¿Y yo qué hago aquí?

La weá weón.

27 mayo 2007

el link


Lean el blog de mi prima mejor, es narrativa purísima... lo mejor que hubiera leído en estos días.
A mi ya no se me ocurre ninguna weá.



21 mayo 2007

Frío (again)

Comenzó la weaita. Otra vez, cagado de frío, echándome rumbas de ropa encima para poder dormir, pero con el frío metido como adentro, en el alma.

06 mayo 2007

carta abierta

Nicolás:

El pasado cada vez retrocede más, y ya no quiero estar involucrado.
Pero pasa que yo soy tú, y viceversa.
Por primera vez quiero disculparme contigo, con mi otra parte. Con esto que hoy estás siendo, y viviendo. Con esta conclusión que ahora eres.
Puta, Nicolás mío de mí, por la primera weá que quiero pedirte disculpas es por haberte obligado siempre a retroceder, o esconderte. Perdóname por meterte tanto miedo, por amedrentarte, por haberte intimidado siempre, mi pobre washo. Perdóname por querer ponerte siempre a salvo de todo el mundo, de sus opiniones, de sus burlas, del dolor y la vergüenza. Perdóname, por favor, por estar dentro de ti hasta el día de hoy metiéndote cuco por todo, por haber logrado controlarte y mantenerte siempre al margen; por haber logrado paralizarte para que esa weá llamada talento, y a que vós te surgía a mares desde pendejito, y con la que habías siempre logrado diferenciarte del resto de los demás, se mantuviera a ras del suelo.
Perdóname por no haber alabado nunca tus capacidades, por haberte negado siempre todo mi apoyo. Por lograr hacerte dudar de todo lo que eres capaz de hacer y de crear. Perdóname, por favor, Nicolasito, por todos estos años, desde ese día en que los dos fuimos dichosos, y empezamos a disfrutar de repente de las cosas raras, y nos dieron ganas de inventar wevadas, y por haberte convencido que todo eso era solamente un juego; que los cuentos, los dibujos y la música sólo eran maña y hobbies de pendejos burgueses que no les falta nada.
Nico, quiero que me perdonís por esos momentos kuleaos ridículos en que te engrupí y te hice creer que eras libre, y que estabas siendo como realmente querías ser, para luego hacerte sentir idiota y ridículo al notar que todo eso era una falacia.
Perdóname por hacerte odiar todo lo que dices y hacerte sentir tan miserable, y por animarte a que te autoelimines dándote las ideas más convincentes del mundo. Y estoy dichoso que aun ignores todas las weás que te he dicho, pero a la vez me alegra que cada día que pasa te convenzan menos, porque así aun yo puedo ser, y existir, y continuar jugando contigo, manteniéndote en regla, en esa jaulade muros indefinidos en que se ha convertido tu pensamiento.
Nicolás, mi otro yo, perdóname, por favor, por hacerte sentir un weón deplorable. Por convencerte que eres un weón feo, flaco, desabrido y horrendo. Por favor te pido que me perdones por haberte convencido que no tienes nada de especial en tu aspecto, que eres intrascendente a la vista, y nunca le despertarás el sentido a ninguna devotchka. Perdóname por alejarte de ellas todos estos años, por hacerte fracasar, por convencerte a cortar todos los lazos, por obligarte a decirl idioteces, por complicarte con mis ideas y tenerte ahí: sólo, masturbándote con fantasías que robaste de películas pornográficas que al final te dejaban llorando de pena con tu soledad imposible.
En verdad que hoy te pido disculpas por eso, ya que estoy muy al tanto de como sufres al sentirte así, por haberte convencido que ya eres así y que nada de esto tiene solución alguna. Perdóname por tenerte e la situación en que estás hoy, por tenerte mirando devotchkas y haberte convencido recalcitrantemente que estás incapacitado para hacer a cualquiera de ellas feliz.
Perdóname por haberte hecho dudar siempre de todo lo que eres capaz de lograr, por habrte convertido hoy en un cobarde que ahora no es capaz de dar un paso más hacia adelante porque el medo lo incapacita, lo ciega y confunde.
Perona que no te haya dicho nunca nada lindo que hubiera servido como un impulso para que te sintieras capaz de hacer algún movimiento.
No puedo dejar de disculparme infinitamente por tanto daño irrevocable que provoqué en tu corazón. Por tenerte hoy frustrado, sufriendo por todo lo que no te permití nunca hacer: por no haberte dejado cantar, ni tocar tu guitarra que sé que te fascina tanto; por no haberte permitido aprender a tocar como te hubiese gustado, porque te hice dudar tanto de tu capacidad, y tampoco haberte rregalado nunca ninguna circunstancia favorable para que todo eso se canalizara.
Puta, Nicolás, perdóname por toda la frustración que hoy sientes en el alma y te provoca esos dolores inexplicables en tu graganta. Perdona el daño irreparable. Perdóname por todo lo que ya no pudiste hacer. Por haber cagado tu sueño tremendo. Por el temor que te inculqué con respecto a tu talento, y haber truncado las oportunidades que se te presentaban en la vida. Por haber hecho que te inmovilizaras frente a tus padres, por haberte convencido que no les exigieras nunca nada.
Perdóname, por favor, ahora mismo, por tanta wevada, por ahogar todas tus ideas, toda esa avalancha de información que generas en todo momento de tu vida. Perdóname por haberte enseñado a reprimir todas esas ideas infinitas, y por haber podido lograr, el día de hoy, que el caudal de ese torrente comience a mermar, y ya esté medio seco. Y que ya no tengas ideas para frecuenciar. Que ya no te salga nada.
Perdóname por enseñarte a tragar todos tus sueños y hacerte terminar en un local de comida rápida, friendo papas y sintiéndote miserable , sin sentido. Nico, perdona que te haya enseñado todo eso de pensar sobre la nada, y por convencerte todos tus días que nada importa.
Perdóname por hacerte sufrir tanto, por tenerte hoy mismo ahí, en un vagón de metro, en una clase absurda, en una realidad que cada vez te parece más obtusa, pues no puedes identificar en el mundo nada que sintonice a la par con los pulso de tu interior. Perdóname por haberme esmerado en descalibrarte y lograr que hoy no puedas mantener ningún equilibrio; por haber logrado que hoy no te puedas sentir autoproducido.
Perdóname por entretenerme tanto haciéndote amagues con la felicidad, con haberte enseñado a conformarte con lo primero que llega a tus manos. Por haberte enseñado, como media de último recurso, a ser tan maleable como pudieras para que de cada persona o cosa del mundo pudieras extraer un algo efímero e intrascendente porque -claro- necesitas permanecer con vida y necesitas de esas insignificancias para poder vivir.
Perdóname por enseñarte tanta weá que hoy sólo es la culpable que estés aquí y no tengas ideas artificiosas sobre nada; que no sepas qué haces aquí.
Perdóname por negarte todo lo que te hace más feliz. Por haberte convertido en lo que hoy eres y que detestas profundamente.
No te matís, Niquito lindo, porque, a la larga, para ser maravillosos nos necesitamos.
El que te dice qué hacer y decir:

Nicolás

04 mayo 2007

Dime con quien hablas...

Bárbara Requena dice:

hola

Nicolás Requena dice:

Hola po...

Bárbara Requena dice:

tanto tiempo

Nicolás Requena dice:

sipo... más que Chuck Norris

Bárbara Requena dice:

JAja

Bárbara Requena dice:

se

Bárbara Requena dice:

coo tay

Nicolás Requena dice:

más contento que la wawa con asfixia

Bárbara Requena dice:

JAja

Nicolás Requena dice:

y vós?

Bárbara Requena dice:

uy bien, mas bien q la julieta venega comiendo arroz tucapel

Nicolás Requena dice:

oie... lei tu blog y cashé que hiciste la primera comunión... y le contaste al cura que te gustaba comer fósforos quemaos?

Bárbara Requena dice:

JAja

Bárbara Requena dice:

eso era cuando era xica

Bárbara Requena dice:

JAja

Bárbara Requena dice:

no me acordaba

Bárbara Requena dice:

pero eso no es un pecado primo

Nicolás Requena dice:

ah, yo pensaba que sí

02 mayo 2007

104

Prefacio

Perdone, Don Gonzalo, por copiarle tanto...


Hace poco dejé un post en el blog de Dunia Montenegro, muy en wena onda, saludando y pidiéndole que me dejara un post, y la muy linda me dejó el post y yo casi me hago caquita. Y me puse a reflexionar sobre toda la emoción que sentí en el alma, porque en verdad que estaba emocionado, y me di cuenta que eso se debía a que me había dado cuenta que mediante este blog me he podido hacer extensivo hacia cualquier parte. O sea: yo, por mi mismo, no soy capaz siquiera de tomar una micro e ir a ver a alguien que quiero, pero el http:// es tan omnipresente, y es capaz que de funcionar en cualquier parte alrededor del mundo, que basta sólo con que a una frase destacada en color azul se le haga un click y ya estés en otro lugar. En este caso, basta con que alguien con una máquina a mano en cualquier parte, y movido por alguna influencia caótica, termine desembocando aquí, lea algo de estas weás, vea algo de estas fotos y, si tiene ganas, puede dejar registrado que pasó y aprovechó de opinar al respecto.
La weá weónes.
Y el asunto es que esta weá ya me ganó, porque ha viajado hacia donde me gustaría viajar a mí, ha conocido mucho más gente que la que conozco yo y, a la larga, ha logrado todo lo que a mi mismo me fascinaría lograr en esta vida.
Igual cruel.
Mientras, yo me fui y ya estoy en otro lugar.

Nota: este post es el número 104