¿Y yo qué hago aquí?

La weá weón.

16 abril 2006

TIME 2 GO

taim tu gou...
Entonces pasó que todo ya pasó, se dió una vuelta completa y tengo que irme para la casa.
Qué lata la weá. Me quedaría hasta que me dieran ganas de irme.
Es charcha tener que largarse porque "hay" que largarse. Sentirte obligado en cualquier nivel... si a la larga soy libre.
Pero vuelvo igual.
Igual más rato voy a estar en casa. En mi casa.
Y la cosa es que mientras me banco el sentimiento de dejar, o de tener que partir, me voy sintiendo mejor poco a poco.
Hay música, hay libros, hay ventanas en los buses... hay cosas que me gustan. Muchas cosas.
No puedo perder tiempo así, odiando una sensación o algo que hasta este mismo momento desconozco.
Ese afán de aweonarse por lo desconocido me dijo Cristian hace días.
Cierto...

escuchen "Iris" de Guillermo Vadalá, para sentirse dichosos...

10 abril 2006

La Sonora Kuleá...


Por entonces pasábamos tocando cumbia casi a cada rato. Y fue tanto que el material empezó a ceder por fatiga, y el equilibrio y la armonía se volvieron precarios.
Suele pasar para todo orden de cosas.
Entonces me puse triste (se pusieron tristes otros más también) y volví a integrarme a la máquina. Pero pasó que anduve sintonizando cierta frecuencia positiva y muchas cosas empezaron a funcionar bien en mi vida. Y al levantar la cabeza, mirar alrededor me fijé que, de hecho ( o: de cierto os digo (como diría el maestro)) que así era.
PERO (la condicionalidad fatal... nunca falta) debía ponerme al día con ciertas cosas que -creo yo, nadie en el mundo podría explicarme jamás el por qué- y tuve que experimentar la sensación abismal del cambio. Cambiar. Y he cambiado. Punto.
Lo lindo de todo este asunto es que primero: a nadie le importa. Segundo: nadie se da cuenta (por la misma weá del punto uno...zort!) y por último: sigo igual...
¡¿CÓMO?!... ¿no dije recién que he cambiado?
CLARO... por supuesto que cambié. Cambio todos los días y a cada rato. Pero mantengo alguna wevada imperceptible que me caracteriza. Es como mi esencia rekuleada: o lo que hace que yo no sea otra cosa... u otra personalidad.
Y la cumbia se pospuso hasta nuevo aviso. Siguieron llamando para que fuéramos a trabajarles a estos universitarios parásitos. Pero dijimos que no, y recomendamos a otros.
Así, como puede apreciarse, la vida trabaja; trabaja sobre las cosas y sobre nosotros.
Todos continuamos con lo que "había" que hacer.
Y el positivismo... o la tendencia rara de de no decaer. Hay días en que me resulta simple ser fácil; o sea: me basta con puro estar vivo. Otras veces eso es una carga absurda, inexplicable y fatal que sólo debo bancarme. Otras no me doy cuenta que estoy existiendo... Ahora, pues, pasa que estoy sentado frente esta máquina, escribo, escucho a Aloras (divino) y me sienjto bien... el día es bello, hay tiempo, hay ideas, inspiración... Pero no hay cumbia. Se acabó la cumbia, la angustia, el miedo de subirse a un escenario e imaginar todo lo que opinará la gente de mi. La negación que eso terminaba provocándome, la alegría que eso me provocaba, lo efímero de la maravilla (eran segundos) que también todo eso me provocaba.
"¿Y cómo está el juez? ...que juzga esta melodía"

Quien canta es la vida

La weá... SOnora KUleá

¿Artista?

Pasa que leí por ahí que debiéramos vivir como artistas...
Andar al lado... ¿de qué?

No tengo idea.

Nunca sé nada.