¿Y yo qué hago aquí?

La weá weón.

27 junio 2007

Chulo como un ocho

Hoy en la tarde me pasó una weá maravillosa.
Llegué a clase un poco antes de las dieciocho y me fui a sentar en cualquier silla, acerqué otra para apoyar el codo y así poder apoyar después la cabeza sobre mi mano. Me embutí los fonos adentro de mis orejas llenas de patos y empecé a escuchar el disco de la Javiera Mena.
Más cómodo no pude haber quedado: me eché en la silla apoyándome en el respaldo como si mi cuerpo pesara toneladas y de pronto empecé a hundirme en unas fantasías enfermas de chulas con la Mena de banda sonora. Mansa cagadita. Y ahí me puse a dirigir películas... cual de todas más tremenda: las mejores escenas de mi historia cinematografía cerebral pasaban plasmadas en celuloides neuronales de treinta y cinco milímetros de axones en technicolor de bombas de sodio-potasio. Y en cada uno de los clímax shulos de mis rodajes el alma me efervescía, activaba algo de mi sistema endocrino que luego liberaba alguna enzima que estimulaba en mí la dicha feliz.
Y me fui en la volada, me abstraje caleta de tanto pasarme rollos y rollos... y cuando las películas comenzaron a llegar al the end, comenzaron los recuerdos de mis momentos dichosos... y los que más llegaban a mi eran recuerdos recientes, de uno o dos días atrás, cuando estaba acostado en esta misma pieza, tapado hasta el cuello, escuchando el mismo disco que escucho siempre y cortándome las venas con mis canciones... "distorsionas y vuelves a armar... mis esquemas juveniiiiles...!!!." waaa, lorea' la volaita... y después seguía: "baja lueeego así yo puedo acercarme y ver el límite en que tu rostro conserva su figuuuuura...... de adolescente... pipipipi, pi" y el Miguel me dijo: weón... es que la palabra adolescente no la podís usar en la letra de ninguna canción... o sea.... la weá rancia y maloliente. Pero yo desde diciembre del año pasao que sufro de una sordera selectiva, porque a mi Javiera a nadie le ha gustado, así que comentarios como esos puedo oír siempre, pero no estimulan en mí el deseo de la reflexión. Pero como decía: ella es la banda sonora de todas estas películas... y si dejaba de escuchar a la Javiera Mena, entonces me iba derechito a la Ángela Carrasco y a esa escena de mi película en la que tanto trabajé y con la que me iba a ganar el camarón de cobre del festival de cine de Antuco donde en una kermesse de liceo pobre una banda colegial tocaba este tema, y una watona lo cantaba como un ángel, mientras mi protagonista, la colorina flaca y pálida como pantruca, baila con su amor imposible, un canuto punga weno pa usar gel. Y así, embobado en esa atmósfera chula disfruto solo. Es como una masturbación sumergido en un baño de shulerías... y hoy todas esas ideas han vuelto con cualquier fuerza, porque me siento tremendamente estimulado. Y gracias a Dios que ya no soy juez y me entrego al placer infinito de shulear sin reprocharme con ninguna idea de mierda deficiente, de ser maravilloso unos segundos con todo eso y poder ser capaz de generar tantas ideas... (shulas, claro... si son las mejores) si hoy mi problema mayor es poder llevarlas a cabo, porque en lo shulo descubrí que puedes ser demasiado dichoso, aunque no tengas absolutamente nada... y cómo quisiera compartir ese artificio fugaz con quien activa todo eso adentro de mí para comprobar si en verdad también puede sentir todo eso y confirmarme que sí, Nico, aquí somos más extensos que todo el universo que se expande a cada rato, aunque afuera las sopaipillas se sigan friendo, el Mapocho siga corriendo, el metro y las góndolas sigan andando y el mundo, en general, continúe siendo tan horrendo como suele ser casi todo el rato.

25 junio 2007

Confesión



No tengo pelos en los sobacos....





PD: esto es verdad

23 junio 2007

la misma cosa

"And things come back you see
To where they don't belong
And every drop of sea is the whole ocean..."

