¿Y yo qué hago aquí?

La weá weón.

31 diciembre 2005

SONORA "TOMY JERRY"









Miguel...
La weá weones








Toco en la mejor sonora del globo y nadie me cree.
Aquí les muestro a mis amiguis.
Arriba, in the top, está Carlos Ignacio Azócar, en medio de una meditación trascendental en San Ignacio 1421. El mejor cantante y animador de sonoras del universo conocido. Luego viene Marcelo Maldonado con su trombón de orégano, bronce estable en Papa Negro y la gran orquesta Irazú, sin dejar de mencionar los cientos de proyectos jazz. En el daguerrotipo siguiente está el incomparable Manolo Rey... no tengo comentarios para describirlo. En la BAtería Guillermo Riaño, el mejor... toca todo y con todos. Luego, en las teclas Miguel Farías: único e incomparable. At Congas Rodrigo Manosalva, divino. Y al final yo.
Pico conshetumare.

19 diciembre 2005

FUEGO !!!

¡Kauros!... unas moneas pa un copete y wá... stoy entero seco


Incendio en Quilpué... qué le haremos.

18 diciembre 2005

Niñas roqueras, sonámbulos groseros y cosas perdidas

Las niñas roqueras son muy especiales porque de repente sintieron un llamado que las obligó a hacer algo que no tenía nada que ver con una actividad que les permitiera desarrollarse como género femenino en ciertos niveles. Pero no sé... lo escrito recién es un carril como todos los que suelo pegarme a cada rato durante la vida porque en realidad sobre niñas roqueras sé bien poco, y lo más triste es que no conozco a ninguna. Y eso me quita puntos para opinar sobre ellas. Pero no niego que un deseo profundo es poder llegar a conocer a una, aunque algún amigo me advirtió que si un tipo que suele andar con su guitarra eléctrica colgando es un ser detestable, las mujeres que andan en esos trotes lo son mucho más. Pero yo no tengo idea sobre eso, y sueño con averiguarlo.
Todo por culpa de la tele, los videos y conciertos en vivo. La mujer roquera carga con toda la parefernalia del rock, y le agrega todo lo que la mujer es como género y personalidad.
Y al final uno escucha una canción que lo hace sentir joven, pelusón y rebelde, y de pasada aprovecha de calentarse con la guitarrista o con la baterista que se tiene que sentar con las patas abiertas y moverse como una bailarina loca y muy artista. Qué erótico.
La única vez que vi una banda de niñas fue en cierta tocata, en cierta facultad, hace cierto tiempo. Y no pude evitar acosar a su guitarrista (el resto me resultó muy indiferente, aunque eran todas wapas) y mirarla y hacerla sentir importante. Incluso le regalé una uñeta mia donde escribí con un corrector de esos que parecen lápiz: TE AMO. Y todo eso se notó tanto que llegó al extremo que cierto día recibí de regalo una foto de la niña con su guitarra tocando sobre algún escenario. Especifico de inmediato que no la recibí de ella, sino que de un amigo que presenció la escena aquel "cierto" día. Fui feliz, aun conservo la foto y una dedicatoria muy amorosa del mismo amigo al reverso. Las malas lenguas decían que era lesbiana, y que algunos rumores recientes y de buena fuenta aseguraban que todo lo supuesto era cierto. Yo morí del dolor, pero continué viviendo la vida con la esperanza de poder conocer alguna vez una niña roquera: bajista, guitarrista o baterista (las pianistas y cantantes no sirven). Y todo sólo por el afán de cumplir una especie de sueño caprichoso que raya en lo fetiche. Aunque para mi signifique mucho más.
Lo siento, no puedo explicarlo.
En el daguerrotipo se puede apreciar a PAOLA, una amiguis que conozco desde hace poco, haciendo unos "bendings" con mi guitarra, mientras Patricio Andrés (al fondo) observa asombrado.

