¿Y yo qué hago aquí?

La weá weón.

28 julio 2007

Recuerdos


Una lista con mis mejores recuerdos chistosos que nadie encontró nunca divertidos:

Thirsty quiltro
Una vez iba en la góndola camino al colegio cuando al pasar por la plaza Chacabuco a la micro le da la luz roja, se detiene y aprovecho para mirar a dos escolares medios pungas tomando agua de uno de esos bebedores típicos de plaza pobre que escupen un chorro de agua todo escuálido. Nada del otro mundo. En eso aparece un perro callejero que quiso ser un pastor alemán grande y bonito, pero que tuvo que conformarse con ser una mezcla fina de varias razas: feo, miserable y callejero, que se acercó al bebedero, dio un salto y se puso a tomar agua parado en dos patas. Puta que escena de mierda más chistosa. No pude reprimir mi risa, porque lo que me hacía gracia era que cuando el perro hizo esto uno de los escolares estaba aun tomando agua y como que no cachaba que a su lado había un perro kuleado pulguiento metiendo su lengua asquerosa en el mismo chorro de agua del que bebía él.

Invisible Joke
Estábamos en el colegio cuando en medio de una sesión de chistes el Guillermo cuenta este en menos de dos segundos: estaba un loquito (entiéndase loquito del siquiátrico) pegado en una silla diciendo: veintiuno, veintiuno, veintiuno... incesante, cuando en eso aparece un enfemero, le pega un paipazo y le dice: ya para, kuleao, y el loquito continúa: veintidós, veintidós, veintidós... y yo me habré cagado de la risa de una manera que llegó a debilitarme y tuve que acostarme en el suelo... la weá es que habremos estado presentes ahí unos seis weones que ni se dieron cuenta que este weón había contado un chiste, y mucho menos que yo me recagaba de la risa por lo mismo.
Hace poco se lo referí a la Paulina, pero le dio absolutamente lo mismo.

Doggy Style
Yo iba en la góndola camino a casa, en Quilicuma, cuando al pasar fuera de un colegio básico que da a la avenida principal me encuentro con una oleada de pendejos saliendo de clase, pero me fijo, de pronto, que al salir todos van evitando algo, dejando así una isla vacía al medio, y cuando la micro pasa por ahí mismo me fijo que en medio de esa isla hay un par de perros pegados, kuleando a todo ritmo. Yo observo la escena, y para los niños y los papás que estaban ahí los perros eran invisibles.
Puta que lo disfruté.

Ñaja's suffer
Yo era muy chico y vivía en Conchalí. Siempre iba a jugar a un pasaje que quedaba cerca porque ahí vivían varios cabros chicos con los que me juntaba. Uno de ellos tenía labio leporino, era gangoso y le decían el ñaja ñaja. Se llamaba Eduardo. Una vez yo iba pasando y me topo con una polvadera de mierda (el pasaje era de tierra), y al fijarme me doy cuenta que el boby (un quiltro del pasaje) tenía agarrado al Eduardo de un pie y lo arrastraba en círculos concéntricos, incansable. Yo me quedé inmóvil, mirando la escena de mierda más triste de mi vida, porque el ñaja ñaja gritaba en alguna lengua inentendible un pedido de socorro que nadie oyó nunca, y recuerdo muy bien los dos hilos de mocos mezclados con tierra que corrían por su labio superior fisurado por una cicatriz, su chalequito de esos que tenían botones al lado del cuello, y dos cosas, una en cada una de sus manos, que se negaba a soltar.
Puta que me costó escribir estas líneas, porque cada vez que lo recuerdo me recago de la risa.

Shit
Fue en un verano hace poco, un día cualquiera, en la parcela, cuando se me acerca la Isabel (mi prima chica) diciéndome que la acompañara porque el Joe (otro primo chico) había hecho caca. Entonces la acompañé, me llevó a la quebrada, al final del terreno, y ahí estaba el Chichicho (el Joe) con los pantalones hasta los tobillos, esperando. ¿Qué pasó?, le pregunté. Hice caca, me respondió él. ¿Y dónde?, le vuelvo a preguntar, y con su dedo regordete me señala un charco de diarrea como a un metro de distancia. Entonces le pregunté si se había limpiado la raja, y me dijeo que no. Límpiatela entonces po, le dije. Es que no tenemos confór, me dijo la Isabel. Bueno, dije yo, pero con una hoja (la parecela está llena de árboles) pero lo dije con cierto afán de joderlos para cagarme de la risa yo, pero entonces la Isabel, como si fuera lo más común del mundo, saca unas hojas de un eucalipto, se acerca al Chichicho y empieza a la limpiarle la raja... Todo era tan normal. Es la mejor escena que hubiera visto en mi vida. Obviamente nadie se rió.