The Past Recedes

John Frusciante


Hace tiempo que ando con esa idea de cabecera: que todo es la misma cosa; o sea, que todo está hecho de la misma wevada. Y tanto se me ha llegado a meter eso en el zapallo que ya no puedo distinguir demasiado entre las cosas que forman mi realidad inmediata: un árbol, la puerta de la micro, el pelo de las niñas, las ruedas del vagón del metro, los cables, el asfalto, los relojes, las uñas de las manos, los ojos, el cielo, las nubes y los tenedores que ocupo para comer... a la larga: todo.
Y cualquier idea que entre en mi con la que yo pudiera fracturar toda esa realidad, etiquetarla y ordenarla se desvanece poco a poco de mi cerebro y de mi corazón.
Realmente es difícil de explicar, pero por lo menos yo pude entenderlo bien el otro día cuando iba caminando por Maruri rumbo al sur, mientras llovía y miraba las copas de los árboles que apenas tienen hojas, cuando sonó esa parte de la canción que anoté arriba y la entendí clarito, como si el gringo me la hubiera cantado en español. Así que déjense de creerse la raja, en serio, porque una de dos: o no somos nada -como dicen los panquis y los abuelitos- o en verdá somos todo.

21 junio 2007

tengo novia

Antes de ayer me junté con mi novia y no me acordaba que era tan bonita. La cagó. Se había cortado el pelo, así que parecía una niña de quince o diecisiete años, y al verme me contó que se le había perdido el paraguas, pero al final estaba en otra parte, y el niño que atendía el local donde me comí un as italiano con un té le dibujó uno en un papel para que le mostrara a su mamá cuando llegara a la casa porque -no lo había mencionado- el paraguas no era suyo. Tampoco mencioné que también estaba mi prima, la Karina Muñoz, y también comió lo mismo que yo, y no satisfechos de la realidad nos fuimos los tres a tomar cerveza a un local cerca.
Mi novia escuchó algunas canciones de mi pendrive y se cagó de la risa cuando se encontró con Los Temerarios y el súper hit te quiero, y morí de ternura cuando contó que con esa canción se cortaba las venas cuando chica hasta el hartazgo.

20 junio 2007

SOY TAN FELIZ

La dicha llega sola y en dosis que la vida define por afán propio.
Hoy me di cuenta de eso muy bien: me levanté y nunca supe que terminaría siendo tan feliz HOY (ayer).

16 junio 2007

al unísono...

A principios de este año me encontré en la discoteca Blondie negándome al unísono y en cámara lenta...


...de pronto me empecé a sicosear con la niña cantante...



... y no podía asumir que frente a mi estaba la niña que compuso toda la música de la banda sonora de mi verano hermoso... me pequé el gomazo y recordé esos mediodías maravillosos a wata pelá, mojado, en una silla playera bajo el quitasol, con la piel de gallina y unos audífonos metidos en mis orejas y sus canciones buenas mientras las olas se armaban y se desarmaban, se armaban y se desarmaban... ahí, metido en una discoteca inmunda y atiborrada de humo de cigarro. Era ELLA !!!



Suspiré de pura nostalgia dolorosa por lo que fue y ya no será.



Les presento a la Javiera Mena po, la que me tiene sicoseado desde Diciembre del año pasado con su disco que no puedo dejar de escuchar casi nunca.
Es linda como una nube, pero le gustan las mujeres.




Nota: Todo esto pareció mentira

15 junio 2007

Asfalto

Tengo prueba a las 18:00 hrs y no estudié.


PD: ¿A quién shusha le importa?

10 junio 2007

Ella es tan...

No puedo creer que tengo una novia tan linda. Parece una flor.

Irreal

Resulta que no pololeo ni tengo parejas estables desde hace mucho tiempo. Entonces el día de hoy he llegado a una situación que se me ha hecho algo insostenible porque pasa que las fiebres comenzaron a llegarme de seguido; una tras otra llegaban como suelen llegarle a un niño de veinticuatro años sano que no ha tenido una pololita con quien hacer obsenidades hace tiempo. Entonces un día, y luego de pensarlo harto, que me metí a esa página punto ce ele equis que me mostró una vez el Pato en Quilpué donde putitas jovenes, en su mayoría extranjeras, promocionaban sus servicios dejando fonos de contacto y demases. Entonces tomé el teléfono y llamé a una Gabriela -Gabi- de veintiuno que se exhibía en un par de fotos donde difuminaba su carita con el spray del paint, mostrando con clarodad sólo sus dotes femenino de niña argentina.
Marqué, y el miedo a que me respondieran era fatal. Sentía una vergüenza angustiosa.
Sí?, respondió una voz dulce como de educadora de párvulos anémica (y argentina, obvio).
Hola... Gabriela?... pregunté yo cagado de miedo.
sí... decime?
Hubo un silencio que me pareció exagerado.
Hola -dije otra vez- te llamaba por el anuncio de la página.... de internet.

