuando mientras oía el "chapotero experimental" una niña de decinueve narraba una historia media inverosímil en la cual contaba que para la despedida de soltera de su prima le habían contratado, como modo de darle un regalo sorpresa, a un weón equis que iría primero a bailarle para luego llevársela a lo oscuro y después chifleársela. El "Rumpy", como buen locutor, materializó la intriga de la población preguntando cuánto había significado en dinero contratar todo ese servicio. La niña -weona- le contó de inmediato que pagaron primero la suma de $250.000 que incluía el baile a raja pelada toda la noche -si es que las niñas querían- y segundo cancelaron $200.000 más por concepto de coito a la futura novia. La suma total, entonces, llegaba a los $450.000. Fue en ese momento que, mientras golpeaba un próctor medio enajenado, me debilité espiritualmente. Y me debilité porque muy a pesar mío no puedo ser indiferente a mi realidad y hasta hace poco me resonaba en algunas esquinas olvidadas de mi cerebro la polémica que se ha generado por el asunto de los "sueldos éticos" y el salario mínimo que existe en mi país. Pero luego olvidé eso. En realidad me debilité porque envidié a ese malnacido conshadesumadre con todas las fuerzas oscuras que componen mi ser: "mira el kuleado" -pensé- "hacerse de 450 dactarios de la república por mostrar el cuerpo, prestarlo y luego penetrar a la futura esposa de otra persona". Y después cashé que mientras yo me sumergía y buceaba en los caldos metafísicos que generaban mis propios odios, el Rumpy, por su lado, no paraba de putear en forma oficial por los desequilibrios o no congruencias que conforman esta, nuestra realidad. Ahí volví a calmarme. Y me calmó el darme cuenta, otra vez, que a la larga con el Rumpy, Juanito -que me acompañaba en el trabajo- y cientos de radio escuchas más estábamos sintiendo eso porque estábamos siendo, a la larga, simplemente, la misma cosa. O para decirlo de una forma más aweonada, estábamos todos sintonizados con la misma frecuencia que nos hacía vibrar con exactamente la misma intensidad en un momento determinado que, en este caso, fue el oír algo específico, o sea: esta historia de mierda.
Así funcionan estas cosas. Y es re simple, pero nuestra tendencia tremenda a replegarnos sobre nosotros mismos nos hace tan adictos a nuestras propias ideas sobre las cosas que al final esa relación viciosa genera una vanidad que envuelve nuestro ego con una maraña de prejuicios que nos obliga a renegar de la existencia de estas hebras energéticas que circulan por el cosmos al peo no más, y con la cuales varios de nosotros nos enganchamos en momentos equis y nos hacen transmitir en la misma onda corta por un rato.
Como especie humana nos duele la no exclusividad y la intrascendencia pues lo antes mencionado se interpreta en nuestros sistemas nerviosos de esa manera, entonces siempre nos vemos movidos a trabajar por algo o alguien (o "alguienes") para reafirmar constantemente nuestro "ser yo" en el aquí y el ahora.
Entonces... pasó eso no más... marcamos 4 y nos servimos a conectar. Nos sentimos de la forma que cada uno de nosotros pudo interpretar y listo: pasó. Luego, el mundo continuó girando, a mi me tocó meterme a la ducha, tomar micro pa Quilicura escuchando el "Estación Esperanza" de Manu Chao (disco que llegó al pendrive por casualidad) y meditando al son de cada una de las canciones que son todas como la misma, pero cada una con su wevada diferente como pa que la compañía disquera no jodiera. Y ahí, mientras escuchaba una suerte de warescholl entre francés e inglés de nuevo me sicosié con eso de las cosas que cruzan por el cosmos y que son parte de mi vida, pero que también, a la larga, son parte de la vida de todos. Entonces, que unos se sicoseen más con las supuestas complejidades de su propio ser y otros menos simplemente porque viven la vida "así no más" (sin pensar mucho) no es más que la respuesta sencilla a una serie de tormentosos estados de movimiento energético interno provocados por esas conexiones con hebras que circulan en forma azarosa por el todo y que, paradójicamente, provienen de la nada.
Pero la weá, al final, es lo mismo, y a todos nos pasa lo mismo y sentimos lo mismo. Pico. Porque todo está hecho de Quarks.


17 agosto 2007

Machismo (parte I)

Cierta vez narré que Dios hizo a Adán (XY), pero le salió fallado, así que para remediar la pifia hizo a Eva (XX) con las mejoras pertinentes de modo que el error se equilibrara con algo de perfección extra. La equis es como esa parte que no salió fallada en el hombre y que Dios simplemente duplicó en la mujer.