Y claro. Esto todos deben saberlo.
Que hay un espacio entre el sueño profundo y la conciencia completa en que el cerebro suele confundir lo que sueña con lo que ocurre "en realidá". Y nadie en ese estado puede ser un 100% responsable por lo que diga o pueda llegar a hacer.
Un estado que no debe tener nombre y que nos cuesta definir por su ambigüedad.
Tienes sueño, te apoyas sobre un sillón en algún carrete de esos donde no conoces casi a nadie, entre cómodo e incómodo, y nunca dejas de sentir lo que pasa alrededor tuyo, pero tampoco estás lo suficiente despierto como para reaccionar con rapidez en alguna emergencia, y lo que el resto del mundo puede percibir de ti afuera son mensajes de onda corta muy simples, pero cargados con mucho contenido. Frases cortantes, secas, pero certeras. Y por mientras, en tu cerebro todo eso podía estar sucediendo en un sueño muy parecido a lo que realmente estaba ocurriendo. Pero las sensaciones en el sueño suelen ser mucho más placenteras y llenadoras que todo lo que pueda provenir del "exterior".
A veces es un sueño complicado e incoherente en el que todo cambia, pero de música de fondo tiene el ritmo de algún reggaetón descarriado que a esas altura de la madrugada nadie quiere bailar no seguir oyendo. Y suena insistente, pero no estorba la rareza exquisita que se desarrolla en tu casi sub-consciente.
De repente a alguien se le ocurre tocarte para decirte que ya es tarde y te tenís que ir pa tu casa niño... que nadie te conoce y no te podís quedar. Y en tu sueño no era la mano tímida de la dueña de la casa donde fuiste a parar por culpa de los amigos de tu primo que llegaron de paracaidistas y te dejaron botado a merced de tu suerte porque no les importas. No. No es la niña fea que le ayudaba a la dueña de casa a servir canapés y suflés de queso. No no. De Ninguna manera.
Pudo haber sido uno de los tantos monstruos que habitan en tu interior y que suelen materializar algún temor profundo que nadie sabe. O quizá soñabai que caminabas por el borde de un precipicio y caias... cualquier cosa horrible. Y das un salto presa del pánico de la desorientación, y levantas la cabeza y ves a alguien que no conoces, pero que empiezas a recordar de a poco, y tenís los ojos inyectados en sangre, y miras a tu alrededor como ternero recién nacido. Intentas incorporarte con dificultad... sólo quieres seguir durmiendo, taparte con algo. Que dejen de wevearte...
En el daguerrotipo Patricio Andrés expresando la intención pura de su subconsciente al ser acosado por mi fotógrafo Eduardo Arias.

Sobre buscar el sentido a la existencia. Y sobre buscar respuestas o cosas que se perdieron y no se pueden encontrar en los lugares donde se dejaron. Y de repente me da por preguntarle a todo el mundo ¿por casualidad han visto algo?, y me dicen que no tienen idea. En realidad ni siquiera me dicen eso. Sólo responden diciendo: NO.
Y yo me pico igual. Para qué estamos con cosas.... es verdad que me pico porque siempre espero algo de solidaridad de esa que inspira a la humanidad a querer ser un poco divina. Pero como somos flojos y rancios siempre recurrimos a las respuestas simples. Si a la larga hay cosas más importantes por las cuales preocuparse.
Ya sé. No entienden ni pico. Yo sí, y encuentro sumamente necesario expresar ciertas cosas, y sobre todo mi vanidad me obliga a recurrir a medios de manera que estos vómitos puedan ser visibles.
Perdón... son mañas inherentes a la humanidad, pero como diría Don Gabriel lo hago sólo para que la gente me quiera.
Pero en serio kauroz. En verdad os digo (como decía el "maestrshro") que estoy buscando... sigo buscando, en todas partes, y cada rato...

(papá y mamá y hermano los hecho mucho de menos)