Yo hablaba como retardado.

si... cómo te llamás?
Nicolás.
Hola Nicolás. Mirá... y comenzó a decirme cosas que no puedo reproducir porque como que no las escuché con esa clase de atención que hace que pueda recordar coosas puntuales, sino que con esa atención que funciona en piloto automático y que sólo capta lo esencial de lo que acaban de comunicarte. O sea: transamos un lugar, una fecha y una hora cualquiera para encontrarnos.
Ese instante llegó altiro, porque yo ya estaba en esa estacion de metro cerca de la Escuela Militar esperando que la Gabriela pasara después del gimnasio a buscarme, o sea; en realidad para verme y ver si me aprobaba. Fueron cien mil pesos que me pidió por una hora.
Yo estaba hecho mierda por dentro, porque para mi el haber tomado esta decisión significaba luchar contra todas mis ideas sobre la prostitución y toda la atmósfera sórdida que siempre he creído que existe alrededor de la misma. Estaba sufriendo, deshecho.
Nicolás?.... y yo me doy vuelta porque estaba mirando para abajo cómo los trenes llegaban al andén y la gente se bajaba y subía la escalera y me encuentro con una flacuchenta pelolais hermosa como el agua que me miraba sonriente, como el sol al mediodía. Yo me enmudecí, y me achiqué muchos centímetros más que ella (ella era más baja que yo) y le dije que sí, y ella me hizo un par de preguntas, y yo le respondí, y después de hablar un rato indeterminado comencé a volver a mí, poco a poco. Me estaba relajando, porque ella era muy dulce, como la miel que es tan dulce, pero a casi nadie le gusta porque a pesar de su dulzura sabe tan raro. Y yo no podía asociar a la niña prostituta bella que me hablaba desenvolviéndose con tanta facilidad en esa realidad que para mi era tan difícil. Pero logró hacer que la paz volviera a mi, y de pronto íbamos caminando por esas calles del barrio alto de la capital con arboledas tremendas de veredas tapizadas en hojas color ocre. Y yo me relajé más, y me callé en comodidad, porque me di cuenta que no tenía para qué fingir frente a ella absolutamente nada para agradarle porque yo estaba pagando y no necesitaba ganarme su aprecio de ninguna manera. Yo le respondía. Le decía que sí, o que no, o no tengo idea por qué, y ella continuaba, hasta que llegamos al lobby de un edificio de departamentos en donde entramos, nos subimos a un asecensor y ella dijo que no quería nada de drogas, ni mariguana ni nada, y que no tenía que morderla, ni golpearla ni nada que pudiera dañarla, y que no era por incomodar, pero ella estaba bajo cuidado, así que ni siquiera intentara nada extraño porque estaba protegida. Mi temor del comienzo volvió, pero más por sus advertencias de última hora que me recordaban dónde me había metido y lo que estaba haciendo que por mis temores y prejuicios primarios con respecto al tema.
Entramos a su depto y era muy simple, y por lo poco que puedo recordar estaba impecable, con pocas cosas puestas cada una en el lugar que debía estar. O sea, esa sensación me daba. Y me tomó de la mano y me llevó a una pieza, y estaba tan cálida, y yo me saké la parka, la dejé en el suelo a los pies de una cama, ella la tomó y la colgó en un gancho cerca de la puerta.
Gabriela...
decime?
te puedo dar un beso?
Ella se rió como divertida de algo que le hicera gracia, se sacó su parka, se me acercó y me dio un topón. "esperáme", me dijo. Se fue a otra pieza y me empecé a cagar de miedo de nuevo, me acerqué a la ventana y empecé a mirar hacia el oriente, los edificios, la cordillera, esa neblina gris. Todo grisáceo. Y me empecé a angustiar, otra vez. Me angustié porque estaba lejos de mi casa, de mi familia, de mi aweonamiento de todos los días. De pronto me di cuenta que estaba en el departamento de una mina que nunca había visto en mi vida, que era de otro país y trabajaba como putita de barrio alto. Y me sentía tan mal. Me sentía tan desesperado, tan solo, tan patético por haberle preguntado si le podía dar un beso. Y de repente ella volvió y la veo parada al lado mío en puros calzones acercándose callada como un gato. Y de repente el mismo aweonamiento que me llevó a preguntarle si le podía dar un beso me impulsó a tomar su cara tan linda entre mis manos flacas y darle un beso que hasta este mismo instante nunca pude creerme.