X=bueno
Y=malo

Entonces:
Hombre= XY => bueno + malo = aweonado
Mujer = XX => bueno + bueno = muy bueno

Y weno (ja)... pasó la weá de la manzana, nos echaron cagando del paraíso y quedamos ahí: el hombre, weón como siempre, mirando las cosas que lo rodeaba, y la mujer detestando todo ese aweonamiento intrínseco de nosotros que ellas no podían explicarse en forma alguna.
Así, entonces, comenzó la historia de la humanidad.
El hombre continuó siendo igual de estúpido fuera del paraíso, asombrándose con casi todo, señalando las cosas con nombres que él mismo inventaba, usando los dedos para contar las incontables estrellas que había (y hay) en el firmamento y trabajando para ganar su sustendo con el sudor de supropia frente (como Dios lo dispuso cuando lo expulsó del paraíso). La mujer, en cambio, estaba preocupada de demasiadas cosas a la vez tanto ya que su complejidad la dotaba de esa capacidad: desde ahora concebía más humanos (y con dolor, como Dios lo determinó al expulsarla del paraíso) y de mantener un montón de cosas en orden para poder hacer la rutina diaria de vida posible.
Así, entonces, nos multiplicamos y ya éramos varios en este mundo. El hombre salía a perseguir conejos sin otro fin más en su cabeza hueca, pero ahora, en su camino, se encontraba con otro hombre muy parecido a él: estúpido y monofocalizado, también tras la búsqueda de un conejo. Aparecía la cagada de conejo y ambos salían tras él. ¿Qué pasó entonces? ambos se dieron cuenta que iban tras lo mismo, se pusieron de acuerdo para atraparlo juntos y descrubrieron que eso los ligaba de una manera espiritual que en cierta forma los hacía cómplices en esto que significa el hecho siemple de existir. Así empezaron a salir juntos todos los días y un día cualquiera se dijeron: "comparito, hagamos un imperio", entonces tomaron leche de las tetitas de una loba y fundaron Roma, conquistaron casi todo lo que era conocido como el mundo y desde ahí hasta ahora que el hombre en conjunto se lleva tan bien. Mientras, las niñas continuaron haciendo las millones de cosas que el hombre era incapaz de hacer por su capacida básica, y quedaron relegadas al tedio histórico de permanecer en el mismo lugar lugar haciendo siempre lo mismo. Eso las dejaba mucho tiempo a solas, con sus pensamientos y con Satanás, que siempre ha sido muy amigui de todas ellas, y generaron un ego cuasi tiránico que las terminó convirtiendo en seres autosuficientes e indiferentes a todo.
Resumo 4000 años de historia para llegar al día de hoy en que la mujer de pronto siente las ganas de querer ser como esos weones básicos y trogloditas que son felices porque sí, y van tras la búsqueda de amigos hombres (XY), porque entre ellas nunca se han soportado ni han sido capaces de generar vínculos espirituales, para mendigarnos aunque sea la ficción de ser idiotas como nosotros. Y claro, como somos imbéciles las aceptamos, o peor, simplemente ni nos dimos cuenta cuando entre medio de nuestra junta tras la búsqueda del conejo había una Juana riéndose de nosotros piolita pero sintiéndose a salvo del resto de muchas Evas que aun se la pasan jugando con su pelo, mirándose las tetitas o contemplándose reflejadas en los vidrios del vagón de metro.

continuará...