15 diciembre 2005

LA FAMILIA

La familia Muñoz está compuesta por muchas personas. Sobre todo nietos. O sea, son muchos primos. Y todos nos detestamos y somos insoportables, pero estamos imantados trágica e inevitablemente.
Una razón irracional muy importante es el vínculo que se formó desde el nacimiento y que se ha ido alimentando a través de los años en demasiadas manisfestaciones de afecto. Pero la manifestación más repetida consiste en la visita. Visita.... de ir a verse. De ir a algún lugar. Y yo sé que esas visitas nunca se han programado demasiado. Y por culpa de todas esas horas de movimiento que ahora estamos condenados a hacer lo mismo. Y debe ser porque se nos pegó. Porque somos familia. La familia no se elije. En realidad no tengo idea. Simpre digo lo mismo, que no tengo idea de nada porque no sé por qué no tengo conocimiento ni consciencia de nada. Pero observo cosas, y esta es una de esas.
No tenemos casi nada en común, somos irritables, somos pesados, nos gusta andar molestándonos y haciéndonos sufrir mutuamente. Nos gustan las confuciones, odiarnos con ira, pelarnos todos entre todos. Somos como "separatistas"... "fraccionadores"... nos gusta tener nuestros "favoritos". A veces no nos soportamos, peleamos a muerte y creemos que todos tienen defectos terribles.
Es la mansa cagada, y es una familia enorme.
Una wevada de nunca acabar entonces.
PERO... de repente me encuentro sentado a la mesa con todos y la sensación es muy cálida, muy buena. Y siempre me he manifestado. O sea: digo que me siento bien. Y nadie pesca... si a la larga ¿qué podrían decirme?. A lo más me agarran para el weveo un rato y la comida sigue y alguien tiene que recoger y lavar los platos. Pero son momentos que me siento de verdad bien.
Lo otro es que entre primos... especialmente entre primos existe una complicidad muda que consiste en algo que nunca nos hemos puesto de acuerdo... entonces es como un tratado mutuo e inconsciente que consta de hacer una vida aparte y a nuestros padres no les interesa saber "ciertas cosas".
Es una tangente... y entre nosotros arreglamos las cosas como podamos. Pero al igual que la familia antigua o "mayor" se nos pega toda la weá que venía describiendo en el párrafo de arriba. O sea. La weá es que somos tan iguales, somos tan pesados, irritables, poco tolerantes... así que al final el método tradicional para dar solución a problemas no funciona, sino que basta que pase tiempo, que la fiebre se pase... y en una de esas visitas, o reuniones o lo que sea acercarse y hacer como si nada. Y después algunas disculpas innecesarias y la hora fatídica de reconoer errores.
Eso no más.
Pero somos pesados. Somos desagradables todos. Y hayamos algún placer muy perverso en andar odiándonos.
Pero por qué uno no se aburre... no tengo idea.
Por qué no nos mandamos a la mierda para siempre mejor. Tampoco sé.
Háblenme de amor, de afectos o hasta costumbre. Pero no creo nada de eso. Desde chico que no lo creo porque todo lo que he observado desde entonces son cosas que no tienen nada que ver con sentimientos ordinarios comunes y silvestres. Son wevadas muy extrañas.
El magnetismo familiar es así. Indescriptible. Inexplicable. Absurdo. Raro. Feo. Bonito.
Porque hay cosas que ni qué.
Pero me siento bien sentado a la mesa con mi familia, con cualquiera, y estar con estos desgraciados vagabundeando y odiando al resto de la gente.
Cosas.
Y weno... si hacen Click aquí pueden conocer a algunos integrantes.

14 diciembre 2005

Exhibicionismo

exhibicionismo.



1. m. Prurito de exhibirse.

2. m. Perversión consistente
en el impulso de mostrar
los órganos genitales.


Creo que existen demasiadas cosas en las personas que las hacen seres únicos y especiales.
Cosas que marcan diferencias importantes, y que suelen ser una marca indeleble para toda la vida.
Entonces dichas marcas suelen sólo tener cambios de matiz o colorido, pero continúan conservando su esencia intacta a través de los años.
Dichos matices tienen (creo yo) relación directa con las etapas de nuestra madurez. O sea... cuando pendejos un rasgo como el exhibicionismo puede ser considerado como una gracia algo extravagante, pero sumamente inofensiva y grasiosa. Aún así no exenta de observaciones importantes.
No sé... No sé nada y todo este preámbulo es un carrileo innecesario porque en verdad les digo (como diría el maestro) que no tengo idea de ninguna wevada en esta existencia. Pero lo que sí ha sido es que en la vida me he topado con personas a las que les cuesta muy poco mostrar todo lo que tienen. Les da igual mostrar la raja o hacer caca con alguien más que los acompañe en el baño.
Eso para mi es una proeza. Como también lo es el poder mear tranquilo en cualquier parte o empelotarse sin estar atento a que la puerta se vaya a abrir en algún momento.
Una vez cierto personaje de género femenino llegó y entró al water mientras yo cagaba. La puerta se abrió, yo miré atrás (al estar sentado en el water le daba la espalda a la puerta) y grité muy fastidiado y odioso que la weá estaba ocupada. Era obvio. Más encima era temporada calurosa y tengo por costumbre en las mañanas cagar empelota para luego saltar a la tina a sacarme las "cazcarrias", o como les llama Patricio Andrés "los tarzanes" (haciendo analogía con la caca que se pega en los pelos del ano y se columpia como el mencionado personaje).
Entonces pasa que aparte de verme cagando, me vio sentado en la taza del water empelota y con la pera apoyada en mi mano mientras pensaba en algo que ahora no puedo recordar.
Ella cerró y soltó una risita infantil que me hizo odiarla mucho más. Y quedé enojado. Mojones rabiosos. Y como diría Yoda: del odio pasé a la ira, y después al lado oscuro. Me deprimí. Pensé por qué chucha se habrá reído. De mi por supuesto. Imagínen una weá flaca como el señor Monty Burns de los Simpsons sentado empelota en una taza de water haciendo caca.
Qué weá más deprimente.
Y después de eso creo que mi gota de exhibicionismo pudo desaparecer, porque ahora me dan miedo los baños, y las cambiadas de ropa y las meadas callejeras.
Weás de la vida no más.
Pero ahora rodeado de gente exhibicionista vuelvo a recupar todo el asunto ese de mostrar el cuerpo a pesar de cualquier falta de autoestima que pueda afectar.
Me hacen feliz estpos weones.