PD: Esto nunca fue.

09 junio 2007

Tengo novia

Desde el viernes 8 de Junio que tengo pareja estable, así que ya no me interesan las weás por las que solía preocuparme sobremanera hasta que me manden a la yugui...
A todo esto, volvimos a grabar... la weá entretenida....

PD: ¿ A quien chucha le importa?

04 junio 2007

Mapocho dream

Tuve un sueño más lindo que la mierda, y es un sueño que tuve tantas veces, y ahora volvió, igual que antes.
Quizá el sueño se había ido porque el lugar ha cambiado tanto, y yo ya me había acostumbrado a dejar de soñarlo, pero ahí estaba yo, anoche, en el otro mundo, bañándome en el río Mapocho con mis primos, con amigos imaginarios, tirándonos piqueros desde los pilotes enormes de un puente que no existe, pero que a veces supongo que deben haber sido los del puente Cal y Canto. Pero no. Nunca existió nada, salvo los murallones en los que me iba a sentar ver correr el río antes que construyeran la Costanera Norte y todo eso desapareciera.
Y era un día veraniego tan bello, con el aire harinoso, con un río inmenso de agua calma, y podía sentir el hormigçon calientito de la base de los pilotes del puente cuando me tiraba de wata a secarme al sol. Y alrededor una hilera de árboles inmensos del parque, el cielo azulísimo, y todos los chicos tirados como lagartijas sobre los murallones, tomando sol. El agua no huele mal, no hay mojones ni andan gaviotas o palomas alrededor. Sólo nosotros. Y me pongo de pie, de brazos cruzados, y alguien me empuja al agua, y me hundo, me hundo, y no me desespero porque puedo respirar, y al llegar al fondo me voy caminando por un sendero de adoquines inmensos, y todo es color café, y encuentro una escalera, subo por ella, y al salir a la superficie hay un puente donde pasa una línea de tren, y está llena de pendejos cumas con sus catalinas, pescando, y me trepo por los pilares, llego a la línea y los veo pescar unos peces tremendos, que se revuelcan desesperados, ahogándose con el aire, y algunos hablan, porque gimen cosas que no puedo entender mientras agonizan. De pronto viene el tren, los cabros chicos se espantan y afirman sus peces, yo me paro al borde y me tiro al agua, y me hundo, me hundo, pero me da igual, porque puedo seguir respirando, otra vez, y me regreso, vuelvo a mi escena hermosa, pero ya es tarde, el sol se está escondiendo y todos ya se han ido, me subo a un pilote del puente a tomar los últimos rayos de sol porque estoy cagado de frío, y tirito de frío, porque estoy mojado, y mi traje de baño es súper chico, y me observo y mi piel está muy tostada, brillante, y así se hace de noche, veo las luces del cerro San Cristóbal, las luces del parque que comienzan a encenderse con bolitas ambarinas una por una y más me cago de frío, y me cago de frío, y no sé cómo salir de ahí hasta que despierto medio destapado, cagado de frío de verdá y acordándome que tengo que estudiar pa la prueba de asfalto del martes.
Wácala, odio a realidad.