12 agosto 2007

La Amalia

Anoche fui a conocer a Amalia y de pronto me la encuentro afuera del negocio mirando para adentro media urgida con la expectación de lo que se pudiera encontrar ahí adentro. Yo llegué dos segundos después y sin haberla visto nunca supe que era ella, así que me acerqué, la saludé y pasé a comprarme un collac con chicle adentro y de pasada le compré unos chocolates que le había prometido antes por msn.
Después de acompañarla a su casa nos fuimos a la plaza de la esquina a conversar de lo que fuera. Así, entonces, comenzó una conversación que me llevó en dos tiempos de vuelta a 1998 cuando yo iba en tercero medio y empezaba a mutar en este ser horrendo que soy hoy. Entonces comencé a poner a oreja en lo que esa niña baja de pelo corto y lentes me hablaba con una seguridad que me abrumaba un poco porque desde hacía mucho que yo ya no me atrevía a hablar de las cosas que tenía pensado hacer en mi vida ya que también, desde hace mucho, (nunca, quizá) que no me empeño en hacer nada. Entonces, poco a poco, me empecé como a enternecer, por así decirlo, de lo poco que ella alcanzó a contarme sobre su quehacer diario, la vida y algunos detalles de su historia personal. Entre otras cosas salieron temas recurrentes como el sentido, el suicidio y el amor. De pronto, entre las cosas que me contaba, apareció un tal Alex que es un ser medio desagradable y que pasa junto a ella casi todo el rato (viven juntos) incluso hasta duermen juntos -él en la orilla- y yo le pregunté si también estaba metido ahí cuando ella se cambiaba la ropa, pero Amalia me explicó que Alex debe darse la vuelta cuando ella se pone las medias y el jumper. Eso es tan friki, porque Alex fue un invento de su imaginación que incluso una vez murió y ella, algo arrepentida, resucitó otra vez para no quedarse sola.
Así, entonces, la sensación de ternura que sentí en cierto momento mutó como a una cierta alegría de puro verme sentado en el escaño de una plaza intrascendente conversando con una niña anormal que efervescía ideas.
Amalia hablaba y hablaba y entre medio soltó un montón de información de muy variada especie que me hizo suponer altiro que estaba frente a una niña muy clever y, como suele pasar con las niñas así, por lo general, el poseer tales cualidades intelectuales las priva de las dichas fáciles del aweonamiento generalizado y las encarrila en las vías del pensamiento que casi siempre suelen ser como las mismas líneas del tren quilicuranas: medias solitarias. Pero eso ni interesa. O sea, eso es lo que pude sentir en mi corazón mientras ella me contaba cosas que a mi me parecieron medias horripilantes porque ese orgullito y pequeña vanidad que tienes en el corazón por puro tener diez y seis años es inevitable. O sea: dentro de todo lo brutal que signifique su rutina diaria, lo poco taquilla que pueda ser su vida o esas pequeñas cosas de apariencia insignificante que ha aprendido a disfrutar y le entregan cierto placer difícil de comprender, aun así, dentro de todo eso yo capté cierto júbilo de rareza excepcional que brotaba desde el interior de su ser al narrarme lo que era, hoy por hoy, su existencia y la relación que tiene con la realidad misma. A pesar de todo estaba bien... aunque, como lo conversamos, las cosas siempre "podrían" ser mucho mejores.
¿Viste? -le dije- no estamos tan cagados después de todo.
Yo la miraba, porque se expresaba con ademanes de niña grande y sufría de esa sobriedad demasiado lúcida que te genera un excepticismo sólido hacia las cosas del mundo y que te convierte en un ser "inengrupible". Al parecer nunca se la cuentearon con el viejo pascuero de la plaza de Armas porque ya sabía de antes que sólo se trataba de un jubilado con olor a flaño que se hacía de un aguinaldo navideño artificioso a punta de pituteos y engaños para niños.
Lo otro era que me hacía como gracia mirarla con su abriguito, sus botas, y la forma en que se sentaba. Yo me movía como un pendejo con insuficiencias atencionales, y a ratos (todo el rato, casi) me sentía yo menor que ella. Después calculé que 8 años de diferencia son importantes, porque en un día toda nuesra visión de las cosas puede verse modificada irrevocablemente. Y me imaginaba: cuando yo tenía 8 la Amalia estaba llegando recién al mundo, yo ya había tenido mis primeras experiencias sexuales y ya me preguntaba para qué mierda servía el hecho sencillo de ser.
Esta vez, la sensación alegre que vino después de la ternura comenzó a volverse un poco amarguita porque yo había viajado en mi máquina del tiempo cerebral y aun estaba en el 98' llegando a Maruri después de clases con el 1 que me puso la Tati en la mochila y con el que me dejaba a punto de repetir el tercero. Entonces yo estaba en el trance de escuchar a la Amalia y a la vez oscilaba entre esos recuerdos de mierda. Y la amargura me vino de ver a la Amalia como alguna vez me vi a mi mismo en cierto tiempo, con la pura expectación que más rato, mañana, en un mes o un año las cosas al fin se pusieran interesantes. Qué triste. No niego que me fui medio cagado de onda, pensando en qué pode decir al respecto.
Anoche no hacía tanto frío, pero las manos se helaban. Quizá hubiéramos estado ahí pelando la realidad todo el rato pero tuvo que irse a pintar con acuarela y estudiar biología.