Who's first?
Otra vez perros kuleando. También fue en Quilicura. Mucho antes que nos fuéramos a vivir allá fuimos al cumpleaños de la Pamela. Al otro día, muy temprano, estaba toda la piñata (mi familia y amigos) esperando la góndola, cuando en eso, en el bandejón central, hay dos perros oliéndose el hoyito. Entonces, después de un rato, uno se monta arriba del otro y empiezan a cruzarce. Todo normal, pero el espectáculo comenzó cuando terminaron, y el perro que hizo de tuerca se monta encima del otro y empiezan a darse otra vez, pero al revés. Y así estuvieron los perros turnándose hasta que nos fuimos. La diferencia, eso sí, es que esa vez mi hermano también estaba cagado de la risa, pero todos los chicos miraban la weá como si nada, con sus caras de acañados un domingo tipo siete y media de la mañana.
Lindo, sin duda.

Subanëstrujenëmpujenbäjen
El mismo Guillermo del chiste anterior cuando vivió también en Conchalí (mágico lugar) me contó la increíble historia del perro nazi. Era en una casa cerca, donde había un quiltro encerrado que tenía la mala costumbre de ladrarle a todo. Los cabros iban, tiraban una piedra pa hacer sonar unas latas y el muy cabrón salía a ladrar. De ahí venía lo de nazi, porque cuando el perro ladraba sonaba algo así como: guau, guau, guau guaurrr guaurrra rrrraaa japed japed japed japed !!! y como los niños tienen una imaginación muy vivaz eso de japed ! altiro les traía a la mente un discurso nacionalsocialista en alemán. Qué cosas que tiene la vida, como dice Juanga.
Yo me acuerdo de eso y me recago de la risa siempre.

Puta, no recuerdo nada más...








23 julio 2007

Terry de lo Hermida

Hasta que cumplí mi sueño de ser un galán de animé setentero. Todo gracias a Claudia, mi prima, que tiene el talento que me sirvió para llevar esta fantasía a cabo.
Díganme si no me veo lindo...




PD: Esto es verdad

21 julio 2007

Estar bien

... estaba de lo mejor, y de repente pensé: ¿esto va a pasar otra vez?, y justo ahí, en el momento en que la función sináptica combustionó en el interior de mi cráneo para articular la forma en que esa excitación neuronal se manifestara metafísicamente en mi mente a modo de un pensamiento, las papas fritas del Mc Donalds se enfriaban, el universo se expandía, las partículas del esmalte de su pintura de uñas se desprendía, los planetas cambiaban un poco su posición, en el sol ocurría otra explosión nuclear, un perro pasaba, un chino estornudaba y muy lejos, en la estación de metro "Primera Junta", en Caballito, Buenos Aires, un peluquero gay se tropezaba con el penúltimo escalón de la salida hacia la avenida Rivadavia con Casimayo echando una shushada en lengua argentina... justo ahí, en ese mismo instante colosal, tremendo, único e irrepetible yo estaba cagando todo olímpicamente... ¿me sentiré así otra vez?... qué shusha importaba... porque luego, cuando volví la cabeza hacia mi, descubrí que estaba bien. Otra vez estaba más dichoso que la mierda.
Estoy bien.

14 julio 2007

Testimonio

Si decimos que tenemos comunión con Él, y
andamos en tinieblas, mentimos, y no
practicamos la verdad.
(1° Juan 1:16)