¡Y la dicha invade mi felicidad!

13 diciembre 2005

Quilpué

Sobre animales casi salvajes.....

Pasó que cuando mi primo se iba a la feria se encontró con la sorpresa de que "Duque" se había quedado pegado con una perra a la salida de la casa. Y Agustín Eduardo no hayó nada más propicio que correr de vuelta a buscar la cámara para tomar una instantánea de la calle.
Y no es que seamos rascas, pero recordé que hace mucho tiempo yo hice un dibujo de dos perros copulando en la roca con forma de water que está en la entrada de la parcela de la abuela en el Tabo.
Recuerdo que Juan Carlos (otro primo) no hayaba qué cosa dibujar con una lata de spray negra que se había traído de Santiago. Él fue a preguntarme qué hacer, y yo no recuerdo qué le dije, pero terminé ancaramado en la roca con la lata dibujando una silueta de dos perros en pleno coito. Porque desde hacía un tiempo hasta esa parte que me había dado por firmar con eso todos mis dibujos y todas mis estupideces. Tenía los cuadernos llenos. Llenos de wevadas, por eso estaban llenos de perros culeando.
Y la cosa es que esta roca con forma de water está justo en la cima de la subida que lleva del centro del Tabo para la parcela de la abuela. Y cualquier cosa que se asomara a unos cien metros por aquella subida podía divisar al final la gran silueta de perros copulando en la roca con forma de water. Notable.
Pero lo más notable es la atmósfera de psicodelia que ahoga toda la parcela 9 del Tabo. Porque por algún motivo todo el mundo de la familia tiene algo de psicoseado (la mujeres no mucho) , y pasó que unos dos días después de haber rayado la roca, y mientras volvíamos de la playa, estaba el abuelo Carlos encaramado en la roca con un tarro de pintura blanca pintando el interior de la figura, para luego, con un tarro más de pintura negra, marcar de nuevo sus bordes.

La imagen de mi abuelo en la escalera se me galvanizó en el cerebro, y ver a la gente que pasaba seria mirando al abuelo que (también serio) pintaba más concentrado que una caluga de gallina maggi.
Hermoso.
Todo el mundo que subía estaba condenado a mirar el dibujo que luego de los retoques del abuelo quedó un 76% más visible. Y sobre todo para la noche, porque los autos al tomar la subida alumbraban con sus focos encegecedores, pero la imagen brillaba más.
No exagero... si quieren pregúntenle a cualquiera que haya sido testigo. Incluso gente que quizá nunca quiso ver nada, pero estaba obligada.
Luego vino una serie de felicitaciones hacia mi persona por el asunto de los perros (que apodaron "la cultura" por haber escrito algo sobre la "cultura huachaca" en la esquina inferior izquierda del dibujo) pero que nadie cachó porque justo ese año había leído "la cultura huachaca" del viejo kuleao ese que se sacó la mierda en un caballo todo rancio mientras se las daba de Quijote en el "Viva el Lunes". No sé cómo cresta se escribe su apellido, menos recuerdo su nombre... y menos recuerdo lo que decía en su cagada de libro. Pero el asunto es que yo miré la roca con forma de water, y el dibujo lo hice en la parte que vendría a ser el estanque del agua del water, que como cuadrada que es, podría ser una tele, entonces: tele + perros culeando = cultura huachaca.
Lorea' lo que dije!!!!
Pero en fin.
Una tanda de halagos hermosos me hicieron sentir especial, y una serie de preguntas curiosas asediaron a mi abuelo de parte de varios miembros de la familia que no podían entender qué cosa llevó al abuelo a avalar la excentricidad, inmadurez y aweonamientos de su nieto.
Son cosas de sangre.
yiá!... (esos son carriles).
En verdad les digo ( como diría el maestro) que todo fue como debió haber sido hasta aquella temporada en que la suegra de nuestra tía Erika vino a visitar nuestro país en calidad de agregada cultural directamente desde los Ángeles, CA. (lo escribo así para mandarme la parte) y por lo tanto, en su calidad de agregada, que mi tía estimó conveniente borrar el dibujo.
Y eso fue todo.