02 junio 2007

Conexión China

Existe una pillería en todo este asunto de llegar a ser "wena persona", y es que se supone (o sea, yo juro de guata) que siempre estamos trabajando con nuestro ser así como si la weaita fuera un pedazo de plasticina, o una piedra que estamos moldeando todos los días y a cada rato con un combo y un punto. Entonces, ahora mismo, yo no soy lo que fui ayer porque en estas horas he estado moldeando mi ser, así, con los dedos, sacando algo, agregándole algo o cambiándole la forma. Y es una pega constante, que es determinada principalmente por nuestras experiencias que se proyectan desde ahora mismo hacia la nada sumadas a las que ya pasaron, pero por lo general las experiencias pasadas ya no sirven de nada.
Esta weá de moldearse se complementa con weás bonitas, y me refiero a todo eso que existe en el mundo y que nos hace sentir lindos. Hay música, hay colores, hay amor y tanta weás que ahora mismo no puedo recordar. Y puta que existen weás variadas en el mundo, porque ya cashamos de sobra que el ganado es entero variado, así que hay de todo y para todos, pero la finalidad es un factor común para todos. Y ahí es donde no entiendo qué shusha pasa que habiendo tanta belleza forjada por weones con tal clase de talentos para lograr aquello, aun así, sigamos siendo tan feos.
En fin. No iba a eso.
Lo obvio es que identifiquemos weás malas en nosotros e intentemos rectificarlas porque no queremos ser malos. Ni cagando. Vanidosos y egoístas sí, pero no malos. Entonces identificamos mañas de nuestro ser e intentamos cambiarlas, para que la gente nos quiera, para que podamos compartir y ser felices. Puta, y si de pronto me someto a las radiaciones de mi música favorita, de una película o un libro bueno, entonces eso es como un lubricante para que el proceso de ser lindo se de con naturalidad, porque en esos instantes espiritualmente estamos tan potenciados que nos sentimos capaces de ser como Jesucristos y hacer puro bien al mundo.
Pero no. Eso nunca ha pasado. Es weá de salir a tomar una micro, o de ir a clases. Es como el orto, la gente continúa siendo como el orto y uno sigue siendo igualito a ellos.
¿Qué shusha pasa, entonces?
No sé.
Pero hace tiempo atrás hice una weá que nunca antes había hecho, y que fue, simplemente, entrar a investigar en todo ese lado mío que yo juraba de wata que estaba bien y en orden; o sea: en mis dones y talentos.
Se supone que los talentos y dones son regalos de Dios, así que por implicancia, al ser weás de Dios, y Dios ser weno, entonces estas weás son wenas, y se usan para que hagamos weás lindas y de pasada hagamos sentir lindos a otros.
Pero no, esto es una falacia, porque Dios no existe como un concepto de bondad, quizá apenas existe como "algo" identificable por nosotros. Así que por lo tanto lo bueno no es más que una nomenclatura muy limitada, por lo que nuestros dones, al no ser etiquetables, también son ilimitados. Entonces sin límites esas weás pueden abarcar todo. Pueden ser todo; incluso lo bueno y lo malo. Y ahí cashé que estaba el ojo de la papa. Entonces altiro encapsulé esas weás que me dio Dios que hacen que yo pueda hacer cosas lindas con facilidad y cashé que ahí, conviviendo con todo lo lindo que tengo, estaba todo lo malo de mi. Es como un óxido que está adherido en mis dones. Unas cascárreas y escorias que resultaban de reacciones químicas entre mi ego y vanidad al entrar en contacto con mis talentos. Entonces todo lo que juraba weno de mi está entero oxidado y contaminado, me ensucia, y cuando lo saco afuera termino provocando un daño tremendo del cual era absolutamente inconsciente. Y yo jurando de wata que la hacía de oro, que me lucía con toda mi labia absoluta, que al resto le mostraba alguna apertura, ideas buenas, amor, etc. Pero pico. Eso nunca fue. Y hasta hoy me pasa, porque aun no casho cómo evitar esas reacciones químicas que contaminan lo supuestamente lindo que debiera salir de mi. O sea, resumiendo, no sale nada puro. Por eso queda la cagada, soy tan desafinado, toco mal y no puedo lograr esas cosas que realmente quiero lograr realizar en mi vida.
Apuesto que tú nunca has hecho esta weá, porque claro, te entiendo, ni cagando vai a entrar a revisar lo weno de ti... se supone que está weno. Pero sapea bien, de cerca, y capaz que te dís cuenta que también han salido hongos en los intersticios de tus dones que contaminan todo lo que sale de ti y vós jurai de wata que lo que hacís es lindo.