07 agosto 2007

Gracias II

Hoy me di un beso con la Paulina. Fueron varios, en realidad. Muchos. Besos dulces, con la lengua helada y sabor a pistacho, crema con galletas, manjar y café. Y no podía imaginar nunca toda la felicidad dichosa que se puede llegar a experimentar sentado en la butaca de un cine esperando una película que no fue ni tan buena. Fue un alivio para todo mi ser tomar sus manos y abrazarnos como si fuera la última vez que fuéramos a vernos porque ella se va a alfabetizar gorilas al Congo y yo me voy con la legión extranjera a cortar maleza a Creta. Pero no, porque me di cuenta que sólo un día de mi vida fue más hermoso que 24 años haciendo millones de wevadas que nunca me convencieron tanto y con las cuales intenté alcanzar un nivel de dicha que nunca pude lograr porque andaba más enamorado de mis propias ideas con las que masturbaba cada una de mis neuronas horrendas para luego arrojar todo ese semen racional sobre mi propia miseria...
Fui tan feliz; me siento feliz... me volaría la cabeza ahora mismo, porque todo lo que sobra en el resto de esta, mi vida, ya no me interesa nada de nada.....

02 agosto 2007

Machismo

El machismo es un invento de las mujeres, pero no de nuestras madres cuando nos crían –como siempre todo el mundo inventa- sino que de todo el resto de las mujeres. Creo que empezó en el paraíso, cuando Dios nos inventó. Primero hizo al hombre, pero luego se dio cuenta que lo hizo mal, así que para no desampararlo creó, entonces, a la mujer. La mujer, entonces, fue una versión mejorada del primer intento de Dios de formar a un ser humano, y sería también el complemento que vendría faltando para paliar la imperfección de fábrica del hombre.
Dios siempre tuvo problemas al crear seres tan lindos y perfectos porque, al igual que Satanás, terminaban creyéndose el cuento, se fundían, se rebelaban y terminaban mutando en seres malignos. La mujer, obviamente, aun está en ese proceso. Pero sinceramente pienso que aun le falta para terminar convirtiéndose en otro demonio que terminará formando las huestes del mal junto al Diablo.
Como decía: estábamos los dos, niño y niña, solos en medio de un paraíso sin saber absolutamente nada. El hombre era estúpido –porque estaba mal fabricado- así que se la pasaba mirando las cosas y poniéndole nombres para dejar de señalarlas con el dedo, se tiraba al suelo a mirar nubes y estrellas y comía de todo lo que Dios le dio salvo las frutas de ese árbol que parecían pelotas chicas y rojas y a las que bautizó como “manzanas” y de las cuales estaba estrictamente prohibido probar. Pero a Adán simplemente le dieron lo mismo porque en el paraíso había cientos de cosas más que aun debía descubrir y también porque era lo que “Dios había dicho que no se debía hacer”. El hombre siempre ha sido así: weón, y hace caso porque sí. Así que se entretenía todo el día siendo un imbécil en ese paraíso donde nunca se cagaba de frío pese a andar empelota.
Eva, mientras tanto, se la pasaba mirando al Adán y encontrándolo irremediablemente weón, así que mejor se iba a mirar reflejada en el agua de un estanque, probaba de las cosas dulces del paraíso, se miraba las tetitas y andaba toda quebrada jugando con su pelo y pensando en cosas que ni Dios sabía. Simplemente era un sistema perfecto y muy independiente rodeado de una membrana plasmática metafísica que la aislaba del impacto de la realidad.
El diablo, mientras tanto, observaba con sus ojos de culebra mientras reptaba por los pastos paradisíacos. Iba a mirar a Adán, pero se cagaba de la risa al verlo ahí, al pobre desgraciado, con esa cara de vivo, acostado de wata sobre una roca, mirando los peces en el río. Recordemos que Belcebú fue un ser perfecto y bonito, como lo era Eva, por lo que él también opinaba lo mismo que ella sobre Adán. Así que cambiaba el rumbo y mejor buscaba a Eva, que estaba en la orilla, sentada sobre la hierba, gloriosa. Y Satán se enrollaba en la rama de un arbolito y se ponía a mirarla. “Puta la weona linda” –pensaba-. Así que sin darle más rodeos al asunto cashó que la cosa no podía ser más clara y partió a meterle conversa a la primera devotchka de la creación.