Paso hablando con Dios. Casi todo el rato. Y no sé desde cuando que se me volvió una costumbre. Y hace poco me di cuenta en verdad que ese supuesto hilo de comunicación que mantengo con Dios lleva ya muchos años y ha sido muy regular y constante. Tanto así ha sido, que hasta me di cuenta que seguía comunicándome con Dios incluso en esos momentos donde se supone que estoy actuando influenciado por el lado oscuro de la fuerza.
Todo este diálogo es en primera persona y en un trato muy informal. Es como si hablara al vacío en todo caso, porque nunca me han respondido nada.
Entonces estoy en cualquier situación media bizarra y me pregunto: Dios, ¿qué shusha?, pero como siempre nadie responde, y en mi cerebro resuena el eco de mis propias boludeces. Es como natural ya para mi todo eso. No tiene nada de extraño. Claro que no.
Pasa entonces que en cualquier situación o circunstancia hablo con Dios, y a veces le imploro para que suceda algo de una manera determinada. Como
cierta vez, cuando iba en el metro, y vi a una flaquita tan fea tan fea, pero que me gustó de una forma media desesperada, que le imploré que me diera una oportunidad para entrarle sin tener que hacerlo yo directamente y parecer un jote carroñando. Cualquier cosa, Dios, porfa. Dije yo... profa, que me pregunte alguna weá... lo que sea.... Y como suele pasar, nunca me concede esa clase de deseos. Nunca. No está ni ahí. No me hace nunca nada fácil. Pero al contrario, me presenta algo, para luego mostrarme que el resto del trabajo debo completarlo yo, y así es como ninguna wevada me funciona en esta vida porque yo soy flojo y nunca concluyo nada.
Esa es la dinámica de mi existencia. Y a mucha gente le cuento sobre mi relación con Dios, y me mando las partes así como dejando por entendido que estamos en comunión estrecha. Pero hoy fui a sacar uno de esos versículos que vienen escritos en papeles de colores y puestos dentro de una caja de madera pequeña que no falta en casi ningún hogar de este país (pan de vida) cuando me topo con el versículo que adjunto más arriba y me dije: y sí... es cierto: no practico la verdad en mi vida. Ni cagando. Y creo que nunca lo he hecho.
El por qué aparece ahí mismo: ando en tinieblas; nunca he cashado nada. Y aparte ando puro haciendo wevadas pencas.
Eso es todo.
Pero igual le sigo hablando a Dios, y aun no me ha respondido nada.

10 julio 2007

From Machali

... y justo ahora me fui,
y no me vas a encontrar.
Me fuí,
y ya estoy en otro lugar.

Me Fui
Gonzalo Aloras

He venido cashando que no me encanta mucho eso de estar lejos...
Menos ahora, por supuesto.

PD: conoci la ruta del acido

06 julio 2007

Gracias

Hoy me di un beso con la Paulina. Fueron varios, en realidad. Besos dulces, con sabor a collac de manzana con chicle adentro. Y no podía imaginar nunca toda la felicidad dichosa que se puede llegar a experimentar en un andén de estación de metro de la línea 2 sentado sobres esas sillas plásticas que parecen taza de water de estación espacial.
Fue un alivio para todo mi ser tomar sus manos y abrazarnos como si fuera la última vez que fuéramos a vernos porque ella se va de enfermera a la cruz roja en Irak y yo a pescar en un barco ballenero japonés pirata. Pero no, porque me di cuenta que sólo dos horas de mi vida ahí fueron más hermosas que 24 años haciendo millones de wevadas, actuando como un Toni en un circo miserable y absurdo con mis bacenicas existenciales que llevo a todas partes con las que me pongo a hacer caca y pichí.
Fui tan feliz; me siento feliz... me volaría la cabeza ahora mismo, porque todo lo que sobra en el resto de esta, mi vida, ya no me interesa nada de nada.....

05 julio 2007

El Tesoro Hayado

"Los acordes mayores,
las pequeñas cosas,
las terceras menores de mi soledad.
El tesoro hayado en el mismísimo barco
y la mirada perdida en lo que vendrá"

San Luis
Gonzalo Aloras


Cuando juras que hayaste algo en tu camino tan singular que llega a parecerte irremplazable es justo ahí, en ese mismo momento, cuando se te cuelga la angustia ansiosa que en un momento fugaz e indeterminado puedas llegar a perderlo. Eso es pal pico. Es como la voladita cortazariana del reloj, porque cuando te regalan un reloj también te regalan el temor a perderlo, la condena larga de doblar la muñeca y observar la hora con regularidad y todo eso... qué tremendo.

Típico





Yo no quiero vivir paranoico
yo no quiero ver chicos con odio
yo no quiero sentir esta depresión
voy buscando el placer de estar vivo
no me importa si soy un bandido
voy pateando basura en el callejón

Yo no quiero volverme tan loco
Charly García.