Actualmente sobre esa roca hay un manchón color beige que encima dice con letra de infante: "Jesús te ama"

(La araña es de Quilpúe. Y es para adornar.... como el título)

11 diciembre 2005

Mortadela Rancia

"Yo justo ahora me fui.... y estoy en otro lugar"
GONZALO ALORAS

Perdone Don Gonzalo la intromisión
pero es que hace rato que me falla el corazón.
Y no es que sea rata
pero pasa que no hay plata.
Nadie me dice nada
y tampoco puedo oír
así que imagínese Don Gonza
no tengo dónde ir.

Mis letras de goma no afectan a nadie
pero es que hace rato que me falla el corazón.
Y no es que sea topo
pero pasa que soy un roto.
Nadie me entiende nada
y tampoco puedo entender
así que imagínese Don Gonza
¿dónde me voy a meter?

09 diciembre 2005

Hormigas

"No me banco las hormigas, yo me voy a la ciudad..."
CHARLY GARCÍA


Pasa que hace unos meses que me dio por sentarme a vagbundear en la puerta de la casa, mirar las ruedas de los furgones escolares girar (pasan casi puros furgones escolares), mirar las nubes (si es que hay) y tocar guitarra. Y de un momento a otro empecé a darme cuenta que siempre habían hormigas intentando escalarme.
Ya con el inicio de la temporada primavera verano el clima es más cómodo ( a ciertas horas variando hacia la noche). Y alguna que otra hormiga descarriada sube por mi hawaiana para luego, por el talón de mi pie comenzar la escalada hacia alguna parte que nunca sabré cuál será.
Pero el intento de la hormiga falla al comenzar su recorrido por partes sensibles de mi piel, que es el momento en que la descubro y la asesino.
Después viene otra, y otra y otra... así inagotables y persistentes.
Y levanto la cabeza y miro una fila de hormigas que va del jardín hacia la basura. Todas tan diligentes, apuradas y desesperadas.... en fin.
La cosa es que después de esta obervación, y hasta la fecha, que las hormigas han tomado parte importante en mis pensamientos. Y todo este asunto ha llegado a tal punto que hoy, mientras hacía caca, comencé a reflexionar sobre su extraña intromisión en mi vida.
¿Hormigas?... qué insignificancia. Pensé por qué Charly les habrá dedicado una canción en su "Rap de las Rormigas". Quizá el viejo kuleado tuvo alguna clase de enfretamiento con estos insectos.
En realidad no sé... todo esto es un rollo de esos que uno se pasa para sentirse especial.
La realidad es otra.
La realidad (mi realidad) es que de pronto aparecieron las hormigas, y en Santiago me asedian mientras vagabundeo y toco guitarra en la puerta de la casa, acá en Quilpué me suben por las piernas mientras intento destruir sus rutas comerciales con cloro, y mientras carreteo alguna hormiga osada se mete por mi pantalón para darme un mordisco en la parte posterior de mi muslo izquierdo.
Hormigas....
¿Hormigas?... hay en todas partes! nadie repara en ellas salvo cuando se meten en la cocina, aparecen en la comida o invaden el azucarero... o en casos tristes cuando se comen a la gente muerta.
La cosa es que hoy haciendo caca pensé si todo este asunto de los insectos será alguna de esas señales en la que cree la gente que ve muchas películas gringas de esas que dan en el HBO o el Cinecanal (ahora tengo acceso a la tv por cable)... y que debo darme cuenta forzadamente haciendo algún esfuerzo en captar la frecuencia en que las hormigas, supuestamente, se comunicarán.
Me imagino intentando escalar a alguien un millón de veces más grande que yo para intentar decirle algo... con sinceridad y visto desde cualquier punto el asunto no tiene asunto.
Ni para una idea buena pa escribir un guión de cine independiente marrokí o tailandés...
¿Qué weá les pasa conmigo... hormigas?

07 diciembre 2005

-¿Alo?... ¿Con la casa de la cultura?

-Sí conchetumadre...

Nicanor Parra.