Ahí pasó todo lo que ya sabemos: conversaron un par de cosas, se rieron y, en definitiva, se llevaron la raja, así que aprovechando la buena onda que el Diablo le dijo que por qué no probaban las manzanas si, a la larga, no tenía ningún sentido que Dios hubiera weveado tanto creando frutas para comer para venir a negarles una sola de todas ellas. Pero Eva era inteligente, así que simplemente dijo que no. Entonces el diablo le dijo que mandara al avispado del Adán, total el escuincle simplemente era weón y baboso, y así, cualquier cosa que llegara a suceder, Dios le echaría la foca a él.
Eva enganchó, y como estaba media aburrida sola junto a su complejidad y perfección en ese paraíso medio fome partió donde Adán movida por la idea de su amigui culebra tan wena onda.
Para qué decirlo: Adán, aunque dudó un poco, hizo caso altiro y partió al árbol, sacó una manzana, le pegó el mordisco y al toque apareció Dios, enojado: "¿Qué weá les dije?" –gritó- y Adán, de pronto, sintió algo adentro (la primera emoción de la historia de la humanidad: miedo) y miró alrededor y vio a la Eva empelotita y sintió otra cosa más (pudor) y así comenzaron a sucederse un montón de cosas adentro de él que no podía describir bien. “Dios, ¿qué me pasa?”, preguntó más confundido que la mierda. “Comiste del árbol de la sabiduría, le respondió Èl, así que, desde ahora, estás condenado a diferenciar lo bueno de lo malo”. La Eva, mientras tanto, miraba todo y no cashaba nada. No entendía por qué el Adán le ponía esas caras, y le miraba las tetas y el poto... mientras el Diablo en la rama del árbol se cagaba de la risa. Entonces así, una vez que Adán y Eva fueron expulsados del paraíso, Satanás iba a exclusivamente a visitar a Adán, que ahora tenía dentro de sí el conocimiento de las cosas feas, y le daba ideas pecaminosas explicándoselas con detalle al oído. Adán no podía hacer nada para dejar de oírlo, así que al final terminaba entregándose haciendo todas esas cosas que caracterizan tanto al genero masculino actual y que nos condena. Eva aun no entendía bien qué pasaba, y Adán, con el conocimiento en su interior, se dedicaba a puro abusar de ella porque sí, incentivado por el diablo que era demasiado creativo en ese sentido.
Desde ese entonces y al ser la primera víctima de todo el conocimiento del bien y el mal que el hombre cambió, tomó el control, comenzó a trabajar y a hacer historia, mientras que de la perfección y complejidad de la mujer nunca más se supo, pues Eva se enteró después de todo eso cuando Adán comenzó a explicárselo a su manera, engrupiendo a la pobresita pa’ puro abusar de su inocencia a lo largo de la línea de tiempo y hasta nuestros días.
Como dije en un párrafo anterior, el único ser que ha sabido de esa perfección en el género femenino ha sido y es Satanás pues ahí, en ellas y su esencia, descubrió el factor que muta lo divino en demoníaco, y hasta estos días aun continúa acercándose a todas, metiéndoles conversa en el metro, la micro y en todos los carretes del planeta, incentivándolas y guiándolas en ese sentido: en la dirección del mal. Y tal como fue con Eva, con todas las mujeres se lleva la raja el muy cabrón: las hace reír y hace que crean que disfrutan mucho, lo pasan la raja y se sientan bien. También continúa dándole ideas malignas al hombre, aprovechando que desde que comió del árbol del conocimiento sabe, desde ese instante y al igual que él, lo hermosas que son todas ellas y todo lo que puedes aprovechar de eso.
Todas las cosas que Satanás hasta hoy conversa con todas las devotchkas tienen como propósito motivarlas para utilizar al hombre a ser máquina para la materialización de todo ese mal, porque a pesar que nosotros nos convertimos en monstruos con sabiduría moral –por así decirlo-, aun continuamos siendo estúpidos, y nos embobamos con cosas que para ellas jamás tendrán sentido alguno. Hasta hoy, desde el interior de su ser, que cada mujer siempre nos observará y nos encontrará irremediablemente estúpidos y básicos. Y siempre he creído que desde su perfección y complejidad, continuarán siendo el vector para ayudar a la distribución y materialización del mal en esta tierra hasta el día en que muten completamente y terminen alistándose en las filas de combate del infierno para reecontrarnos como enemigos esenciales el día del juicio.
De ahí creo que viene el machismo... de puras leseras que han hecho las mujeres que nos han cagado, a la larga, a todos.
JAja.