Me la paso shatiando y shatiando a todo ritmo: matiné, vermú y noche. Y la weá es que estoy viendo que esta cosa de los pc nos está comenzando a agarrar de los wevos ( a las niñas de una trompa de falopio quizá) y tal vez hacia dónde se perfila toda esta nueva modalidad de comunicación en la humanidad que capacito que cuando regrese Dios para el día del juicio nos aparezca una ventanita en el extremo inferior derecho que diga: Dios acaba de iniciar sesión, y venga a buscar a los justos con sus pc portátiles y les tenga wi-fi en el paraíso, y a los pecadores los mande con cuadernos de matemáticas y lápices bic a mandarse mensajes escritos en aviones de papel que jamás llegarán a su destino porque las brasas ardientes del infierno los deborarán.
Incomunicación contra conectividad completa.
Pero esto es una volada que me pegué mirando los rieles de la estación Santa Ana desde el andén con dirección a Vicente Valdés, cuando levanté un poco la cabeza y ví esas señales de advertencia de cuidado alte tensión, y relacioné la corriente, con la modernidad, los computadores, el internet, lo global y luego vino Dios cuando le miré las gomitas a una niña escolar ( no sé que relación tiene en mi cerebro una goma con Dios... eso lo dejo para otra vez) y luego el juicio al recordar los Atalayas que mis amiguis testigos de Jehová a veces pasan a dejarme a Quilicura los sábado antes de ir a la feria con la Flavia (mi mamá) al puesto de esa pareja tan wena onda que atiende tan bien y tienen una hijita que encuentro tan linda pero que mi mamá (la Flavia) le encuentra carita de vieja. En fin.
Lo otro, es que quiero una pololita que sea flaquita, para que pueda pasar por lugares angostos, y que se le vean las clavículas, tenga los dientes medios chuecos, el pelo corto, sepa nadar y dure harto bajo el agua, para hacer esas escenas como las de la Laguna Azul que me traumaron tanto cuando chico. Y feita, claro... o sea, no tan bonita, porque me carga la gente bonita, Hitler se los debería haber piteado a todos.
Lo otro es que me gustaría que fuera media trastornada, cosa que de pronto, en medio de la vida tire una dinamita y me deje como gato pegado al techo, y que se cague de la risa, claro, y yo quede plop. Toda la gente se cree tanto la raja que siempre exige parejas inteligentes, pero yo no quiero a alguien así, ni cagando, porque los que se creen inteligentes tienden a ser pedantes, y una persona pedante se encierra en una membrana que no le deja sacar a afuera todo lo aweonado que lleva por dentro. A mi me gustan los aweonamientos porque son tan preciosos, y me parecen preciosos porque a la vida le dan ese tinte color: estonoparecenormal, tan lindo.
Me gustaría que supiera preparar comidas, que no le guste ir al mall y deteste el fútbol y los automóviles, sea tan humilde que no le importe no parecer una persona común, y que cuando yo esté tocando la viola ella se ponga a escribir porque me inventa que con eso a ella le da por inventar historias, pero al fianl lo único que haría sería escribir cuentos pa cabros chicos que después me leería haciendo las voces de los personajes.
Alucino con que sea media degenerada y le guste que le eche yogur de pajarito encima y me lo coma todo así como el pequeño Oskar con María en el Tin Drum... weno, como decía Hermes de Uspallata: "vós no sós lindo"

03 julio 2007

Baboso

De nuevo me quedo haciendo tareas de inglés con la Paulina hasta la hora del culo.

01 julio 2007

Irreal

Resulta que no pololeo ni tengo parejas estables desde hace mucho tiempo. Entonces el día de hoy he llegado a una situación que se me ha hecho algo insostenible porque pasa que las fiebres comenzaron a llegarme de seguido; una tras otra llegaban como suelen llegarle a un niño de veinticuatro años sano que no ha tenido una pololita con quien hacer obsenidades hace tiempo. Entonces un día, y luego de pensarlo harto, que me metí a esa página punto ce ele equis que me mostró una vez el Pato en Quilpué donde putitas jovenes, en su mayoría extranjeras, promocionaban sus servicios dejando fonos de contacto y demases. Entonces tomé el teléfono y llamé a una Gabriela -Gabi- de veintiuno que se exhibía en un par de fotos donde difuminaba su carita con el spray del paint, mostrando con claridad sólo sus dotes femeninos de niña argentina.
Marqué, y el miedo a que me respondieran era fatal. Sentía una vergüenza angustiosa.
Sí?, respondió una voz dulce como de educadora de párvulos anémica (y argentina, obvio).
Hola... Gabriela?... pregunté yo cagado de miedo.
sí... decime?
Hubo un silencio que me pareció exagerado.
Hola -dije otra vez- te llamaba por el anuncio de la página.... de internet.

Yo hablaba como retardado.

si... cómo te llamás?
Nicolás.
Hola Nicolás. Mirá... y comenzó a decirme cosas que no puedo reproducir porque como que no las escuché con esa clase de atención que hace que pueda recordar cosas puntuales, sino que con esa atención que funciona en piloto automático y que sólo capta lo esencial de lo que acaban de comunicarte. O sea: transamos un lugar, una fecha y una hora cualquiera para encontrarnos.
Ese instante llegó altiro, porque yo ya estaba en esa estacion de metro cerca de la Escuela Militar esperando que la Gabriela pasara después del gimnasio a buscarme, o sea; en realidad para verme y ver si me aprobaba. Fueron cien mil pesos que me pidió por una hora.
Yo estaba hecho mierda por dentro, porque para mí el haber tomado esta decisión significaba luchar contra todas mis ideas sobre la prostitución y toda la atmósfera sórdida que siempre he creído que existe alrededor de la misma. Estaba sufriendo, deshecho.
Nicolás?.... y yo me doy vuelta porque estaba mirando para abajo cómo los trenes llegaban al andén y la gente se bajaba y subía la escalera y me encuentro con una flacuchenta pelolais hermosa como el agua que me miraba sonriente, como el sol al mediodía. Yo me enmudecí, y me achiqué muchos centímetros más que ella (ella era más baja que yo) y le dije que sí, y ella me hizo un par de preguntas, y yo le respondí, y después de hablar un rato indeterminado comencé a volver a mí, poco a poco. Me estaba relajando, porque ella era muy dulce, como la miel que es tan dulce, pero a casi nadie le gusta porque a pesar de su dulzura sabe tan raro. Y yo no podía asociar a la niña prostituta bella que me hablaba desenvolviéndose con tanta facilidad en esa realidad que para mi era tan difícil. Pero logró hacer que la paz volviera a mi, y de pronto íbamos caminando por esas calles del barrio alto de la capital con arboledas tremendas de veredas tapizadas en hojas color ocre. Y yo me relajé más, y me callé en comodidad, porque me di cuenta que no tenía para qué fingir frente a ella absolutamente nada para agradarle porque yo estaba pagando y no necesitaba ganarme su aprecio de ninguna manera. Yo le respondía. Le decía que sí, o que no, o no tengo idea por qué, y ella continuaba, hasta que llegamos al lobby de un edificio de departamentos en donde entramos, nos subimos a un asecensor y ella dijo que no quería nada de drogas, ni mariguana ni nada, y que no tenía que morderla, ni golpearla ni nada que pudiera dañarla, y que no era por incomodar, pero ella estaba bajo cuidado, así que ni siquiera intentara nada extraño porque estaba protegida. Mi temor del comienzo volvió, pero más por sus advertencias de última hora que me recordaban dónde me había metido y lo que estaba haciendo que por mis temores y prejuicios primarios con respecto al tema.
Entramos a su depto y era muy simple, y por lo poco que puedo recordar estaba impecable, con pocas cosas puestas cada una en el lugar que debía estar. O sea, esa sensación me daba. Y me tomó de la mano y me llevó a una pieza, y estaba tan cálida, y yo me saké la parka, la dejé en el suelo a los pies de una cama, ella la tomó y la colgó en un gancho cerca de la puerta.
Gabriela...
decime?
te puedo dar un beso?
Ella se rió como divertida de algo que le hicera gracia, se sacó su parka, se me acercó y me dio un topón. "esperáme", me dijo. Se fue a otra pieza y me empecé a cagar de miedo de nuevo, me acerqué a la ventana y empecé a mirar hacia el oriente, los edificios, la cordillera, esa neblina gris. Todo grisáceo. Y me empecé a angustiar, otra vez. Me angustié porque estaba lejos de mi casa, de mi familia, de mi aweonamiento de todos los días. De pronto me di cuenta que estaba en el departamento de una mina que nunca había visto en mi vida, que era de otro país y trabajaba como putita de barrio alto. Y me sentía tan mal. Me sentía tan desesperado, tan solo, tan patético por haberle preguntado si le podía dar un beso. Y de repente ella volvió y la veo parada al lado mío en puros calzones acercándose callada como un gato. Y de repente el mismo aweonamiento que me llevó a preguntarle si le podía dar un beso me impulsó a tomar su cara tan linda entre mis manos flacas y darle un beso que hasta este mismo instante nunca he podido creerme.


PD: Esto nunca fue.